«Bases para el comentario», 8d

02-08-2011.
8.2.1. Variaciones sobre un tema
El tema puede plantearse de muy diversas maneras. Por ejemplo, el tema del beso produce variaciones como las siguientes:
(a) Beso amoroso:
Por una mirada, un mundo,
por una sonrisa, un cielo,
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.
G. A. Bécquer: Rimas.

(b) Beso traidor:
El traidor les había dado esta señal: “Al que yo bese, ése es; sujetadle”. Rápidamente, acercándose a Jesús, dijo: “¡Salve, Maestro!”; y le besó.
San Mateo: Evangelio.
(c) Primer beso (inocente):
Fue entonces, me acuerdo muy bien y me acordaré siempre, cuando me dio un beso y así que empezó a darme el beso vi a Nuestro Señor en lo más alto de su casa, metido dentro de una nube inflada, rodeado de una cenefa de color de mandarina que estaba descolorida en una punta, y Nuestro Señor abrió los brazos muy abiertos, que los tenía muy largos, cogió la nube por los bordes y se encerró como si se encerrase dentro de un armario.
Mercè Rodoreda: La plaza del Diamante.
(d) Beso apasionado:
Llega el instante en que se dan un beso más largo, más profundo, más desbordado. La muchacha respira hon­damente, como quejándose. Javier la coge en el brazo (sic), como a una niña, y la lleva hasta la alcoba.
C. J. Cela: La colmena.
Según se utilice el tema, tendremos una idea del mismo. A esta utilización o aplicación del tema la llamamos idea central.
En los ejemplos citados, el tema del beso tiene cuatro ideas centrales, que se pueden definir por cada uno de los adjetivos añadidos: amoroso, traidor, inocente, apa­sionado.
8.2.2. Temas más usuales
(A) Del movimiento literario: Romanticismo, Clasicismo, Realismo, etc. (Suelen detallarse en los manuales de Historia de la Literatura).
(B) De la ideología: filosóficos, sociológicos, polí­ticos, científicos, ético-religiosos, etc. (Ídem, en los manuales respectivos).
(C) De la época: de modas, de tabúes, de supersti­ciones, etc. (ídem, ídem).
(D) De hechos, actitudes y sentimientos, en gene­ral:
01. El desprecio de corte y la alabanza de aldea.
02. La fugacidad de la vida y la muerte como liberadora.
03. El alma y el cuerpo.
04. El bien y el mal.
05. La honra y la deshonra.
06. El amor y los celos.
07. La venganza y el perdón.
08. El explotador y el explotado.
09. El fanatismo, la sumisión, la vocación.
10. El individualismo y el colectivismo.
11. La tierra, la naturaleza, la patria.
12. El beso, la mirada, la caricia.
13. La noche, el amanecer, el crepúsculo.
14. El ensueño, el recuerdo.
15. El sol, la luna, las estrellas.
16. El mar, el cielo.
17. Los árboles y las flores.
18. Las aves y los animales.
19. Las aguas dulces: ríos, lagos y fuentes.
20. La cuna y el sepulcro.
21. La felicidad y la desgracia.
22. La envidia y la piedad.
23. La belleza y la fealdad.
24. La juventud y la vejez.
25. La soledad: física, amorosa, interior…
26. La locura: persecución, complejos, doble personalidad…
27. El anticlericalismo y el fanatismo religioso.
28. La familia y la amistad.
29. La aventura: real (por tierra, mar o aire) y fantástica.
30. El despertar a la vida y al entorno.
31. La pérdida de la inocencia.
[…]
Cuando un tema secundario se repite a lo largo de una obra de cierta extensión, se origina el llamado leit-motiv. El leit-motiv pasa a convertirse en una especie de tema importante, algo así como un invitado especial, dentro del tema principal. Es lo que ocurre en la novela de Camilo José Cela, La colmena. El tema principal es sociológico: la vida en la ciudad de Madrid en los años de la posguerra; el leit-motiv es el personaje Martín Marco, quien sobresale entre los ciento sesenta del conjunto, por su frecuente aparición.
8.3. La intención
La intención es la determinación del autor de escribir su obra para conseguir un fin. Esta intención puede ir explícita al inicio del libro, en lo que se denomina prólogo. Es lo que ocurre en el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita, cuando dice:
