Versos desde el exilio

Presentado por Manuel Almagro Chinchilla.

Llega a las manos de nuestro querido Ramón Quesada un poemario de un poeta manchego, de cuyo nombre sí me acuerdo, pero que omito para no ir por delante de la narración. Se trata de un intelectual que fue a dar con sus huesos en la vecina Francia, como consecuencia de la huida de intelectuales, tras nuestra ya lejana pero incivil guerra.

Relata nuestro articulista la clasificación de los contenidos de la obra, así mismo nos muestra una concisa pero ilustrativa exposición de su biografía.

Mi entrañable amigo Nicolás del Hierro, premiado poeta de la hidalga tierra de La Mancha, me visitó el pasado mes y, como es costumbre en él, me regaló esta vez el libro de poemas “Paisaje con nostalgias al fondo”, del que es autor Domingo Iglesias, seleccionando mi amigo las rimas para esta obra editada por la Diputación de Ciudad Real e impresa en la Imprenta Provincial de esta ciudad manchega.

No es este un libro póstumo de Iglesias porque las poesías que en él aparecen son inéditas y desconocidas en letra impresa por el poeta que las rimó y que nace en Piedrabuena, Ciudad Real, en 1902 y muere en el exilio en Toulouse, Francia, en 1984, paisano por tanto de Nicolás del Hierro, que viene al mundo en 1934.

En “Paisaje con nostalgia al fondo”, del Hierro reúne y valúa minuciosamente diecisiete poemas del poeta extinto en Francia que van del soneto al romance y de este a la balada, y de esta a los catorce versos endecasílabos que dicen: “Ya llegó el otoño / llevando a la espalda / zurrón y pellica / de Majada Alta…” Y es que, como escribe Nicolás del Hierro a manera de introducción o reseña en las solapas del libro, Domino Iglesias tiene siempre su sentimiento de amor en el paisaje castellano amplio y pastoril, de cepas, de olivos y trigo. “Os llevo conmigo, campos de mi tierra, / montañas azules, / torcas y roqueras, / valles y collados, lomas y mesetas…”. Los titula “Nostalgia” y, como todos los suyos, son versos escritos en Toulouse y Montberon entre 1955 y 1979.

Estudia en Madrid periodismo a muy joven edad y durante la República colabora en la capital de España en la prensa liberal del momento hasta que, comenzada la guerra de 1936, se enrola al ejército republicano en el que alcanza el grado de comandante, luchando en los frentes de Extremadura y Toledo. Atraviesa España y se destierra en Francia, donde se defiende gracias a sus conocimientos del francés. Durante la Segunda Guerra Mundial toma parte de la resistencia francesa hasta ser detenido por los nazis y llevado a un campo de concentración, del que se evade con la ayuda de su dominio del idioma alemán. Al acabarse la contienda, se instala en Cabanao‑Séguenvlle y Montberon, regresando a su patria sólo para disfrutar de varias temporadas en su tierra cuando la democracia ya está consolidada.

Según Nicolás del Hierro, cuando se estaba imprimiendo “Paisajes con nostalgia al fondo”, el historiador y profesor Francisco Caro descubre en una hemerotecas que, en 1927, Domingo Iglesias había estrenado una obra de teatro de su pluma titulada “Es mi nieta”. Los poemas de este patriota son surcos abiertos en la arboladura de los campos manchegos por los que no deja de ver la belleza a los del rocín idealizado, que es como ama a esta tierra cervantina que tanto le duele. Defiende con sus rimas su agro y a los hombres que en él sudan; y, como su memoria de nada se olvida, expresa el deseo de que sus cenizas sean arrojadas al mar “para quedar en profundo silencio”.

(19‑08‑2001)

almagromanuel@gmail.com

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