Canciones con historia – 19. Va de himnos…

Un pasodoble que se convierte en himno: “Suspiros de España”

Es quizás el pasodoble más famoso de la historia de nuestro país, y nació, como muchas otras canciones, de una forma fortuita: fue compuesto por el maestro Antonio Álvarez Alonso, en 1902, en la cafetería La Palma Valenciana, en la calle Mayor de Cartagena, como consecuencia de una apuesta entre el maestro y algunos de sus interlocutores y amigos, pues éste afirmaba que era capaz de componer una pieza musical en unos minutos.

Portada de la partitura de Suspiros de España

Pero puso como condición que para ello debía tener el estómago lleno (los músicos no iban sobrados de dinero en aquella época). Para evitar todo tipo de engaño fueron los presentes los que decidieron que la pieza debía ser un pasodoble. En la cafetería había un piano, y sentado ante él la compuso en menos de una hora,  aprovechando para pergeñarla y anotar sus acordes. El dueño le dijo “Bonita canción. ¿Cómo se llama?”, y claro, el autor no supo qué responderle.

Pastel conocido como «Suspiros de España»

Aunque estaba muy satisfecho con el resultado le faltaba un título que le acompañase. Al día siguiente, saliendo del café, en uno de sus paseos por la ciudad se detuvo ante el escaparate de la pastelería España y se quedó observando la especialidad de la casa, unos dulces de merengue y almendra: los suspiros. Y así de dulce tituló su nueva obra, llamándola “Suspiros de España”.

El pasodoble fue estrenado por la Banda de Música del 3º Regimiento de Infantería de Marina (actualmente, Tercio de Levante) dirigida por Ramón Roig, el día del Corpus Christi de 1902 en Cartagena. Las ordenanzas militares impidieron que el Maestro Roig cediera la dirección para el estreno al autor, Antonio Álvarez Alonso, su buen amigo, dada la condición de civil de éste.

Cartel de la película «Suspiros de España»

Treinta años después su sobrino le puso letra, porque ya tenía el encargo de la cantante Estrellita Castro para cantarla en una película, que al final terminó llevando el mismo nombre («Suspiros de España», de 1939, dirigida por Benito Perojo y protagonizada por Estrellita Castro y Miguel Ligero). La letra se amoldó al guión de la película, simbolizando la nostalgia de todos los españoles que emigraron en aquella época.

“Tierra gloriosa de mi querer,
tierra bendita de perfume y pasión:
España, en toda flor a tus pies
suspira un corazón.
¡Ay de mí! ¡Pena mortal!,
Por qué me alejo, España, de ti.
¿Por qué me arrancan de mi rosal?”
“En mi corazón
España te miro
y el eco llevará de mi canción
a España en un suspiro.”

 Entre los exiliados de la guerra civil y sobre todo en la emigración, el pasodoble «Suspiros de España» simbolizó para algunos la nostalgia del país perdido. Su composición en el modo musical menor evoca tristeza, con leves modulaciones a su relativo mayor. Curiosamente, también fue usada alguna vez como sintonía por «Radio Pirenaica», la emisora comunista clandestina que emitía desde el extranjero (Praga y Moscú).

 Manuel Penella compuso en 1927 En tierra extraña, interpretado por Concha Piquer, que incluye como «homenaje» o «canción dentro de la canción» la música de Suspiros de España, al narrar cómo, en una reunión de españoles en Nueva York para celebrar la Nochebuena, …

…de pronto se escuchó
un gramófono sonar.
«Callad todos», dije yo,
 y un pasodoble se oyó
 que nos hizo recordar.
Oyendo esa música,
allá en tierra extraña,
ya nadie reía,
ya todos lloraban
 …
eran nuestros suspiros
suspiros de España.

En la plaza del Rey de Cartagena y sobre un pedestal, se ofrece el busto modelado por el escultor Sánchez Lozano, representando al maestro Álvarez Alonso con sus enormes bigotes al uso de la época.

