La Orden Militar de Santiago en la provincia de Jaén: conferencia y visita, y 2

18-04-2012.

Afirmó que la Orden de Santiago nace en Cáceres para defender el cristianismo contra los moros de la Península Ibérica. Se creó para luchar contra los moros en la reconquista de España, aunque en su primera misión fracasase; pero luego, en las siguientes, triunfó y se mejoró… Es una patraña que se fundase para defender a los peregrinos del Camino de Santiago.

Los conversos del siglo XVI de Úbeda ‑según el profesor de la UCM‑ son los que realmente generaron riqueza para construir la Úbeda renacentista…

Desde el público se le pidió implicación, como ponente, para que afirmase si la Sinagoga del Agua ubetense es o no auténtica, y contestó que no podía hacerlo pues le faltaban elementos de juicio; pero reconoció que, si no fuese auténtica, rebajaría mucho al patrimonio ubetense…

Respecto al tema de la limpieza de sangre aseguró que era por cien años, o sea durante tres generaciones (nieto, padre y abuelo); pero se mentía como bellacos en ese tema… Para ello, un investigador -mandado al efecto por la orden militar- iba preguntando y comprobando si estaban empadronados, bautizados, etc. los ascendientes; y, en verdad, que pocos pasaban el filtro impuesto… Las órdenes militares fueron tremendamente estrictas en ese tema pues, por la vía legal, no entraban en la limpieza de sangre.

Luego se preguntó por el paradigma medieval: si era autónoma la Orden, ¿cómo el Maestre ponía al Rey en jaque si fuera menester…? Refiere que con los Reyes Católicos empieza a caer en manos del rey y ya las órdenes no son militares, haciéndose perpetua en 1523 por Carlos V… Por eso, Cervantes despreciaba tanto a las órdenes militares pues, en verdad, ya no luchaban contra el infiel. El autor del Quijote tenía solamente fe en la Orden de Malta, pues ella sí luchaba verdaderamente contra musulmanes y turcos.

Afirmó que las Órdenes Militares desaparecen en el siglo XIX, quedando solamente el Consejo de las Órdenes; añadiendo que a los investigadores no les hacen ni puñetero caso hoy en día…

Al ser preguntado por destacados personales de las órdenes militares en Úbeda, nombró los más importantes: don Francisco de los Cobos, su primo, los Orozco, los De la Cueva, los Beltrán, los Valenzuela, los Carvajales y Benavides (estos dos últimos baezanos)… Y como destacados personajes históricos, Hernán Cortés y Pizarro que fueron caballeros de la Orden de Santiago, pues era un certificado de cristianía vieja muy apetecible que daban las órdenes militares…

La conferencia terminó a las diez y cuarto de la noche con la tranquilidad de que el público había sido enterado de este interesante tema por una persona docta y preparada en la materia, cuya tesis doctoral versó sobre ese asunto y que después, al cabo de los años, ha vuelto a retomar con tanto ahínco y acierto. Finalmente, se intercambiaron saludos… Se notó gran satisfacción por el deber cumplido por ambas partes, ponente y público asistente, que salieron del Hospital de Santiago, en esta fresca noche primaveral, en busca de condumio y bebida apropiadas, y con la mirada puesta en el día siguiente para hacer la prometida visita pedestre por Úbeda, por lo que los asistentes se apuntaron en una lista antes de marcharse de la sala…

Y llegó el ansiado domingo… Algunos de los componentes de la asociación patrimonial fueron repartiendo la pegatina “PLAZA VIEJA” para que todos los asistentes la luciesen en su pecho, en esa primera calurosa mañana de abril…

Comenzó la visita por la calle Don Juan ante el Palacio de don Juan de la Cueva. Allí, y en sucesivas paradas, Juan Ramón Martínez Elvira hizo gala de su amor -y sabiduría- a la historia de nuestra ciudad, explicando amenamente cuantas anécdotas y datos de interés necesitaba y ansiaba el público asistente, que quería saber dónde estuvieron viviendo los personajes más sobresalientes de la Orden de Santiago, sin que por ello, como declaró el mismo Juan Ramón, él se considerase un especialista…

Se hizo por el recorrido más corto, pues el largo podría haber supuesto acabar tardísimo…, dirigiéndose a la Plaza Vieja para posicionarse ante el lienzo de muralla restaurado que hay entre la espadaña y la antigua farmacia de Pavón, adonde trajo a colación al poeta Jorge de Mercado y su poema: ¿cómo deben ser los concejales…?

Seguidamente nos acercamos al principio de la calle Cava, parándonos frente a la calle San Jorge, en donde nos habló de la hidalguía y gran patrimonio de Pero Almíndez Chirino, que construyó el derruido palacio que allí contemplamos -cuya cúpula basilical, aseguró Martínez Elvira, la había visto antes de que la cambiasen por un mamotrético bloque de pisos- con el dinero que trajo de las Américas…

Luego, paseamos plácidamente por la arbolada e histórica calle Cava y nos adentramos por la del Pozo, pasando por delante de la casa en donde vivió el escritor Antonio Muñoz Molina, para ponernos frente al edificio de la Casa de las Torres. Allí, Juan Ramón nos habló del Comendador don Andrés Dávalos, cuyo hijo fue el protagonista de la historia que, precisamente, el antes citado ubetense universal inmortalizó, incluyéndola en su novela El jinete polaco: la Leyenda de la Emparedada…

A continuación se refirió a Diego López Messía (Fundador del Palacio de los Bussianos de la calle Trinidad) para desembocar en la Plaza de Santa María en donde nos situamos frente a la Capilla de don Rodrigo, que se encuentra entre los juzgados y Santa María.

Para finalizar, todos nos pusimos frente a la Portada de la Epístola de la Sacra Capilla del Salvador, para que nuestro guía nos contase la portentosa historia de don Francisco de los Cobos y Molina, cuyo ascenso social y político fue impresionante, y explicarnos ‑someramente‑ el programa iconográfico que tan concienzudamente ha sido estudiado por Joaquín Montes Bardo… Después, marchamos hacia la Portada del Evangelio, quedando extasiados ante el Santiago matamoros del frontón semicircular, cuyo relieve fue copiado para la entrada del Hospital de Santiago…

Los “peregrinos culturales” quedaron sumamente satisfechos, pues pudieron comprender y recordar -un poquito más- la historia y las vicisitudes de esta ciudad centenaria que es tan famosa e importante gracias a los insignes personajes que en ella habitaron, sin descartar al pueblo llano que siempre ha sido ‑y es- testigo y coadyuvante fiel de toda mejora…

Cuando me encontraba en el Paseo Bajo -como le llamaban mis padres, abuelos y personas de su generación a la Plaza de Santa María- por momentos creí estar en la Plaza de la Santa Croce (Cruz) de Florencia (Italia) por su riqueza arquitectónica y por la multitud de visitantes que, en diversos grupos, aspiraban el espíritu renacentista e internacional que posee…

Úbeda, 1 de abril de 2012.

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