30 prosas de amor, 19

29-08-2012.

Aquel viaje de lluvia en el verdor de asturias, qué bien que estuvo, siempre lo dices, el erizo sorbido, entras tú empapada e iluminas la luz de la taberna, la luna grande haciendo juegos con los lunares de aquella gente, como aquella luna catalinera que madrugaba al acostarse el sol lorenzo, mi amor se iba, fuimos felices, las lapas negras, de una en una se nos metía toda la sidra por las narices y los ardores del vino añejo nos cobijaba, gijón llovía a pierna suelta y dibujaba tu cara oculta por los pezones exuberantes, cómo reías enardecida por el paraguas deshilachado, aquella entrada en la sidrera, cómo me amabas, cómo te sueño, cómo la cama te atardecía, tu sueño dentro, cómo te amaba, frente al espejo de esa pintura de colomera con tantas grietas de las cigüeñas.

Había cantigas, había baladas, mis elegías, tus crucigramas, bola cristala en las paletas mientras mecías la inmensa lumbre del edredón, y mano a mano se nos comía el día entero, verde el paisaje de la vacada, y nadie iba a deshacernos aquellos besos de uva y queso, arroz con leche en la jornada, después nos vino un cupón lotero inocentón, seguía la lluvia por los balcones y aquella cita sonaba a bronce en aire puro, con media copa de medio vino, recuerdo aquello que me dijiste, lo mejor nos queda para esta noche, de acuerdo entonces, la negra esquina de las palabras comprometidas nos deshacía, una mochila metió a destajo unos sonidos un poco raros.

Atril carimbo gemido ménade de la cantárida, beso luciérnaga, a trompicones, con nuestro arroyo de ilusiones, tocamos techo, el mal de ojo de aquella sidra y el capirucho montaron guardia, racimo de uvas y nervios dentro, te di un minuto de mi reposo y, cara a cara, me preguntaste que qué quién era, y nunca supe decir aquello, mis dedos fieles se desinflaron, un cristma roto con los cristales de mil personas y nuestro mosto asidratado, era imposible pensar en alguien que descifrara esos fonemas de aquel cencerro, que recogía ‑ingenuamente‑ los aquelarres de aquel barullo, cita en Oviedo con el reflejo de aquella luna imaginada en el desnudo cuadro de ana.


 

donrafael@andaluciajunta.es

 

Deja una respuesta