Vicisitudes de la vejez, 15

¡Qué maravillosa noticia me han venido a dar, esta mañana, mis siempre queridos hijos! Hasta yo estaba nerviosa de verlos a ellos todos juntos, personados en la residencia de ancianos en la que resido desde hace varios años. Tenía la intuición femenina de que algo oculto tramaban entre todos y que no eran capaces de soltármelo a bocajarro, ni haber venido uno a uno a decírmelo…

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