Los bulos del coronavirus, 7a – Fase de Agit-Prop

Hemos visto en entradas anteriores la proliferación de falsas noticias sobre aspectos médicos de la pandemia, pero en las últimas semanas han dejado paso a otros bulos de carácter distinto, pero si cabe más peligrosos. Son los que tratan de provocar sentimientos de ira, de insolidaridad, de odio al otro, de bajas pasiones, de confabulaciones, de agitación de las conciencias, de provocar reacciones viscerales, o simplemente, de propaganda partidista.

La misma Dirección General de la Policía se hizo eco:

Hasta la empresa del pajarito ha puesto pie en pared: “Twitter, en un intento por atajar la desinformación y mejorar la calidad de su red social, ha borrado más de 1,5 millones de cuentas falsas.” (Teknautas, en El Confidencial).

Muchas de estas cuentas son de robots y de granjas de bots, donde miles de ellas trabajan aleatoriamente mandando el mensaje, y se ha sabido que están asociados a la extrema derecha o a movimientos de la alt-right.

La mayoría de los bulos empezaron con la escasez de material sanitario, culpando de ello al gobierno. Pero sólo al gobierno… Daba igual que todos los países tuvieran los mismos problemas de suministro en un mercado enloquecido y con muy pocos proveedores:

Pero no dijeron nada de que otras administraciones habían tenido el mismo problema:

Incluso alguna administración acusó al gobierno de robar material médico:

Inmediatamente, la propia empresa giennense Diseños NT desmintió tal hecho, diciendo que fue ella quien las puso a disposición del Ministerio de Sanidad, incluso ofreciéndole otras 350.000 mensuales. Y la traca vino cuando se descubre que las famosas 150.000 mascarillas no eran para la Junta, sino para que el diario Jaén las regalara a sus lectores:

Luego llegó la oleada de bulos respecto de algunos miembros del gobierno, como Pablo Iglesias, desmentido por el SUMMA 112, los servicios sanitarios de Madrid, que informan que es falso lo de las UVI y que el tal conductor de ambulancias no existe con ese nombre.

Siguió lo de los respiradores de la ex-alcaldesa Carmena, que aunque esté retirada sigue concitando los odios de esta gente. Por cierto, quien lo lanza es un conocido agitador, Luis Fernández, alias «Alvise Pérez«, que fue jefe de gabinete de Cs en las Cortes Valencianas.

Fue desmentido por el SUMMA de Madrid y por la propia empresa Vital Aire.

Del mismo tenor es lo de la familia de Pedro Sánchez en Huete (Cuenca), el ministro Pedro Duque infectado y refugiado en Denia, el fallecimiento de Esperanza Aguirre, etc.

(…)

 

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