Conocer Úbeda, 03

Estamos en el tercer sábado de mayo, por lo que dirijo mis pasos hacia la iglesia de San Pablo, mientras voy acordándome del sabio proverbio que hoy estamos viviendo: Cuando marzo mayea, mayo marcea Compruebo que se ha torcido el tiempo meteorológico y llueve mansamente, por lo que el paraguas ‑al igual que la ropa de abrigo que ya creíamos haber abandonado hasta otoño…‑ nos son imprescindibles para no pescar un buen resfriado primaveral.

Comenzamos puntualmente, bajo las archivoltas de su entrada principal, resguardándonos todos de la lluvia que, en plan discontinuo, cae suavemente… José Manuel Almansa Moreno, nuestro guía, viene pertrechado de su paraguas, su inteligencia y unas fotografías fotocopiadas, sacadas de la famosa revista Don Lope de Sosa, para ilustrar su discurso histórico‑artístico. Su currículum vítae le avala…

Nos habla de esta iglesia, segunda en importancia de nuestra ciudad (tras Santa María de los Reales Alcázares), de cuando Fernando III la conquista: convirtiéndola al culto cristiano (siendo mezquita) y entregándosela a la nobleza, que construye diferentes capillas… Aquí es donde residía el archivo de la nobleza…

Recuerda que, en esta zona de la ciudad islámica, estaba enclavado el zoco, en lo que hoy es la inmensa y arbolada plaza 1.º de Mayo. Rememora cómo estaba conformada en la Edad Media y enumera sus monumentos más sobresalientes: El antiguo Ayuntamiento o Casas Consistoriales (hoy, Conservatorio “María de Molina”); la Alhóndiga; el Monasterio de los Dominicos (actualmente, IES “Francisco de los Cobos”); y el Hospital de San Pedro y San Pablo… Era una plaza porticada, por aquel entonces, al estilo castellano… Los soportales desaparecían cuando el ayuntamiento dio permiso a los propietarios para agrandar sus viviendas, con la condición de que todas guardasen un orden arquitectónico; que es el que todavía puede apreciarse…

En el siglo XIX, fue plaza de toros de la ciudad, siendo, el toril, la calle San Juan de la Cruz. Luego, se reestructura con un diseño unitario, en donde la iglesia de San Pablo la preside y es el emblema de Úbeda. (Por eso, en el siglo XIX, sale la primera postal de Úbeda, precisamente con este monumento…). Nuestro guía porta y enseña unas estampas en sepia y/o blanco y negro, en las que notamos cómo esta iglesia ha cambiado su fisonomía con respecto a su estado actual (le han quitado la barandilla que la separaba antaño; y que algunos de los presentes conocieron, en persona o por fotos…). Es una iglesia gótico‑mudéjar con tres naves. Nos explica su formación (XIII-XVI) y transformación a lo largo de sus siglos de vida.

Cuando no llueve, bajamos la escalinata para tener una mejor perspectiva y algunos echamos inolvidables fotos; aunque, a veces, la intermitente lluvia puebla de paraguas la panorámica y las explicaciones del ponente…

Ahora pasamos a la docta explicación de la Puerta de los Carpinteros: es protogótica del siglo XIII (románico‑gótica; pues, hasta en Baeza, está la iglesia de Santa Cruz, que es de estilo románico tardío), en donde las arquivoltas están decoradas con cabezas humanas y clavos… José Manuel vuelve a mostrarnos fotografías en donde puede apreciarse su antiguo estado: se quedó cegada y con una sola ventana, hasta que se restauró, y su arquitecto quiso diferenciar lo antiguo de lo nuevo…

Llueve y no llueve: es el clásico tiempo primaveral. El cielo juega a la yenka con todos nosotros, enviándonos su intermitente y juguetona lluvia…

Volvemos de nuevo a la portada principal y Almansa Moreno señala el escudo del obispo don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce, con sus tres borlas grabadas, recordando su afán de notoriedad al obrar muchas de las portadas de su diócesis… Explica sus múltiples detalles: archivoltas; esquema gótico isabelino; tímpano (aún levemente policromado); imagen de San Pablo bajo un doselete…; haciendo paralelismos y adivinanzas (¿dónde está…?; y, ¿a qué se parece…?); remarcando que esta iglesia se emparenta con la Colegiata de Santa María de los Reales Alcázares, en la que durante los años 70 (del pasado siglo) se trastocaron arcos, escudos… haciendo cierta mezcolanza para que, luego, sabios historiadores viniesen a descifrarnos el rompecabezas legado…

Encima de la portada, se encuentra la crestería y el escudo del mencionado obispo don Alonso de la Fuente del Sauce, con todo lujo de detalles. La torre es plateresca, del siglo XVI… En el siglo XIX sufre modificaciones (verja incluida…), cuya foto muestra.

