Madrugada en la medina

Cuando llega el silencio

el tiempo se detiene.

La medina es una flor vacía,

de la que sólo quedan

su olor indestructible,

sus círculos de sombras y de espectros.

La memoria nos miente

para hacernos creer

que nunca hemos estado

en este laberinto,

entre extranjeros presos

en el asombro y la belleza.

juralopez42@msn.com

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