¿Por qué la pandemia se ensaña con España?

La lectura de un artículo en La Vanguardia de hoy, 5 de septiembre (https://www.lavanguardia.com/vida/20200905/483297341162/espana-pais-europeo-mas-crece-pandemia-covid19-coronavirus.html) me ha llevado a consultar los estudios y estadísticas del grupo BIOCOMSC de la Universidad Politécnica de Cataluña (https://biocomsc.upc.edu/en/covid-19). Por los medios de comunicación sabemos que la incidencia acumulada del virus en España es la más alta de Europa. Algunos datos: Los últimos 14 días de agosto se han diagnosticado 230 casos/ 100.000 hab en España, somos los primeros en el ranking, más del doble que en Francia, el segundo, con 100. Países que en la primera oleada estaban a la par que España, tienen ahora 26 (Italia) o 25 (Reino Unido) casos. Asímismo, tenemos una alta tasa de reproducción, 1,37 (número de contagiados por un contagiado) lo que asegura que la pandemia irá a más en nuestro país ¿A qué se debe que España esté tan mal? La explicación inmediata de esa diferencia con los países de nuestro entorno no es otra que la forma en la que se ha hecho la “desescalada” y la debilidad del gobierno que no supo resistir la presión de los agentes económicos y de la oposición política.

Cuando un individuo, un grupo social o un país entero son puestos en condiciones de alto estrés por una gran catástrofe, se revelan con claridad las virtudes y defectos que están escondidos en condiciones de normalidad. En el lenguaje de ahora: “se nos han visto las costuras”. Esto es lo que nos ha pasado. A continuación enumeraré las que, en mi opinión, son las causas de nuestra postración. En general, son conocidas, pero intentaré aportar alguna reflexión particular a cada una de ellas y presentar algún dato que no aparece comúnmente en los medios.

i) Un modelo productivo basado en un turismo de masas
Se ha dicho y escrito tanto sobre las partes negativas del turismo que recibimos, que han llegado a calar en la gente de una forma u otra. No voy a incidir más en ello; de hecho, en mi escrito del 17 de abril pasado, La Madre de todas las Catástrofes, comentaba sobre ese tipo de turismo que sufrimos y no me repetiré. Sí merece la pena comentar la proporción de ese turismo que va al ocio nocturno. Un informe de Ostelea del 2019 (https://www.ostelea.com/actualidad/noticias/el-23-del-turismo-que-llega-espana-viene-por-el-ocio-nocturno) dice dos cosas importantes; una, que el 23% de los turistas que nos llegan vienen motivados por nuestras diversiones nocturnas; consecuentemente, el ocio nocturno constituye el 3% de nuestro PIB anual; la otra, es un “honor” que 20 de los 50 locales nocturnos más glamourosos del mundo estén en España (con una buena concentración de ellos en Ibiza). Me gustaría que tuviéramos aunque solo fuera una universidad o un centro de investigación entre los 50 mejores del mundo, pero el país no ha ido por ahí.
No ha ido por ahí porque Manuel Fraga le ganó la partida a López Rodó con sus polos de desarrollo y polígonos (polígamos, se decía en Andalucía) industriales. Fraga creó este tipo de turismo como medio más rápido de crear empleo y subir el nivel de vida de los españoles, aunque fuera trabajando en servicios de escaso valor. Lo consiguió a costa de firmar una gran hipoteca cuyos plazos, enormes, no acabamos de pagar. Aún me acuerdo de aquellos NO-DOs con el turista 10 millones, 20 millones… bajando por la escalerilla del avión.
La presión en todos los medios del empresariado de turismo por volver a la “normalidad” ha sido escandalosa e indecente; les ha importado más su dinero que la vida de la gente. Los resultados están ahí; baste un ejemplo: nuestros dos archipiélagos tuvieron las tasas de infección más bajas del territorio nacional durante la primera oleada de primavera. Empresarios y autoridades autonómicas pidieron “corredores turísticos” para que los guiris pudieran venir en condiciones de seguridad. Los primeros alemanes que llegaron a Mallorca fueron recibidos con aplausos por parte de los naturales en escenas que me recordaron los aplausos de los campesinos a la señora marquesa de los Santos Inocentes o la llegada de los americanos en Bienvenido Mr. Marshall. Los resultados actuales son: la incidencia acumulada en los últimos 14 días por 100.000 hab en Baleares es de 205 y la de Canarias, 184, de las más altas de España (https://www.mscbs.gob.es/profesionales/saludPublica/ccayes/alertasActual/nCov/documentos/Actualizacion_200_COVID-19.pdf). El virus lo llevaron los turistas; ahora los turistas se han ido y no vienen, pero el virus sí se ha quedado (“ha venido para quedarse”, que diría un político original).


