“Robin de los bosques”

Llegó el 25 de junio de 2015 -casi sin darnos cuenta-, siendo el final del curso cinematográfico 2014-15. Y para celebrarlo, los chicos del Cineclub “El Ambigú” (Juan y Andrés), tuvieron el acierto de despedirlo poniendo una película de aventuras maravillosa, basada en la leyenda de Robin Hood, en la que el final feliz estaba asegurado: “Robin de los bosques” (The adventures of Robin Hood, 1938). En Hispanoamérica, Las aventuras de Robin Hood.

Comenzamos -como siempre- con la llegada paulatina y escasa de los incondicionales cinéfilos ubetenses (y algún que otro forastero) que no querían perderse el buen rato de visionar un clásico de aventuras que sucintamente nos explicó Andrés: fue realizada en 1938, pero con un colorido y una traducción muy buena, que merecía ponerla en castellano y no en el idioma inglés, para contento de la mayoría de los asistentes.

La interpretación de Errol Flynn (Robin Hood), tan intrépido y apuesto,encaja perfectamente en el arquetipo de héroe de capa y espada, ese luchador justiciero que muchos niños hemos soñado ser; y la de Olivia de Havilland (Lady Marian), con esa belleza y bondad que exhala su rostro, encandiló a todos. La historia, no por sabida y vista, era menos atrayente:Inglaterra está devastada. Ricardo Corazón de León marcha a la Segunda Cruzada de Tierra Santa, habiendo sido prisionero de Leopoldo V de Austria, mientras su hermano Juan Sin Tierra, aprovechando su ausencia, se apodera del reino y enfrenta a normandos y sajones, explotando dictatorialmente a estos últimos, hasta que ellos encuentran a su libertador: el conde Robert de Locksley, que es apodado Robin Hood, sin importarle perder su título y riquezas para vivir en el bosque de Sherwood, que es en donde tiene que refugiarse por enfrentarse abiertamente al hermano de su admirado rey Ricardo. Toda la película transcurre con unas fantásticas aventuras en las que siempre saldrá victorioso nuestro héroe, aunque pase por momentos delicados e inverosímiles.Es una grandísima película que refleja la sociedad de hace unos siglos, pero que puede pasar por ser casi un retrato de la sociedad actual, al tratar temas tan candentes como la opresión del pueblo desde los altos cargos, la corrupción y el abuso de poder.

Dirigida por Michael Curtiz y William Keighley,al primero se atribuyen las escenas de interior y al segundo las exteriores, que son las primeras que se ruedan. Se trata de la primera versión en color del mito de Robin Hood. Consiguió tres óscar de Hollywood: el de mejor decoración, mejor música original y mejor montaje.

El guión es de Norman Reilly Raine y Seton I. Miller y está basado en las narraciones legendarias de Robin Hood, que aparecen citadas por primera vez en Piers Plowman« (1377), de William Langland. Se rueda en Bidwell Park (Chico, CA), donde se recrea el bosque de Sherwood, y en los Warner Studios. La acción tiene lugar en el condado de Nottingham (suroeste de Inglaterra).

La música es de Erich Wolfgang Korngold y muestra un aire solemne y sinfónico, conteniendo fanfarrias marciales de tono épico. La fotografía, de Tony Gaudio y Sol Polito, ofrece un technicolor avanzado, de alto coste en su momento, largos movimientos de grúa y espectaculares perspectivas panorámicas. Muestra escenas memorables: la llegada de Robin al castillo de Nottingham, durante el banquete; la proyección de sombras del príncipe Juan y sus ayudantes en la pared, cuando firman la condena a muerte de Robin; la yuxtaposición de la imagen del príncipe Juan, preparándose para la coronación, y la de Lady Marian en la celda; y el inolvidable duelo de espada final entre el villano (Basil Rathborne) y Robin Hood (Errol Flynn). Basil Rathborne era uno de los mejores espadachines en el Hollywood de la época, siendo capaz de ganar a cualquier contrincante en un enfrentamiento real; mas, por interpretar al villano, siempre debía dejarse ganar en la pantalla.

Este filme cuenta con bastantes récords: utilizaron las once cámaras de technicolor disponibles en ese momento; mayor número de dobles empleados en el filme; película más taquillera de 1939; así como el hecho de que se estableció definitivamente la popularidad del personaje Robin Hood en la nueva etapa sonora, puesto que el nombre e imagen de Errol Flynn quedaron indisolublemente unidos a la figura de Robin Hood para el público, incluso más que Douglas Fairbanks, quien había interpretado el papel previamente en 1922; las escenas y los trajes usados por los personajes han sido imitados y parodiados continuamente; y ha quedado como un legado la carrera de Trigger, el caballo que lleva Olivia de Havilland en la película y que aparecería en muchas otras producciones; era la cuarta vez que Errol y Olivia trabajaban juntos para la Warner, de las nueve veces que lo hicieron juntos.

Will Scarlett, el fraile Tuck, Little John y Robin Hood fueron y serán un ejemplo del camino que seguir, haciendo la cinta amena y divertida por su humor y, sobre todo, por los personajes, bastante graciosos, como el cura gordo o el «sirviente» -también gordo- de Robin Hood.

Los pródigos comentarios y los fuertes aplausos de los asistentes -cuando apareció en pantalla The End– no se hicieron esperar. Era el momento de agradecer a ese par de intrépidos y pertinaces cinéfilos ubetenses, que no cejan en el empeño de proporcionar bienestar y sabiduría cinematográfica al escogido público que, amable y puntualmente, acude a la “Sala del Club de Lectura” del Hospital de Santiago, todos los jueves del curso.

Entonces, se comentó lo estupendo que sería volver a recuperar la sala de proyección del palacio Don Luis de la Cueva, sito en la plaza Josefa y Manuel, en donde la pantalla y la propia estructura e inclinación de la sala estaban mucho más acondicionadas que la que disponíamos en ese momento. Soñábamos con que -ya que teníamos nueva alcaldesa, apodada popularmente “La chiquitilla del Gavellar”- nuestros mentores hicieran las gestiones oportunas para ver si se pudiese revertir a la situación que antaño disfrutamos en aquel edificio y sala, tan apropiados para esa desinteresada actividad cultural y cinematográfica.

Los saludos y buenos deseos para el periodo vacacional estival no se hicieron esperar, mientras todos marchábamos felices y contentos, pues habíamos tenido la suerte de poder asistir a esa última cita semanal del curso en la que la vida -con mayúsculas-, en sus múltiples situaciones y formatos, se nos había ido representando -fielmente- a través de la gran pantalla.

Andrés y Juan nos anunciaron que empezaríamos el nuevo curso cinematográfico 2015-2016, después de la feria de san Miguel, con un ciclo del Orson Welles, que -según alguien del público dijo- está enterrado (sus cenizas) en Ronda, por su amistad con el torero Antonio Ordóñez y por expreso deseo de su hija Beatrice. Sabemos que fue un gran cineasta del que nos quedan bastantes películas por visionar, comentar y aprender.

Todos nos despedimos con la misma frase: «¡Hasta el próximo curso cinéfilo!», cual amuleto de buena suerte y educación; y con el persistente pensamiento: ¡Qué bonito e ilusionante es el cine! 

Úbeda y Torre del Mar, 31 de octubre de 2019.

fernandosanchezresa@hotmail.com

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