Características depredadoras de la pintada (N. meleagris), 3

21-06-2012.

En 1901 se comprobó la eficacia que tenía pulverizar con gasolina los rodales del insecto y quemarlos a continuación. Ello propició la organización de campañas nacionales por el Estado (fig. 18). Por otra parte, el conocimiento biológico del insecto que se alcanzó a finales del siglo XIX supuso un avance extraordinario en el control de la plaga por medios físicos, comprobándose el efecto profiláctico que tenían las roturaciones invernales realizadas en los suelos donde el insecto hace la puesta el verano anterior (fig. 19).

 

Fig. 19. En los años treinta, el alzado del suelo mediante arado en Extremadura era un procedimiento eficaz para destruir ootecas del insecto en aquellas zonas donde la langosta era endémica.

Depredación con diversas especies de artrópodos

Desde finales del siglo XIX, en España existen registros de artrópodos depredadores de langosta.

En 1886 fue observado el himenóptero Sphex paludosa Rossidepredando canutos de langosta, y en 1941 se registró una importante acción depredadora por parte del díptero Glossista infuscata Meig y del coleóptero Trichodes flavocinctus Spin (fig. 20). La acción de las dos últimas especies fue evaluada con precisión en 1994, determinándose que cada una de ellas era capaz de destruir un 20,4% y un 3,4% de las ootecas objeto de estudio.

Fig. 20. Adulto del coleóptero Trichodes flavocinctus Spin, un depredador de huevos de langosta frecuente en La Serena.

A pesar de la eficacia depredadora de estos insectos, en Extremadura, y hasta el momento actual, ese fenómeno se desarrolla de manera totalmente natural sobre las plagas de langosta, sin que se haya desarrollado ningún procedimiento protocolizado para su utilización masiva y controlada.

Depredación mediante cerdos y aves

De los procedimientos para el control de las plagas de langosta, también hay citas históricas sobre el empleo de diversas especies de animales depredadores de la misma (cerdos, pavos, gallinas…), tal y como recogen unas actas del Cabildo Eclesiástico de Jaén en 1670, llegándose a importar aves (Paradisea tristis L) de Filipinas en el siglo XVIII, donde se había observado una gran eficacia depredadora de esta especie:

Esta ave, por las noticias que se tienen, excede a otras en la antipatía, y tesón con que persigue la langosta.

El carácter insectívoro de las aves ha sido apreciado a lo largo de la historia de estas plagas en España, y los archivos bibliográficos están llenos de referencias a la eficacia de numerosas especies (grajos, alondras, tordos, mirlos, perdices, abejarucos, oropéndolas, gorriones, lechuzas, buitres, milanos…). Leandro Navarro, a comienzos del siglo XX, quedó asombrado de la capacidad depredadora de las cigüeñas:

En la provincia de Cáceres, término municipal de Arroyo del Puerco, y en una finca propiedad de don Germán Petit, hubo de llamarnos la atención el número extraordinario de cigüeñas que anidaban en los diversos edificios de la citada finca (fig. 21). Y allí vimos cómo estas utilísimas aves (de las pocas respetadas en nuestro país) devoraban grandes cantidades de langostas.

Fig. 21. Casa de Arroyo de la Luz (Cáceres), a principios del s. XX, con el tejado lleno de nidos de cigüeñas.

Aunque las referencias bibliográficas sobre este procedimiento de control biológico son abundantísimas, y en todas ellas se habla de su excelencia, no hemos encontrado ninguna que describa este procedimiento como una técnica protocolizada para su desarrollo en función de las variables de la plaga y del agroecosistema donde aparece.

Control mediante entomopatógenos

Los procedimientos de control biológico del parásito por medio de entomopatógenos (virus, bacterias, protozoos, nematodos y hongos) son un medio potentísimo contra numerosas plagas de insectos; estos empezaron a ser empleados en España justo en el comienzo del siglo XX; si bien es verdad que esos procedimientos no fueron otra cosa que citas anecdóticas hasta la última década de dicho siglo.

Dentro de los virus investigados contra las plagas de langosta en nuestro país se han encontrado algunos Entomopoxvirus, aunque con resultados inciertos. Determinadas cepas de la bacteria Bacillus thurinqiensis han demostrado ser eficaces contra el insecto. En lo que respecta a nematodos, la especie Hexamermis serensis es frecuente encontrarla dentro del cuerpo de langostas en La Serena, aunque sin que haya sido valorada su importancia.

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