Busto dedicado al Maestro Alonso en la Plaza del Rey de Cartagena

En los laterales del soporte en piedra figuran lápidas con fragmentos de la partitura y referencias al pasodoble. El monumento de homenaje fue erigido por suscripción popular.

El himno gay que no es tal: “YMCA” – Village People

El no saber inglés nos impidió a una generación entender las letras de las canciones que oíamos y tarareábamos. Este es el caso de YMCA, pero su ritmo pegajoso y su videoclip, tratando de copiar la coreografía con las manos simulando cada letra, ha pasado a la memoria colectiva.

Portada del disco YMCA de los Village People

Supimos cómo Village People, un grupo que juntaba seis estereotipos chuscos del ciudadano americano medio (el vaquero, el indio, el obrero de la construcción, el militar, el motociclista y el policía) se convirtió en  un grupo insignia del movimiento gay de los años setenta… aunque sólo dos de ellos eran homosexuales (el vaquero y el indio), y que debía su nombre a  Greenwich Village, una zona gay de Nueva York.

Logo de YMCA

¿Y la canción? Su título hace referencia a «Young Men´s Christian Association” (Asociación de Jóvenes Cristianos), una asociación que difunde los principios cristianos a través del cuerpo, la mente y el espíritu. Y su origen lo explica el líder del grupo Randy Jones, el vaquero,  diciendo que al mudarse a Nueva York se unió a esta asociación, y que incluso llevó a Jacques Moralis, compositor de varias de sus canciones, a quien le encantó ya que podía hacer deporte, nadar, recibir clases, comer barato y alquilar una habitación por un puñado de dólares.

En su tercer álbum le faltaba una canción y Randy propuso ésta, cuya letra es un homenaje a la asociación. Y no, no tiene ni una sola referencia homosexual, pero increíblemente se transformó en un himno gay. Este tema era sólo un anuncio para invitarnos a ser parte de la asociación…

“It’s fun to stay at the YMCA
It’s fun to stay at the YMCA

They have everything for you men to enjoy
You can hang out with all the boys”

(“Es divertido estar en el Y.M.C.A.
Es divertido estar en el Y.M.C.A.
Tienen de todo para que los hombres disfrutéis,
puedes pasar el rato con todos los chicos.”)

“Young man, there’s a place you can go
I said, young man, when you’re short on your dough
You can stay there
And I’m sure you will find
Many ways to have a good time
”

(“Joven, hay un lugar al que puedes ir,
dije, joven, cuando vas corto de pasta,
puedes estar allí,
y estoy seguro de que encontrarás
muchas formas de pasar un buen rato.”)

Village People

La canción YMCA de Village People fue un éxito discográfico de gran energía que animaba a los jóvenes de clase trabajadora a conocer a personas con ideas afines en los albergues de la Asociación Cristiana de Jóvenes. Se ha interpretado como una oda a los placeres de conseguir parejas sexuales en esos lugares (aparece en un álbum titulado «Cruisin», en la jerga gay, buscar contacto o practicar sexo en lugares públicos) y fue tocada por primera vez con un grupo de bailarines cincelados que lucían bigotes y disfraces ajustados. La canción ha estado estrechamente asociada con la cultura gay desde su lanzamiento en 1978. YMCA es la canción de recepción de bodas que todos pueden cantar, la rutina de ejercicios aeróbicos que todos pueden intentar, la juerga marchosa de la pandilla.

Lo que es sorprendente es que ahora esté estrechamente asociada con el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

La canción YMCA se escuchó una y otra vez en los mítines de Trump con su lema Make America Great Again (MAGA) y en las recaudaciones de fondos de Mar-a-Lago. El mismo Trump a menudo la baila mientras sus partidarios la cantan.

Los movimientos de brazos que la acompañan, similares a los de un semáforo, que se agregaron para una actuación en el programa de televisión American Bandstand en 1979, hacen que sea aún más difícil resistirse, aunque Trump nunca intenta repetir la coreografía.