Al lado, se encuentra el Tabladillo (datado entre 1580 y 1600), de carácter social y civil: servía para dar discursos, proclamar edictos… Es un elemento abierto para copiar en los templos americanos y hacer que los indígenas tomasen doctrina y asistiesen a la misa, antes de entrar a lugar sagrado…

La parte de la derecha, sobre la que hay varias vidrieras (que corresponden a las últimas capillas que nos explicará hoy), constituía un muro mayor del que vemos actualmente, que se ha recortado en favor de la acera y el arbolado.

Ya estamos frente a la Fuente de San Pablo, adosada a la iglesia: el mejor ejemplo de fuente pública renacentista de toda la ciudad; y lugar, antaño, de reunión vecinal obligada… Mientras, en el palomar de su torre (rematada con un chapitel octogonal) revolotean las palomas (ajenas al devenir turístico), el guía va detallando todas sus obras y remodelaciones desde su construcción hasta ser concluida en 1591.

Pasamos al interior del templo, a través de la puerta que da acceso a la sacristía. Admiramos su interior que, aunque un tanto oscuro, se ilumina tanto con nuestra presencia como con la luz que enciende un desprendido feligrés (que anda siempre ayudando y pidiendo limosna para el arreglo de la techumbre de este templo, cuyas goteras ya han provocado estragos ‑y que se seguirán incrementando‑, si no se le pone eficaz remedio). A la salida, cada cual, incluidos turistas y curiosos, irá dejando su óbolo personal en la alcancía que hay en la puerta de la sacristía (pedido en varios idiomas), pues cada vez Úbeda es más visitada por una variopinta legión de viajeros y curiosos que vienen de cualquier parte del globo terráqueo.

Comenzamos frente al altar mayor. Nos cuenta la serie de remodelaciones que ha sufrido; además de la razia o asalto que protagonizó don Pero Gil al arrasarla por completo; y los nuevos aportes o quites que ha recibido: como el arco que hay encima de la salida de la sacristía (que es prestado de Santa María…); pues, hubo un tiempo en el que algunas parroquias pareciesen ser un mismo cuerpo arquitectónico al que prestar o donar ciertos ornamentos artísticos, para exorno de unas y escasez de otras…

Es una iglesia que tenía tres cúpulas, aunque solo se conserva la central; y que alberga ocho capillas que muestran diferentes estilos: gótico, renacentista y barroco; siendo unas más importantes que otras…

Ahora nos levantamos de los bancos para verlas, pues es quizás lo más interesante de esta gratuita y cultural visita…

La Capilla de La Encarnación o de “Los Sanmartines” (conocida popularmente como “Del Muerto”) data del siglo XVI y XVII. Lo más importante es su reja que, en realidad, se hace para San Nicolás (que en su tiempo estaba en los arrabales de la ciudad) y el Deán Ortega; por eso, no cuadra bien en el hueco y se ha de modificar para acoplarla… En su techo, permanecen pintados y estáticos los cuatro evangelistas; y, en el lateral izquierdo, la destrozada escultura de su fundador (don Juan de Monsalve y Sanmartín), resultado de la incivil guerra que padecimos en España y en esta ciudad, donde la barbarie se apoderó de todos y de todo…

