Sendero litoral

Por Fernando Sánchez Resa.

Por motivos personales (la realización de una ineludible obligación, aplazada tiempo ha), me encuentro de nuevo en esta bella y acogedora población del litoral malagueño en la que veranean, tienen su segunda residencia y/o se solazan muchos comprovincianos jaeneses, cordobeses y extranjeros: Torre del Mar…

Aquí el tiempo casi siempre es estupendo y transcurre con una bonanza indescriptible, aunque es ahora (en primavera) cuando más se recrea en esta tierra, cual si fuese el jardín del edén bíblico: la temperatura es ideal para ejercer todas las actividades imaginables; las plantas, con sus flores y frutos, florecen ferazmente dando un colorido especial a sus calles, paseos y plazas…; y la gente autóctona no puede ser más amable, mezclada con una torre de babel de razas e idiomas que han venido a cobijarse en este paradisíaco lugar; sin que por ello se hayan de obviar las cacas de perro, la suciedad que provoca el usuario local o forastero, las horribles pintadas, etc., que emborronan su bello paisaje…

Transitando por aquí, he vuelto a comprobar que la mayoría de los españoles tenemos un mimetismo exacerbado por copiar todo lo norteamericano; y como los políticos de turno no iban a ser menos (y más, estando en campaña electoral permanente, con la vista puesta en las próximas elecciones municipales), quieren ganarse el voto cercano poniendo sus calles al estilo de Miami Beach, con nueva calzada (a ser posible peatonal), mayor acerado y mobiliario urbano, en el que van incluidas jardineras con lindas y vistosas flores, novedosos asientos, fuentecitas de agua…; ¡ah!, y con bolardos para que el peligroso coche no aparque en cualquier sitio.

Por eso, ayer mismo, inauguraron una calle céntrica con la presencia de toda la parafernalia de los medios de comunicación, para que todo el mundo conozca de primera mano sus logros… Y, aunque me ha dado mucha pena, no me ha sorprendido que hoy, cuando he salido temprano a la calle, he comprobado que ya han arrancado varias plantas de sus jardineras (como lo hicieron en su momento y repetidamente en la calle Trinidad de Úbeda ‑Jaén‑), para dejar claro que estamos en un país en el que cada cual, según su estatus o sinvergonzonería, manga lo que puede y tiene a su alcance… Todos conocemos, por los medios de comunicación, la cantidad de chorizos que pueblan nuestro solar patrio…

Luego, he seguido mi ruta personal buscando el paseo marítimo para poder saludar a nuestro Mare Nostrum y me he topado con la grata sorpresa de que han habilitado un sendero litoral, paralelo a la playa (entre esta y el paseo marítimo), que es la delicia de todos los que aquí nos encontramos, paisanos y foráneos (españoles o extranjeros), pues, a cualquier hora del día o de la noche, podemos disfrutarlo recorriéndolo; aunque mi preferencia es a la atardecida, cuando el sol ya va declinando por los montes del norte de la ciudad y entonces se respira una tranquilidad que, juntamente con el fresco y/o húmedo sabor marino, sirven para darme un chute de vida y bienestar, paseando por él.

Como ya escribí sobre la ruta del colesterol en Úbeda (http://www.aasafaubeda.com/index.php/escritos/9-variedades/3325-ruta-del-colesterol), aquí también las hay diferentes y variadas, pudiendo escoger la subida al complejo comercial “El Ingenio”, y/o a la populosa ciudad de Vélez-Málaga, u orientar tus pasos hacia la playa donde descubrirás esta nueva senda litoral que hará las delicias de tu paseo…

En esta nueva y saludable ruta del colesterol nos vamos dando cita (puntual o informalmente) parejas, grupos de amigos, desocupados (conocidos o desconocidos) que vamos haciendo el trayecto (de casi tres kilómetros y medio, que va desde la Caleta de Vélez hasta la desembocadura del río Vélez), formando todos una amalgama de paseantes que amamos el ejercicio físico, la conversación y el saludable proceder de ir junto a la playa saboreando la pequeña y gran felicidad diaria que nos reporta este nuevo sendero ecológico… Unos en bici, otros paseando su perrito, bastantes corriendo y muchos más andando a diferentes ritmos y capacidades… nos constituimos en los pobladores naturales de este lugar (con tanto encanto) que en Torre del Mar hoy he descubierto…

Mientras camino y charlo con mi esposa o amigos, voy disfrutando, viendo y observando el entorno: a un lado, el paisaje marino (con sus lanchas, arreos y barcos de pesca varados o a punto de salir para buscar su sustento marinero) y la bonanza de las aguas mediterráneas, en las que descubro (en lontananza) varias mejilloneras, cuyo producto ya se vende en mercados y tiendas (y cuyo sabor es exquisito); al otro lado, el paseo marítimo y las múltiples edificaciones (algunas desastrosas, producto del desarrollismo mal entendido del siglo pasado), con el atardecer despidiéndose por los montes cercanos y algunas nubes tildando de bucolismo mi encendida imaginación, con lo que se me van haciendo realidad algunos de mis sueños…

Y vuelvo a casa pleno de gozo, aunque cansado, a seguir disfrutando de esta dorada jubilación en la que tan a gusto me encuentro…

Torre del Mar, 30 de abril de 2015.

fsresa@gmail.com

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