¡Esas manos!, 2

Pre‒Texto

[El 17 de marzo pasado, cuando aún no éramos plenamente conscientes de lo que nos caía encima, publiqué en esta web un escrito titulado Las Manos en la Hominización, 1, que mereció la visita, entera o parcial de unos cincuenta lectores; muy pocos en comparación con otros articuletes que he publicado, relacionados de alguna forma con la pandemia que nos acosa; un tema de mayor actualidad, evidentemente.


Quizá fuera pretencioso por mi parte ir contando de forma gradual cómo la complejidad de nuestras manos induce la complejidad de nuestro cerebro. Y lo digo mayormente porque yo no soy ni antropólogo ni biólogo evolutivo; tan solo me acuerdo aún de algo, poco, de Anatomía y Neurociencia. Pretendía resaltar la importancia de las manos y del trabajo manual no solamente en la evolución de los seres humanos, sino también en la adquisición de valores culturales y materiales que son la base del bienestar en las sociedades modernas. Voy a seguir con esta serie, que constará de tres o cuatro entregas, confesando ya cuáles son mis intenciones por ver si así, estos escritos fueran de más interés:


Quiero mostrar que la falta de destreza manual en la sociedad española, el no haber desarrollado o continuado valores artesanos e industriales a la par que otros países europeos occidentales, ha sido una causa mayor de la decadencia de este país a partir del s. XVII. Pretendo mostrar también que ese defecto de manualidad es responsable de la postración y retardo de la sociedad andaluza en particular, y explica hechos como que los escolares andaluces estén entre los peores de Europa según revela cada informe Pisa que se publica. Pretendo, por último, mostrar que las labores manuales de la mujer española, de mayor complejidad que las del hombre, le han conferido un mayor desarrollo cerebral para muchas habilidades, aunque por su situación de sumisión y maternidad, no ha podido hasta ahora desarrollar y demostrar en toda su amplitud].
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