ii) Los temporeros
Muchos son ilegales, o están ilegales, si se acata la dictadura del lenguaje. Se ganan la vida recolectando frutas y verduras. Son contratados por empresarios sin escrúpulos a través de empresas fantasma de empleo temporal. Viven hacinados en condiciones mínimas de salubridad. No es extraño que el virus se propague entre ellos de forma acelerada. Lo peor es que huyen si se saben infectados y rechazan ser confinados porque entonces no podrían trabajar; se van a otros lugares donde infectarán a otros. A muchos nos cuesta entender que, con las tasas de paro, oficiales, en este país, se necesiten temporeros de medio tercer mundo. Cuesta trabajo explicar por qué en una provincia como Huelva, con 60.000 parados (23,57 % de paro, INE IV T 2019), necesite 7.000 señoras marroquíes para recolectar las fresas, o que se necesiten temporeros de fuera en Lérida, Murcia o Almería, con tasas de paro provinciales de 8,4%, 15,6% y 20,2%, respectivamente (INE III T 2019) ¿Qué está pasando? ¿Hay intención de controlar el paro y la economía sumergida?

iii) La sanidad pública. El gobierno, los gobiernos y los desgobiernos
Como decía, esta crisis ha enseñado las costuras, en particular las de las autonomías. Entre los muchos errores estuvo el haberles conferido la sanidad pública, lo que, inconstitucionalmente, hace a los españoles diferentes en la recepción de servicios sanitarios. No es un tema baladí, sino muy importante. El gobierno vasco dedica un 50% más de dinero (1,800 euros) en sanidad por persona que el gobierno andaluz (1.200 euros), por mucho que el Bonilla venga a mostrarnos una y otra vez su diploma en autocomplacencia.
Al empezar este mes, en el País Vasco se habían hecho 249 PCRs por 100.000 hab, mientras que en Andalucía el número ha sido de 63,7, la cuarta parte (el promedio nacional ha sido de 163). Estas cifras tan disímiles suponen un sesgo en la interpretación de los datos y hacen aparecer a Andalucía con menos contagios de los que se detectarían si se hicieran más PCRs.
Esta desigualdad entre los españoles se manifiesta por la expectación de vida, según datos del 2019, en las diferentes CC AA. En el País Vasco, el promedio hombres + mujeres, es de 83,96 años; en Navarra, 84,59 años; en Madrid, 84,96 años. La de Andalucía es la más baja de España, con 82,24 años (excluyo Ceuta y Melilla). La diferencia con Madrid, de 2,74 años es escandalosa y más aún si se tiene en cuenta que el clima en Andalucía, es mucho más saludable que el de las regiones citadas.


iv) El pueblo español
Tenemos una oposición que más que oponerse se dedica a decir no a todo. Un gobierno que acusa a la oposición de obstrucción y falta de solidaridad. Un pueblo acostumbrado a echarle la culpa de todos los males al gobierno. Sin contar la prensa haciendo política desde la barrera, acusando a quien no le guste y parapetándose en la libertad de expresión ¿Y el pueblo, qué? Hay ejemplos históricos en que el pueblo, una parte de él, metió la pata hasta el corvejón; no hay que creer en la bondad innata y virginidad de los pueblos.
Desde la “nueva normalidad” la conducta de parte de los españoles, sobre todo de los jóvenes, es, sencillamente, miserable. No se han mantenido las distancias “sociales”, se han celebrado reuniones con alto número de personas, ya sean familiares, amigos o simples compañeros de juerga, todos bien apiñados porque ya se sabe cuán sociables somos los españoles; no han cesado las prácticas de ocio nocturno y, en general se comportan de forma imprudente, anti-empática, insolidaria, sin tomarse en serio la pandemia. Esta conducta es la causa principal de que la edad de los infectados sea baja (aunque esto requerirá una matización porque los datos de la primera oleada de la pandemia no son enteramente comparables a los de ahora con muchas más PCRs). Ese tipo de conductas solo pueden reprimirse mediante la aplicación de sanciones ejemplares, porque la gente que así se comporta no va a cambiar; no fueron debidamente educados y ya no tienen remedio.


¿Cuál es el futuro previsible? En un próximo escrito, expondré lo que creo será el futuro cercano y medio del desarrollo de esta oleada pandémica. Adelanto que no veo solución clara para este país hasta que nos traigan una vacuna de otro lugar (ya se sabe, “que inventen ellos”).

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