De donde yo, de mi poquilla ciencia y de mi mucha y gran rudeza, entendiendo cuántos bienes hacen perder al alma y al cuerpo y los muchos males que les aparejan y traen el amor loco del pecado del mundo […] hice esta chica escritura en memoria de bien y compuse este nuevo libro, en el que son escritas algunas maneras y maestrías y sutilezas engañosas del loco amor del mundo que usan algunos para pecar […]; sin embargo, porque es cosa humana el pecar, si algunos (lo que no se lo aconsejo) quisieren usar del loco amor, aquí hallarán algunas maneras para ello. […] Y Dios sabe que mi intención no fue de hacerlo por dar manera de pecar ni por mal hablar; fue más por traer a toda persona a buena memoria de bien obrar y dar ejemplo de buenas costumbres y castigos de salvación, y porque sean todos apercibidos y se puedan mejor guardar de tantas maestrías como algunos usan por el loco amor. […] Y compúsele también para dar algunas lecciones y muestra de metrificar y rimar y de trovar: con trovas y notas y rimas y dictados y versos, que hice cumplidamente, según esta ciencia requiere.
(Versión moderna y palabra en negrita, mías).
La intención del autor habrá de contrastarse sobre o desde la obra que ha escrito, a pesar de que la manifieste expresamente, porque una cosa es la intención y otra el resultado. También habrá de considerarse el ambiente ideológico de la época del autor, que incidirá probable­mente sobre su intención.
Conviene advertir que, la mayoría de las veces, los títulos de las obras suelen redactarse atendiendo a la intención del autor. El título es un elemento que apenas suele contar para el comentario; pero pensamos que su significación es importante y que nunca se debería dejar de hacer una mención a la misma, a propósito del análisis de la estructura.
Cuando la intención no está explícita, habrá de concluirse del conjunto del texto que se comente. A veces, será insufi­ciente el texto (por su brevedad, por su indefinición, etc.), por lo que habrá de recurrirse a otras fuentes de conoci­miento, acerca del propio autor que comentamos.
La intención pertenece al campo ideológico, esto es, a la ética, a la filosofía, a la concepción que del mundo o sobre un asunto tenga el autor, por lo que no es fácil hacer una clasificación detallada de intenciones. A modo de ejem­plo, expresamos aquí algunas:
Título
Intención
Auto de los Reyes Magos
Para reprimir, ordenar y cana­lizar los excesos profanos de los templos, a que se entregaban, por igual, fieles y clero (Lázaro Carreter).
Lazarillo de Tormes
La denuncia de un mundo sin caridad (Márquez Villanue­va).
El buscón
Burla por la burla misma, que no se dirige al objeto; por lo que es un libro de ingenio (Lázaro Carreter).
El sí de las niñas
El problema de la educación, el sentimiento religioso, las censu­ras de las costumbres, todo pue­de quedar compendiado en el tí­tulo (Gasalduero).
El trovador
El amor vence sobre los prejuicios sociales (Picoche).
La de Bringas
Paralelismo entre los trastor­nos políticos de la revolución del 68, “la Gloriosa”, y el cambio en las actitudes e ideas de Rosalía; cambio es­timulado por la ceguera tem­poral de Bringas (Gullón).
San Manuel Bueno, mártir
¿Cuál es la verdad y cuál la mentira?, ¿qué es creer? (Gullón).
Luces de bohemia
El artista de ayer y el obrero de mañana intentan alargarse los brazos por encima del capital, la burocracia y la masa inerte, con un noble anhelo de humanidad conciliada (Sobejano).
Platero y yo
Elegía andaluza. Cultivar la sensibilidad del pueblo, para que sea un pueblo en desa­rrollo (García de la Concha).
Sobre los ángeles
Autobiografía ideológica de una crisis personal (Soria).
Poemas de la consumación
La edad margina y convier­te a los seres en una carica­tura grotesca (Carnero).
Tiempo de silencio
La novela social es compati­ble con el gusto por la sinta­xis y la semántica más exi­gentes (Grande).

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