Encuentro familiar «Sánchez Cortés» en Úbeda

03-05-2009.
Nuestra ciudad siempre ha sido un pródigo lugar donde florece cualquier familia que se haya cobijado a la vera de su entorno monumental y milenario… Úbeda posee todos los ingredientes necesarios para que cualquier frondoso árbol familiar tome encarnadura humana.

Así ha ocurrido en la “Familia Sánchez Cortés”, por la que yo he accedido a este mundo, siendo una pequeña rama que me une a ese sólido y fuerte tronco común, del cual seis grandes ramas fructificaron… Y por donde corre esa savia añosa ‑y a la vez joven‑ que se mezcla y expande, de manera portentosa, en esta amable ciudad que mira a sus hijos nacidos en sus entrañas ‑o fuera de ellas‑ como gran madre…
Por ello mi hija Margarita y yo hemos pensado ‑y promovido‑ este cálido y entrañable encuentro familiar de la rama Sánchez Cortés. Los principales protagonistas son mis abuelos paternos, Fernando Sánchez Martínez (1881-1960) y Antonia Cortés Berbel (1885-1972), casados en San Pablo el 14 de octubre de 1911, que tanto amaron la tierra que les vio nacer y tanto trajinaron y laboraron criando a sus, muy queridos y amados, siete hijos: Mariana Sánchez Cortés (1912-2008), la primogénita, que tras muchos años en nuestra ciudad, estando casada y con hijos, tuvo que marchar a ganarse el pan de cada día a la gran urbe de Madrid, como tantos conciudadanos nuestros; Josefa Sánchez Cortés (1914-1920) que murió a los seis años y no pudo gozar de la dicha de una larga vida…; José Sánchez Cortés (1916-1986), quien, por culpa de la incivil guerra española (1936-39), tuvo que marchar a Francia, donde, tras pasar una epopeya personal y familiar, que alguna vez escribiré ‑siendo componente de la Legión Francesa por tierras norteafricanas y empalmando la guerra española con la 2.ª Guerra Mundial‑, fundó una nutrida familia francesa, con apellidos curiosamente españoles que se han transmitido hasta los biznietos actuales, y que aman tanto a su país como al nuestro; María Sánchez Cortés (1918), de noventa y un años, que actualmente vive y reside en la ciudad que le vio nacer con su portentosa memoria y su personal descendencia, que la adora y la tiene en volandas por ser reliquia familiar, que Dios guarde muchos años…; Juan Sánchez Cortés (1920-1996) que tuvo tres hijas y también pasó lo suyo en la España de la posguerra habiendo servido en la zona roja…; Fernando Sánchez Cortés (1923), con ochenta y seis años bien llevados, que ya a la vejez se nos ha revelado como flamante escritor autodidacta en el libro Relatos y vivencias, así como en los asiduos artículos semanales de Úbeda Información, que esperan ‑con delectación‑ muchos ubetenses por ser fiel reflejo de la Úbeda de otros tiempos que ya no volverán…; y Alfonso Sánchez Cortés (1926-1993), el benjamín del clan familiar que también tuvo que marchar, como su hermana Mariana, a la capital de España para vivir decentemente, no sin pasar fatigas, pero que supo conquistar el puesto que se merece para su familia en ese rompeolas nacional…
La reunión familiar está programada para el día 15 de Agosto de este mismo año. Será un sábado emotivo y dichoso donde nos daremos cita los más de cien componentes que quieren rememorar a sus antepasados, conociéndose los presentes y antes de que las dos ramas más añosas de este árbol ‑que aún viven‑ se nos vayan para siempre: María y Fernando. Y así puedan llevar el aliento a sus hermanos y padres, ya fallecidos, cuando Dios los llame a su Santo Seno, contándoles todo lo que ha conseguido esta familia ‑pobre y humilde‑, que ha sabido ascender en sabiduría, vitalidad y oficios varios. Van a tener el gusto de reencontrarse, o de conocerse incluso, pues la rama francesa es la más desconocida. El encuentro será, como no puede ser menos, en el Parador Nacional de Turismo, muy cerca de la casa familiar donde mis abuelos criaron a sus hijos en la calle Alta del Salvador…
Estoy seguro de que mis abuelos y tíos ausentes serán protagonistas principales ‑desde el ancho y azulado cielo de nuestra ciudad‑, observando y disfrutando de este evento que ha de trenzar, aún más, los lazos afectivos y de sangre que nos unen a todos…
Además del encuentro‑comida, se dará a cada subfamilia un DVD con fotografías y el árbol genealógico correspondiente, en dos idiomas: español y francés. Seguro que abundarán los sentidos discursos para, después, hacer un recorrido por la Úbeda donde vivieron mis abuelos ‑en sus diferentes domicilios‑ y donde desarrollaron su vida social y familiar… Surgirá un cúmulo de anécdotas que, en un futuro, se relatará para público conocimiento. También se elaborará un listado telefónico y de direcciones para que los contactos sean múltiples, en un futuro esperanzador, entre los componentes de esta gran familia que ha decidido encontrarse en el corazón de esta sagrada y fértil ciudad, con el fin de enraizarse aún más. Y pensando siempre que es mejor ser amigo que todo lo contrario, pues la vida es tan efímera y rápida, como lo podemos comprobar los que vamos teniendo ya algunos años, que no merece la pena usarla para enfrentarse al prójimo, sino para unirse en proyectos comunes de afecto y cariño… Creo que ese es el mejor mensaje que ha de quedar de este encuentro.
¡Hasta pronto a todos…! Recibid un fuerte y sentido abrazo.
Úbeda, 5 de abril de 2009.
 

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