La Sevilla americana de Murillo, 1

Por Fernando Sánchez Resa.

Me gustaría contarte, amable lector, los pormenores de la visita que hice el pasado 2 de diciembre de 2018, precisamente en aquel crucial domingo de las elecciones andaluzas, al Archivo de Indias de Sevilla -y a algún emplazamiento más-, pues estaba invitado gratuitamente, por distrito “Casco Antiguo”. Fui con la primigenia idea de conocer, un poquito mejor, a Bartolomé Esteban Murillo, en el 400 aniversario de su nacimiento, y ese edificio emblemático sevillano que todavía no conocía y que albergaba muchas sorpresas, además de tener tres cuadros de su época de juventud.

Me recibió Sergio Macchia, en solitario, a las puertas de este compacto edificio renacentista diseñado por Juan de Herrera, que por cierto nunca visitó, siendo construido por diferentes arquitectos en su larga historia, mientras iban llegando -con cuentagotas- el resto de invitados, hasta que completamos los 27, que eran los asignados para esta visita.

Era una mañana, fresca y soleada, cuando penetramos en el edificio, mientras sonaban las once campanadas de la catedral, tras pasar por el escaneo de los objetos metálicos que poseíamos. Íbamos a hacer múltiples paraditas con el fin de que, nuestro docto guía, nos fuese resumiendo y explicando la larga y destacable historia de este edificio y de los tres cuadros de Murillo que se encontraban colgados e iluminados en la sala preferente de su primer piso. Yo, desde que entré, aproveché para visualizarlo y retenerlo todo en mi retina o memoria, tomando –incluso- apuntes de lo grandioso que se me presentó, complementándolo con fotografías de mi móvil, con la finalidad de poder rememorarlo cuando quisiese.

Comenzó Sergio afirmando la confusión a la que podía llevar el título de esta visita (La Sevilla americana de Murillo), pues no iba a ser exactamente ese el tema, aunque sí tangencialmente, ya que haríamos dos partes bien diferenciadas. Primeramente, visitaríamos ese edificio que fue tantas cosas: lonja, casa de vecinos, academia de dibujo y pintura…; hasta que acabó siendo lo que es: un archivo centralizado de toda la documentación de las Indias y Filipinas, a disposición de cualquier investigador o curioso que quiera consultarlo; pero realmente fue hecho con un fin preciso: deshacer la “leyenda negra” de España en las Américas a través de su documentación original.

A continuación, saldríamos al exterior y completaríamos la visita con un recorrido pedestre por el Arquillo de Mañara (conocido hasta el siglo XIX como “Arquillo de la Plata”), que data del siglo XIII, y es resto de una antigua puerta del Alcázar almohade de Isbiliya; la Casa de Contratación, vista solamente desde su plaza correspondiente; parándonos ante el grandioso monumento de la Inmaculada, en la plaza que lleva su nombre; atravesando el arco del Patio de Banderas, en donde se encuentra un retablo del rey Fernando acristalado; y pateando las plazas de doña Elvira y de la Santa Cruz, en donde finalizaríamos la ilustrativa visita, tras dos horas y media de intenso y avezado contenido.

Nuestro guía comenzó a hacer una resumida introducción histórica, en la planta baja del Archivo de Indias, resaltando que fue en 1570 cuando se acuerda construir este edificio con motivo de la visita a la ciudad del rey Felipe II -al reunirse con Arzobispado y cabildo catedralicio- para hablar de la urgente necesidad de expulsar a los mercaderes de la catedral (de ahí, la alusión directa, hecha en piedra, en una de sus entradas, con la escena del Señor expulsando a los mercaderes del Templo de Jerusalén). Y que comienza en 1572, con el derribo de las herrerías, Hospital de las Tablas y demás construcciones que estaban en este lugar. La Casa Lonja de Mercaderes de Sevilla se inició en 1584, por Juan de Minjares, sobre planos de Juan de Herrera, no abriéndose al uso hasta 1598.

Después, subimos la amplia y lujosa escalera para hacer una segunda parada a su término y enterarnos que fue un proyecto de Lucas Cintora, siendo realizada con posterioridad a la construcción del edificio, a finales del siglo XVIII, y estando decorada con enchapaduras de mármol y alumbrada con una cúpula en linterna. Entre 1999 y 2005, tienen lugar las obras de conservación y recuperación del inmueble llevadas a cabo por el arquitecto Antonio Campos Alcaide.

Recalcó -Sergio-, que aquí nunca estuvo la Casa de Contratación y que este edificio tardó mucho en construirse, utilizándose, mientras tanto, como de casa de vecinos, academia de dibujo…, pues -por esa época- ya era Cádiz la que se llevaba el negocio boyante de las Américas, y no Sevilla.

fernandosanchezresa@hotmail.com

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