La grúa


Soy una máquina especial que tiene un corazoncito muy sensible, ya que estoy tan baqueteada por la vida y los humanos que me siento triste y pesarosa muchas veces, aunque ustedes no me crean; por eso, cuando encuentro amor y cariño a mi vera, tengo alegres sensaciones que hasta me hacen llorar de gozo.
Viene esto a cuento por lo que les quiero relatar y que me está ocurriendo actualmente (no les miento ni un pelín), en la última obra que estoy llevando a cabo en la calle Dormitorio y en la Plaza del Cristo de Burgos de Sevilla, pues todos los días, sin falta, me visita un infante muy guapo y súper alegre, bien acompañado por su abuelo que lo quiere a rabiar. Raro es el día que no lo trae varias veces. Disfruta tanto el nene, que está a punto de cumplir año y medio, que para mí le doy tanta vida como la comida de su mami.

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