Los secretos de San Lorenzo

Ha tenido que pasar la Semana Santa para que me acerque por la antigua iglesia de San Lorenzo (siglo XVI) para asistir a una visita guiada, con donativo de 4 euros para ayuda de futuras obras rehabilitadoras.

Hoy vuelve a ser un día hermoso y soleado. Son las 13:30 cuando cinco escogidos visitantes atendemos a las rápidas y detalladas explicaciones de una amable guía turística, que se hace eco de todo lo investigado hasta la fecha por el especialista en historia del arte, José Manuel Almansa Moreno. Antes, hemos debido colocarnos el amarillo casco de obra con el que los seis estamos estupendos… Como se puede hacer fotos, voy alternando la doble función de fotógrafo y escuchante para aprovechar más la visita.

Comenzamos por la única nave de esta posible antigua mezquita, bajo el coro que antiguamente estuvo decorado, al que ahora no se puede subir. Admiramos su suelo, en proceso de restauración, que nos sirve de techo. Después la circunvalamos interiormente, observando sus diversas capillas. Somos informados de múltiples detalles. Solamente anotaré algunos.

La Fundación “Huerto de San Antonio”, al alimón con el Obispado de Jaén, ha gastado 300 000 euros en la primera fase. En lugar de encontrarse “cerrado por obras”, lo han revertido en “abierto por obras”, para disfrute de todos los ubetenses y foráneos que quieran acercarse a enterarse del proceso rehabilitador. Se han descubierto espacios y restos arquitectónicos guardados en paredes o bóvedas falsas que se exponen ante las ocho capillas. La bóveda del altar mayor, que andaba bastante bien conservada. El enterramiento de un noble en el altar mayor, bajo la cúpula. Varios dibujos de vírgenes o caras de mujer, flores, billetes antiguos, escudo del Atlético de Madrid… de insignes ubetenses que trabajaron en el taller de Palma Burgos, aquí instalado, etc.

Más adelante, habrán de hacerse catas arqueológicas que proporcionarán luces sobre los sucesivos pobladores de estos pagos. Pasamos a la sacristía y antesacristía (cuyos arcos y ventanucos superiores delatan que pudo ser iglesia prerrománica, lo que se ha de investigar a fondo). Después, a la planta baja de la vivienda de la famosa “Campanera” (Francisca ‑Paca‑ Fernández Leiva…), quien se haya fotografiada en tres cuadros que cuelgan en una de sus paredes, como pago a su perenne memoria por los servicios prestados a su querida iglesia; y que me recuerda cuando ella misma me la enseñó, tan orgullosa, en la década de los 80…

Salimos al pequeño patio con su pozo esquinado, hoy adornado simplemente con macetas de pilistras y geranios, mientras antaño (cuando ella mismo me lo enseñó) se encontraba inundado de esa hiedra que hizo a la espadaña de San Lorenzo tan famosa…; y de la que tanto se arrepentiría después, pues lo que comenzó como una ramita plantada se convirtió en una invasión vegetal que pudo dar al traste con parte del edificio y, especialmente, con su genuina espadaña…

Ascendemos por los desiguales peldaños de la escalera y nos adentramos en la vivienda del piso de arriba, hoy expedito y deshabitado, con fotos de la Campanera (la santera del templo) y carteles de rehabilitación, donde ya no se encuentran las camas ni los armarios que su ama tenía a gala, pues allí vivió tantos años…

Las vistas, que admiramos y fotografiamos, nos producen un gran placer estético y anímico, pues pillamos a nuestra Úbeda durmiendo la siesta, con un sol de justicia incendiando tejados, fachadas de monumentos, huertas y olivares de la villa abajo… Como han colocado una escalera metálica con peldaños de madera para acceder a la espadaña, todos nos aventuramos a escalarla. Lo peor no es subirla sino bajarla, pues los peldaños se encuentran inclinados hacia dentro y alguna visitante, sin temor a su edad ni al posible regaño de sus ausentes hijos, asciende y desciende valientemente de la mano de otra pareja de amigos visitantes. El espectáculo visual (con un silencio sonoro y luminoso) muestra joyas tangibles de nuestro “Patrimonio de la Humanidad”: Casa de las Torres; Puerta de Granada; torres de Santo Domingo y El Salvador…; Palacio de las Cadenas, Santa María de los Reales Alcázares; Huertas de San Lorenzo (donde se encontraba la Huerta de San Antonio, del abuelo de los promotores); parte del ábside (que aún queda en pie) de la antigua parroquia de San Juan de los Huertos; Redonda de Miradores y de Antonio Muñoz Molina… ¡Es un imantado atractivo que los visitantes no quieren ni pueden perderse!

Tras oír las doctas explicaciones de la amable guía y algunas aclaraciones de los visitantes, todos se dirigen al balcón corrido que atraviesa la fachada sur de la iglesia, comprobando que se ha restaurado para poder admirar sus espléndidas vistas. Todavía lo recuerdo lleno de macetas (y selvático…), cuando nos lo enseñó, con tanto cariño, la Campanera. Lo recorremos y oímos las últimas explicaciones: la muralla almohade que allí estaría; el pequeño huerto que hay en la zona oeste y que tapa la puerta de los pies de la iglesia, por la que se sacaban a los difuntos, enterrándolos allí mismo…

Finalmente, nos abre la puerta que da acceso a la calle de poniente de San Lorenzo, nos recoge los cascos de obra y nos echamos fotos ante esta antigua parroquia, para recordar tan amable visita; que será la primera de “abierto por obras” y no la última. Esperamos verla terminada en un futuro, no demasiado lejano. Hoy nos hemos enterado de algunos de los secretos de San Lorenzo que andaban ocultos, cual tesoro ignoto; y que, gracias a la Fundación “Huerto de San Antonio”, con sus fundadores y promotores a la cabeza, se ha dado un paso de gigante (al que habrán de seguir otros) para la recuperación de una parte de nuestro patrimonio ubetense que andaba desahuciado y a punto de perderse para siempre…

De vuelta a casa, llevamos doble regalo: las múltiples fotos que servirán de fiel recordatorio de esta vista y las amables explicaciones de la guía, que nos hacen tener fundadas esperanzas de que la rehabilitación integral de San Lorenzo va a ser todo un éxito…

Úbeda, 27 de abril de 2014.

fsresa@gmail.com

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