Normas administrativas y técnicas para los proyectos de granjas de pintadas, 12

Alojamientos para la recría.
 
En el caso que nos ocupa, las gallinas pintadas pasan a parques de paseo, al aire libre, a partir de la 6.ª‑7.ª semana de vida, donde permanecerán hasta la edad de sacrificio (13.ª‑14.ª semana). La superficie será suficiente para que cada pintada disponga de algo más de 1m/ave; y, para resguardar de temperaturas y lluvia a las aves, será suficiente con un refugio provisto de chapa en el techo y en la cara de donde procedan los vientos más fríos (fig. 109).
En lo posible, se dispondrá de vegetación herbácea autóctona y de árboles (fig. 110), para el sombreado en verano.

 
Fig. 109. En el sistema de explotación extensivo, los refugios de los parques de paseo están constituidos por unas chapas para cubrir el techo, así como la cara de donde procedan los vientos más fríos.
 
Fig. 110. La utilización de árboles de hoja caduca en los parques de paseo son un magnífico elemento para procurar bienestar a las aves durante los meses de verano.
Otros alojamientos.
En este apartado se incluyen las dependencias necesarias para la manipulación de los huevos, desde su recogida hasta el nacimiento de los pollos. En ellas, cabe destacar: recepción, selección y limpieza, cámara de desinfección, almacenamiento, incubación y nacimientos.
Todas estas dependencias deben situarse en el mismo edificio, pero con entradas independientes; se debe tener separación física real de cada sala, a través de un pasillo comunicador.
La circulación o el sentido debe ser desde las zonas limpias a las zonas sucias.
En el mismo edificio, se suele disponer de dependencias para despachos o servicios, almacén de piensos, utillaje, etc., que lo haga todo englobado en un edificio, de manera que resulte práctico.
Orientación de las instalaciones
Las construcciones destinadas a las aves en fase de cría, al menos las que disponen de ventanas, deben orientar su eje longitudinal de Este a Oeste, con el fin de permitir la máxima insolación de la fachada Sur, quedando la del Norte siempre a la sombra y más fresca. Sin embargo, en las construcciones que disponen de parques, su orientación puede ser más arbitraria, por el hecho de que la vida de las aves transcurre, en su mayor tiempo, en el exterior de los edificios, incluso durante la noche.
La orientación Norte‑Sur permite la insolación durante un tiempo aproximadamente igual de los locales de cría y parques del lado Este, por la mañana, y los del lado Oeste, por la tarde. No obstante, dependiendo de diversos factores, puede recurrirse a otras orientaciones, como la de situar el eje longitudinal de la nave en la dirección NE‑SO o bien en la dirección NO‑SE.
La elección de la ubicación de una explotación ganadera está sometida a una serie de condicionantes de orden: normativo, infraestructuras, eliminación de residuos, etc. En general, se buscan terrenos sanos, protegidos de los vientos fuertes, pero aireados, secos y bien drenados, evitando los obstáculos excesivamente próximos que puedan interferir en la ventilación, las colinas muy expuestas al viento que puedan producir un exceso de entrada de aire, y lugares encajonados, con insuficiente ventilación, húmedos y muy calurosos.
La orientación de la nave es especialmente importante cuando la ventilación es natural o estática. En principio, es aconsejable disponerla en sentido perpendicular a los vientos dominantes, es decir, si los vientos dominantes vienen del N y del S, la orientación longitudinal de la nave adecuada sería E‑O con frente abierto al S. De esta forma, se conseguiría una buena ventilación natural de la nave, evitando la aparición de turbulencias.
El profesor Buxadé recomienda que ‑salvo que los vientos dominantes impongan su ley‑, en zonas cálidas, el eje longitudinal se disponga en la dirección E‑O, para conseguir lo siguiente:
▪ Que la superficie expuesta al Oeste sea la menor posible, de forma que no se produzcan fuertes insolaciones en verano.
▪ Que en la fachada orientada al Sur, el sol invernal, que sube poco en el cénit, penetre bien por los ventanales (secando la cama); sin embargo, en verano, el alero de la nave actuará de quitasol y, en consecuencia, protegerá al ganado de la insolación directa.
▪ Que se realice una ventilación natural, al disponer de una fachada permanentemente caliente y otra fría.
Para facilitar la gestión de la ventilación natural, puede ser interesante el empleo de barreras cortavientos naturales, ya que reducen las pérdidas energéticas por ventilación, al estar la estructura menos expuesta a los vientos, además de sombrear los alojamientos en verano.
En naves con sistemas de ventilación natural, se recomienda una plantación vegetal en donde la permeabilidad del aire sea del 50%, ofreciendo de esta manera una protección a los vientos en una distancia aproximadamente igual a 20 veces su altura.
***

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *