Sobre “Tres sombreros de copa”, 2

Analiza el texto y responde a esta pregunta: ¿Te gustaría tener una vida bohemia [1] como la de Paula y Buby? Razona tu respuesta atendiendo al diálogo siguiente.

BUBY (B)

(Siempre irónico, burlón y sentimental). Sí. Yo sé que es lindo… ¡Ha sido mala suerte…! No es nada fácil descorrer un pestillo por dentro y hacer una buena escena para encontrarse con que dentro de la habitación no hay un buen viajero gordo con papel [2] en la cartera, sino un mal malabarista sin lastre [3] en el chalequito… Verdaderamente, ha sido una mala suerte…

PAULA (P)

Buby… Esto que hacemos no es del todo divertido…

B

No. Francamente, no es del todo divertido, ¿verdad…? ¡Pero qué vamos a hacerle…! El negro Buby no sabe bailar bien… ¡Y vosotras bailáis demasiado mal…! (En este momento, en la habitación de al lado, el Coro de Viejos Extraños empieza a cantar, muy en plan de orfeón, “El relicario” [4]. Unos segundos, solamente. Sobre las últimas voces, ya muy piano, sigue hablando Buby). Es difícil bailar, ¿no…? Duelen las piernas siempre y, al terminar, el corazón se siente fatigado… Y, sin embargo, a alguna cosa se tienen que dedicar las bonitas muchachas soñadoras, cuando no quieren pasarse la vida en el taller, o en la fábrica, o en el almacén de ropas. El teatro es lindo, ¿verdad? ¡Hay libertad para todo! Los padres se han quedado en la casita, allá lejos, con su miseria y sus penas, con su puchero en el fuego… No hay que cuidar a los hermanitos, que son muchos y que lloran siempre. ¡La máquina de coser se quedó en aquel rincón! Pero bailar es difícil, ¿verdad, Paula…? Y los empresarios no pagan con exceso a aquellos artistas que no gustan lo suficiente… ¡El dinero nunca llega para nada…! ¡Y las muchachas lindas se mueren de dolor cuando su sombrero se ha quedado cursi…! ¡La muerte, antes que un sombrero cursi! ¡¡La muerte, antes que un trajecito barato!! ¡¡¡Y la vida entera, por un abrigo de piel!!! (Dentro, el Coro de Viejos Extraños vuelve a cantar algunos compases de “El relicario”). ¿Verdad, Paula? Sí. Paula ya sabe de eso… Y es tan fácil que una muchacha bonita entre huyendo de su novio en el cuarto de un señor que se dispone a dormir… ¡Es muy aburrido dormir solo en el cuarto de un hotel! Y los gordos señores se compadecen siempre de las muchachas que huyen de los negros y hasta, a veces, les suelen regalar billetes de un bravo color cuando las muchachas son cariñosas… Y un beso no tiene importancia… Ni dos, tampoco. ¿Verdad…? Y después… ¡Ah, después, si ellos se sienten defraudados, no es fácil que protesten…! ¡Los gordos burgueses no quieren escándalos cuando saben, además, que un negro es amigo de la chica…! ¡Un negro con buenos puños que los golpearía si intentasen propasarse!

P

¡Pero él no es un gordo señor! ¡Él es un compañero…!

berzosa43@gmail.com


[1] Dícese de la persona, y más especialmente del poeta o artista de costumbres libres y vida irregular y desordenada.

[2] Dinero.

[3] Monedas.

[4] Cantan, como si fuesen un coro a cuatro voces, un cuplé cuyo tema es los amores y muerte de un torero. Su estribillo dice: Pisa morena, pisa con garbo, que un relicario me voy a hacer con el trocito de mi capote que hayan pisado tus lindos pies.

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