Normas administrativas y técnicas para los proyectos de granjas de pintadas, 10

Prácticamente, nunca conseguiremos tener, en una explotación ganadera, los alojamientos y/o las instalaciones perfectas. Pero no se olvide tampoco que, en ganadería (al igual que en otros sectores económicos), lo bueno es enemigo de lo perfecto.
A la hora de realizar el diseño de nuestra explotación, se deberán considerar las siguientes medidas:
▪ Medidas preventivas o de análisis previo.
▪ Medidas pasivas.
▪ Medidas activas.

En el aspecto de las medidas preventivas se incluyen, por ejemplo:
a. El análisis de la superficie y características del terreno disponible.
b. La disponibilidad de agua y de energía eléctrica, que condicionará la viabilidad de nuestro proyecto.
c. Ubicación geográfica respecto de otras explotaciones, núcleos urbanos, vías de comunicación, industrias, fuentes de materias primas, ruidos cercanos, etc.
d. La climatología de la zona, que condicionará las características de los alojamientos.
e. La situación de los accesos.
Errores en las medidas preventivas (que también incluyen los errores de cálculo, por ejemplo, en ventilación o en iluminación), suelen tener un coste muy elevado a medio plazo.
En el marco de las medidas pasivas, se incluyen, entre otros conceptos, el grado, tipo y calidad de los aislamientos en cubiertas, paredes, suelos, conducciones de agua, etc.
Dentro de las medidas activas, se considera la ya mencionada calidad de los materiales, los sistemas de control medio-ambiental y sus sistemas de regulación, los sistemas de distribución de pienso y los de retirada de deyecciones, sistemas de control de la iluminación, etc.
La mayoría de las medidas activas tienen como finalidad el ahorro de mano de obra directa y/o indirecta. Su conveniencia estará en función de cada caso y de las posibilidades reales de amortización.
Lógicamente, al hablar de una explotación concreta y al considerar las medidas, habrá de hacerse de una forma muy realista para poder definir y analizar las características de los alojamientos, que deberán disponer: cimentación, incluyendo movimiento de tierras; estructura portante y cubierta; paredes laterales y muros de división y cerramiento; red de saneamiento y fontanería; pavimentación; puertas y pasillos de manejo; instalaciones eléctricas; zona de cuarentena y aislamiento sanitario.
Y también, lógicamente, las características de las instalaciones, entre las que cabe destacar: instalaciones para el alojamiento de pienso (silos, almacenes, etc.); instalaciones para eliminación de cadáveres; instalaciones para almacenamiento y gestión de las deyecciones.
En definitiva, las mencionadas medidas condicionan los costes, tanto directos como indirectos, de los alojamientos y de las instalaciones.
En el marco de los alojamientos e instalaciones ganaderas, recomendadas por el profesor Buxadé, y completando lo expuesto hasta ahora, se deben tener en cuenta los siguientes factores o principios constructivos:
▪ Diseñar unidades de obra que puedan ser ejecutadas por mano de obra directa presente en el entorno económico. Evidentemente, nos referimos a las unidades generales, no a aquellas que puedan requerir una especialización.
▪ Buscar la utilización de material “no especializado”, de mayor volumen y que, en general, su deterioro puede ser más frecuente, que proceda del entorno geográfico y económico de la explotación.
▪ El material especializado siempre deberá adquirirse en empresas cuyas solvencia técnica y comercial (servicio postventa) esté garantizada.
▪ Utilizar, en la medida de lo posible, elementos constructivos prefabricados, pues el proceso constructivo más complejo se realiza en origen. Esto da más garantía de uniformidad y calidad; y, por otro lado, el montaje de la obra es más sencillo y rápido.
▪ Usar, en la medida de lo posible, elementos constructivos uniformes y normalizados, pues facilitarán, en gran medida, su puesta en obra. Las obras pueden ir tanto más deprisa, cuantos más elementos idénticos o similares se utilicen.
▪ Recurrir a elementos constructivos y equipamientos cuyo transporte y puesta en obra sean sencillos. Por regla general, los materiales fáciles de montar son fáciles de sustituir.
En ganadería, donde siempre se trabaja con seres vivos, cada día se exige más en lo que a las condiciones medioambientales se refiere; las inversiones mal realizadas, en cuanto a alojamiento e instalaciones, no solo no son amortizables sino que, a corto plazo, pueden condicionar la viabilidad de la explotación.
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