Un puñado de nubes, 10

21-02-2011.
Los primeros meses, después de la muerte de su mujer, fueron dolorosos para León. No solo era por la evidente ausencia, sino por el sentimiento de pérdida que le arañaba el alma.
—Qué estúpido es creer que las pérdidas fortalecen el corazón del hombre, que lo hacen más duro; lo que verdaderamente le da fuerzas es no admitirlas —pensaba—.
Sobre todo, cuando su hija le propuso, desde el primer día,  que se fuera una temporadita a su casa, hasta que se sintiera con ánimos para entrar en la casa y enfrentarse con la realidad.
—Por lo menos esta noche, papá, por favor. ¿Cómo te vas a ir solo a la casa este primer día? —le rogó inútilmente—.

Continuar leyendo «Un puñado de nubes, 10»