La Capilla de la Purísima Concepción o de Los Merlines (del siglo XV), con bóveda de crucería y reja representando la escena del abrazo de Santa Ana y San Joaquín, delante de la Puerta Dorada; y la historia de Adán y Eva. Ambas están unidas y sirven para celebrar misa (por eso se le llama Capilla del Sagrario), cuando hay poca gente o no se celebra en el altar mayor del templo. (Gente muy mayor me ha contado que allí juntaban a las niñas para celebrar el mes de María, antes de 1936…). Sus cuadros y pinturas están mezcladas; son muy oscuros y no se saben bien quiénes fueron sus autores, pues hubo un tiempo en que se cambiaban y prestaban cuadros como hoy se truecan estampas los chiquillos… Así es la Historia…

Luego visionamos la siguiente: Capilla de San Miguel o de “Los Molinas”, donde actualmente están las imágenes de la Cofradía de la Oración en el Huerto y Nuestra Señora de la Esperanza, que da acceso (a partir de 1970) a la gótica puerta norte.

Después nos acercamos a la Capilla de San Antonio o de “Los Sandovales”, donde vive el Cristo de la Caída…, y atravesamos al otro lado de la iglesia para que nos explique la Capilla de San Ildefonso de La Aurora, que está al lado del coro, en donde está representado el dueño de la capilla. Aquí, antaño, había un retablo de fotografías del siglo XVII, en donde se exponía la casucha de San Ildefonso; y para demostrarlo, José Manuel enseña la foto antigua que trae; y la vamos pasando de mano en mano, incluso alguno la fotografiamos; aunque todo ello ya está en internet, como le ocurre a las revistas ubetenses Gavellar, Ibiut, etc.

Luego, pasamos a la Capilla del Camarero Vago o de “Las Calaveras”, pues Francisco Vago fue camarero‑benefactor del obispo don Alonso Suárez de la Fuente del Sauce y tenía su domicilio cercano (creo que en la Casa de los Salvajes), en donde apreciamos sus grutescos (se dice del adorno caprichoso de bichos, sabandijas, quimeras y follajes) y su gran verja, que representa el Sueño y Tanatos o la Muerte; puede que también sea Eros… José Manuel explica toda su iconografía y enseña otra foto antigua para que la veamos y fotografiemos algunos… Se abre la puerta de la capilla y, los más curiosos, entran ‑después de la explicación‑ para fotografiarla. También nos cuenta que, a la hora del reparto de los bienes incautados en la guerra civil, el Relieve del Descendimiento ‑que estaba en esta capilla y, por lo tanto, era de Úbeda‑, por equivocación, se lo endosan a la parroquia de San Pablo de Baeza, donde actualmente está (en su sacristía). «¿Para cuándo su devolución…?», nos preguntamos más de uno…

Termina de explicarnos las otras dos capillas: la de San Cayetano, con su vidriera, y la de Las Mercedes o “Del Encaje”, en donde se reunía el Concejo de la ciudad para tomar sus acuerdos municipales y se custodiaban los desaparecidos archivos de la nobleza… Desde aquí, yo mismo pido una limosna para el arreglo y mantenimiento de la iglesia, aun sabiendo que la visita es gratuita. Después, se produce un cerrado aplauso para nuestro amable guía, cuando es la una menos cuarto. Advertimos que pronto llegarán unos novios que quieren casarse en este paradigmático lugar, de la mano de don Robustiano, quien ha facilitado la visita turística.

Hemos acabado y comprobamos cómo se ha ido poblando este santo lugar de turistas de varias nacionalidades; de transeúntes y curiosos, organizados o no, que han venido a aspirar la riqueza ornamental y artística que este templo, de tanta raigambre ubetense, contiene.

La información proporcionada por Almansa Moreno nos ha llenado de gozo… Sólo es necesario digerirla de una manera lenta y delicada, para que podamos recordarla y/o consultarla en los múltiples soportes en papel u online que tenemos actualmente a nuestra disposición.

La cervecita, el vino y la tapita, típicamente ubetense (caracoles, carne a la brasa, andrajos…) nos esperan a todos como agua de mayo, nunca mejor dicho. Incluso alguno podremos hacer algún que otro recado más, para rematar la mañana, volviendo al ansiado descanso del fin de semana, cada vez más necesario…

Y entonces, ante el fresco y la lluvia, me viene a la memoria otro refrán, muy popular en Úbeda: Hasta el cuarenta de mayo, no te quites el sayo…

Úbeda, 18 de mayo de 2013.

fernandosanchezresa@hotmail.com

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