Promesas de Año Nuevo

La influencia de los medios de comunicación en la voluntad y en el poder de decisión de las personas suele tener una fuerza considerable. Así, en las últimas semanas del recién acabado año, hemos asistido a una lluvia de recomendaciones tendentes a mejorar la salud y la calidad de vida. Quiero recordar algunas de las propuestas: aprender un idioma, llevar una alimentación equilibrada (comida y también bebida, ojo), dejar de fumar o hacer algún deporte, entre otras muchas.

Si fuera posible hacer una encuesta, entre los ubetenses, sobre las promesas que se han impuesto para el nuevo año, estoy convencido de que el dejar de fumar y el hacer deporte figurarían entre  las primeras. Son propuestas que las personas más decididas y mejor informadas las convierten en compromisos inquebrantables. Lástima que el ambiente y las circunstancias que rodean tan loables propósitos no favorezcan su cumplimiento. Es decir, que el insobornable empeño puesto por estas personas tropieza con soberbios inconvenientes que ponen a prueba su férrea voluntad; pero, por otra parte, nos dan motivo para “editar” unas estampas típicamente “ubedíes”.

Dejar de fumar y hacer deporte son dos sanísimas actividades que, además, se complementan y se favorecen recíprocamente. Analicemos cada una por separado:

Si usted ha decidido dejar de fumar, prepárese y no desfallezca. Puede que en su lugar de trabajo se fume, a pesar de estar prohibido por la Ley. Esto es algo que caracteriza la conducta de muchos fumadores. No hable de su propósito con los compañeros, no “querrán” entenderle y se pasarán la Ley por el “arco del triunfo”, la actual y la que venga, y además fumarán con más frecuencia. Permanezca en ese ambiente el menos tiempo posible y, si tiene alguna posibilidad legal de hacer valer sus derechos, sin que se vea perjudicado, no tarde en usarlos.

Tendrá que prescindir de entrar en los bares, como hemos hecho la inmensa mayoría de los no fumadores, ya que prácticamente en todos los bares está permitido fumar. Si encuentra alguno donde no se fume, por favor, dígamelo para ir yo también. Permitir fumar en estos locales ha sido la decisión más perjudicial no sólo para la salud, también para la economía de estos negocios. Puede apreciarse el descenso continuo de clientela, quedando reducida esta a los cuatro adictos a la nicotina. Además, ha hecho que la palabra “bar” quede asociada, indisolublemente, a “lugar contaminado de humos”.

El hacer deporte, sobre todo el más común como es el andar, tiene menos inconvenientes, pero tampoco es moco de pavo. Las instalaciones deportivas municipales están abiertas de 9 a 15, pero son muchas las personas que callejean en atuendo deportivo, a partir de las siete de la mañana, por lo más variado de nuestra geografía urbana. La Redonda de Miradores y la Avenida de Antonio Muñoz Molina sería un circuito excepcional, con el incomparable marco del valle del Guadalquivir y los parques naturales de Cazorla y Mágina, si no fuera por el tráfico rodado a gran velocidad sobre el falso adoquinado, que nos pone los tímpanos a punto de reventar.

El Parque Norte es un idílico lugar, con sesenta mil metros cuadrados, pero… ¡fatalidad!, lo abren a las diez de la mañana, cuando los posibles usuarios llevan ya dos horas currando en sus puestos de trabajo, por lo que suelen circular por la carretera y avenidas del entorno del Parque, soportando la contaminación del tráfico rodado y esquivando (no siempre con éxito) un incontable número de excrementos de perro.

Pero el circuito más repelente, debido a las deposiciones caninas, lo tenemos en la plaza de Francisco Palma Burgos y en el entorno ajardinado de la Colonia del Carmen, donde, a pesar de las denuncias, nos encontramos con el “jardín” mejor abonado y el más pestilente de toda la comarca de La Loma. Vivir allí no debe ser ninguna ganga.

almagromanuel@gmail.com

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