La madraza

Para Naim, Karim y Omar.

¿Dónde dormirán esta noche

los ojos del muchacho que me dijo:

—Acompáñame

y será tuya la medina,

y cruzarás el mundo

de parte a parte

como un puñal traspasa una granada.

Sin mí, nunca saldrás

de este jardín perdido

con vísceras y cueros.

Ven, no pediré ni un dirham:

sólo quiero tu duda,

la luz confusa de tu pensamiento,

y ese temblor que noto en tu camisa

como si un pájaro pequeño

quisiera liberarse de su celda.

Yo aquí seré tus ojos,

y aquí puedes pasar la vida entera.

No preguntes mi nombre.

Hoy no,

mañana iré a la escuela.

juralopez42@msn.com

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