LAS TRES GRACIAS
(Rubens, 1636-39)
Poeta del amor y la belleza
lleva luz y color al paroxismo
de un barroco pleno de vitalismo:
Rubens maestro en toda su pureza.
Tres Gracias, tres bellas divinidades,
y Helena Fourment, modelo y esposa,
en un cuerpo desnudo y blanquirrosa
que ilumina, sola, las tres beldades.
Unos cuerpos rotundos y elegantes,
y a pesar del volumen, deslumbrantes.
Rubens impregna su obra de alegría,
para ofrecer con todo su esplendor
la exaltación del placer y el amor,
en adaptación de la alegoría.