30 Prosas de amor, 20

04-09-2012.

«Ni te cases ni te embarques», afirma el refranero. Mejor dicho, lo niega, y nunca supe el porqué de la sentencia, hoy es martes aunque no llega a trece por lo menos, siendo un martes el día de la guerra, no entiendo tu visita a través de la lira, candelaria que me borra las balas de este día, entre pecho y espalda me cepillo un bocata de melva, cada noche enfilo mi mirada hacia tu foto de boda, me hago de la capa un sayo y me pongo la venda de las pupas para pasar la noche rasco, rasco que te pego, y tu mirada, que no sé nunca cómo me pillas.

 

Hay heridas que nunca cicatrizan, prosas de amor que siempre te sonríen, besos de fuego que te pillan resfriado, esta gripe mamona con su tos, y tú siempre presente, cuando vengas con el piropo a flor de retirada, déjame dormir los últimos minutos que aún nos quedan paseando juntos, ya mismo nos verán otras miradas y oiremos violetamente la canción violeta, cada uno a su ritmo y con el paso cambiado.

Yo nunca tuve besos tan tibios como los tuyos, tus labios eran como jabones de euforia nueva, aquella música de Neil Diamond, a todas horas, un día redondo, víctor venía, tú te animabas con esa mecha de madre ardiente, se te notaba la risa fresca de las naranjas y las tostadas eran la guinda de un cigarrillo, pastel mordido, coneja boca, minutos de oro llenaban luego tus firmes tetas, algunos gritos en la batalla, ya estaba escrito, la suerte echada, que todo fuera lejano y solo, y poco a poco, con mi quimera, yo me corría de gusto sólo con tu sonrisa.

Y es todo un zaguán del precipicio, y sólo ocupo el rincón de mis ruinas, allí me ahueco, amor, allí me escondo para de nuevo solo contemplarte sola, recordando las fotos de cuando más nos quisimos, y nos amamos deprisa, puntual y lejano acudo a la deriva y medito este ego que me asfixia, concejalmente, pero la lucha no tiene la estética precisa que me haga olvidarte, no puedo, me superan el Rolex y la uve que siempre van conmigo, como amuletos tuyos.

Es un día de lluvia y mercaíllo cuando hago esta prosa, el foro ataca, anodino y neutral me borro del teléfono, inseguro, voraz, vegetativo, descuido mi vigilia, me gustaría mimarte en mi martes martirio, pero ya nada espero, tan sólo este insomnio, recreando los bucles de tu pelo, el sabor de tus cerezas, la humedad de tu lenta mirada, ya sólo nos espera el huracán del tiempo indemostrable, viene urgente la noche, apagando la luz para invitarme a soñarte de nuevo con la luna… como en aquella fiesta de las eras.

 

donrafael@andaluciajunta.es

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