Pero ¿cómo pasó de los partidos a la política?

En marzo de 2020, el sencillo fue certificado como «significativo para la cultura, histórica o estética» por el Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, una señal segura de que ya no se lo consideraba subversivo o atrevido, sino una celebración para disfrutar con otras personas.

Un mes después sonó a todo volumen en las manifestaciones contra el confinamiento durante la pandemia de covid-19. Algunos de los manifestantes cambiaron las letras YMCA por MAGA, y la canción se convirtió en un elemento básico en la agitación promovida por Trump poco después.

Mientras que algunas reuniones políticas pueden parecer serias y adustas, Trump se enorgullece de que sus mítines tienen el alboroto populista de un partido de béisbol o un concierto de rock, por lo que el éxito reconfortante de Village People tiene sentido como banda sonora para el público. Como dice la letra de la canción, «No hay necesidad de sentirse deprimido… levántate del suelo«. Por otro lado, la nostalgia inherente al movimiento MAGA se convierte en algo exagerado: «Ves a esos oficinistas en los mítines de Trump vestidos como veteranos de guerra, policías de autopista y trabajadores manuales y te da la risa floja». Por extraño que parezca, sus atuendos no son tan diferentes de los Village People, quienes fetichizan formas de vida supuestamente saludables y honestas a la americana al disfrazarse de policía, soldado, vaquero, jefe indígena americano, trabajador de la construcción y motociclista vestido de cuero, con una ironía intencionada: son «imágenes aún admiradas de la masculinidad estadounidense».

Nada de esto hace que la conexión entre la canción y el político sea menos desconcertante: los himnos de campaña tienden a versar sobre patriotismo, libertad y esperanza para el futuro, no sobre pasar el rato con los amigos cuando uno anda corto de dinero. Pero vale la pena señalar que las opciones musicales de Trump son limitadas.

La lista de artistas que se han opuesto al uso de sus trabajos en sus mítines, o han recibido cartas de sus abogados pidiendo su cese y desistimiento, es extremadamente larga, e incluye a Beyoncé, Rihanna, Celine Dion, REM y Aerosmith. Curiosamente, otro nombre en esa lista es Victor Willis, el líder de Village People. En junio de 2020 anunció que no quería que Trump tocara más sus canciones, y en 2023 le envió una carta de cese y desistimiento después de que un grupo vestido como Village People fuera visto actuando en Mar-a-Lago. Pero lo mismo que numerosas personas que se manifestaron en contra de Trump en los últimos años han cambiado de opinión desde entonces, Willis es una de ellas. ¿Por qué? Sencillo: «Los beneficios económicos han sido grandes«, señaló en Facebook en diciembre. «YMCA ha recaudado varios millones de dólares desde que el presidente electo siguió usando la canción. Por lo tanto, me alegro de haber permitido que el presidente electo siguiera usando YMCA«. Y la repera fue que la canción alcanzó el número 1 la lista Billboard Hot 100 de Estados Unidos en noviembre de 2024, pocos días después de la elección de Donald J. Trump… Y los Village People cantaron en el mitín de “coronación” de Trump tras ganar las elecciones de 2024…

Mitin de Trump con la actuación de los Village People

Por cierto, Willis también anunció en esa publicación citada que nunca quiso que hubiera ninguna insinuación en letras como «Estoy seguro de que encontrarás muchas formas de pasar un buen rato» o “Ellos tienen todo para que los jóvenes disfruten. Puedes salir con todos los chicos”. Su esposa dijo que demandaría a cualquier organización de noticias que describiera la canción YMCA como un himno gay.

Las vueltas que da el mundo…

Autor: José Luis Rodríguez Sánchez

Presidente de la Asociación de Antiguos Alumnos de Magisterio de la SAFA de Úbeda (AAMSU)

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