Los doce caballeros del Temple, y 5

22-01-2009.
Canal Sur, es decir, el equipo de Regreso al pasado, formado por el hipnólogo Experto en hipnosis. Ricardo González Bru, el profesor Isidro Pérez Hidalgo y la psicóloga Carmen Puertas (dejamos exonerada de cargos a la guapa Belinda), pecó de prisas, de superficialidad, de sensacionalismo; pecó de ninguneo, creemos que involuntariamente, porque LA VERDAD no se puede conocer a través de intermediarios o sensitivas. Videntes a través del lugar. Otra cosa distinta es si se quiere contactar con fantasmas que arrastran cadenas.

Deberían haber preparado bien, con tiempo, pausada y buceadoramente una documentación, bien a través de textos con buenos avales o de testigos directos y con uso de razón en tiempos del “Asedio”, imparciales y ecuánimes, dado el tema al que se enfrentaban, que no era otro que el secreto permanente del Cabezo.
Ese secreto es viejo, no es nuevo. Es un secreto templario: el secreto de la vida y la muerte, del amor y el odio, de la noche y la luz, de la libertad y la esclavitud, del asedio y el numantismo Talante de resistencia al estilo de Numancia. (DRAE)., del estruendo y el silencio, de las palomas y los cañones; el secreto del círculo cuadrado, ese círculo que en su agonía dibujaba Santiago Cortés para que sitiados y sitiadores, algún día, encontremos la difícil cuadratura de cuatro brazos, dos derechos y dos izquierdos, abrazándonos con tal fuerza que conformemos un círculo de amor.
Cuando los que siguen enterrados en las fosas comunes de lo inexplicable, cuando aquellos fusilados después de la guerra en las paredes del cementerio municipal no clamen venganza en su silencio impuesto (como así rezan los versos de Alberti en el mural que los socialistas dedican a los suyos) y tengan la misma paz y dignidad de muertos como los que duermen o durmieron en paz en el pequeño cementerio del Cabezo, será entonces, y no antes, cuando unos y otros nos harán el regalo de devolvernos nuestra vieja imagen de la Virgen de la Cabeza. No basta con creer en milagros o, como dicen los textos sagrados, no es suficiente la fe si no hay caridad y justicia para con los otros.
¿Cuándo la Iglesia del franquismo será la Iglesia cristiana? ¿Qué respuesta dará el arciprestazgo o el obispado a la demanda de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y Justicia de Jaén? Para Vicente Laguna, Francisco Navea, Juan Armenteros, Luis Miguel Sánchez Tostado y Santiago de Córdoba (responsables de la ARMH Jaén), ciertos hitos del Santuario y una lápida esculpida en el exterior de la parroquia de San Miguel no sólo son el legado de la intolerancia, sino la supervivencia de un periodo de nuestra “Historia” ya superado. ¿Superado? No será así mientras los pétreos símbolos religiosos representen ideologías políticas. Y el Santuario de la Virgen de la Cabeza los conserva todos. Entonces, ¿cómo el Obispado y los Trinitarios, en su página web oficial, www.santuariovirgencabeza.org/home.htm publicitan que «aquel excelso lugar, el Santuario, es lugar de reconciliación»?
Esa Virgen, no se lleven a engaño, no tendrá contornos ni formas, ni mantos ni coronas, ni resplandores ni andas, ni joyas ni madroños, ni lunas ni cruces, ni trono ni trinitarios. Dicen que una imagen vale más que mil palabras o aquello de ora et labora. Sólo he reproducido aquí uno de los muchos hitos que existen en el Santuario contrarios a la RECONCILIACION y, como cristianos, creemos que contrarios a la CARIDAD. Como dijo un historiador griego de la antigüedad (Dionisio de Halicarnaso): «La historia es una filosofía en ejemplos». Antes me he referido a Saulo. Que sea él quien nos recuerde algo en torno a la caridad:
«Si yo gozara del don de hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles y no tuviese caridad, sería como metal que suena o címbalo que retiñe; si poseyera el don de profecía, si conociera los misterios, si atesorara toda la ciencia y si tuviera una fe tan eficaz que trasladase los montes y no tuviese caridad, nada sería. Si distribuyera todos mis bienes en dar de comer a los pobres, entregara mi cuerpo a las llamas y no tuviese caridad, de nada me serviría» (1 Cor. 13, 1-3).
Pues bien, para «realizar la verdad en la caridad»(son también sus palabras) y para que a las más de 30 000 personas que yacen aún en fosas comunes en toda España, por la represión franquista, se les haga un reconocimiento moral (según aprobaron todos los grupos parlamentario del Congreso español el pasado 20 de noviembre), hay que hacer del “Santuario, un lugar de reconciliación” paralos que vivimos aquí y para los que nos visitan; y sobre todo, hay que realizar la caridad con todos los muertos. ¿Es la misma caridad, la auténtica caridad cristiana, la que se ha dado a unos muertos y a otros?
Utopía o no, pero así lo creo: Encontraremos la antigua imagen de la Virgen de la Cabeza, (¿la habrán encontrado ya algunos?), como encontramos de cara a las brisas, una brisa que acuchillará la piedra de nuestros corazones y serenará nuestras pasiones; será entonces cuando hayamos hecho del Cabezo un Santuario de RECONCILIACIÓN y con nuestros muertos (los unos y los otros) ejercitemos la verdadera CARIDAD.
Esa imagen tendrá nombre trinitario, AMOR‑SER‑VERDAD. Será una trilogía con contrarios tan poderosos como el viento huracanado del ODIO‑TENER‑MENTIRA, pero será por la condición humana y no por la “Historia”.

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