Versos sembrados, 14

10-10-2008.
PUBLICADOS EN MIS LIBROS
[A modo de ejemplo]
Tengo publicados tres libros de poemas. A ellos me remito. Pero como esta es una antología personal y comentada, quiero destacar algunos de los poemas que más me gustan de estos tres libros. Ejemplos sólo, sin pretender ser exhaustivo. Cada libro es bastante diferente entre ellos. Si Hominal… es el más profundo, Erosístoles es el más amoroso, y Madrigales el más popular. Esto parece evidente, al menos en su estructura superficial (forma); pero a lo mejor no está tan claro si te acercas a su estructura profunda (contenido). También en Coloquios alcalaínos aparecen varios poemas. Al final de la antología se puede consultar un índice general de todos mis poemas.

 
COLOQUIOS ALCALAÍNOS, 1982
88
Caligrama a un cuadro de Cristo
Programa Cristo de la Salud, 1983.
Caligrama a un cuadro de Cristo está inspirado en una pintura que mi paisano y amigo, Pepe Sánchez, hizo para la Cofradía del Cristo de la Salud, barrio pujarero, humilde y enfervorizado por la devoción popular. El caligrama (poema-imagen) es un soneto que dispone sus versos imitando una cruz. Hay una correlación entre el lenguaje y la imagen del Cristo crucificado, bajo la peana que expresa la ofrenda de esa gente sencilla y creyente… a su manera.
 
Llanto a mi padre
 
Este es el primer poema que escribí, cuando ni siquiera podía pensar en dedicarme a la poesía como mi gran afición. La muerte de mi padre ocurrió en 1970. Estéticamente muy desigual.
 
Se aprecia claramente que es un poema primerizo. Pensé en retocarlo para hacerlo más «poético», pero he preferido conservarlo en su original.
 
Te fuiste un tres de abril, y me dejaste
sumido en la miseria de esta vida
llena de llantos. Risa interrumpida
por la voz de tu muerte, a quien llamaste.
 
Paso a paso, amoroso, te marchaste,
cojeando con tu alma dolorida;
volaste sin hablar, tu mente ida,
pensando en tu familia, que salvaste.
 
Tu muerte fue risueña, y tu victoria
clamaba en el pulmón de tu agonía;
aquí nos dejas ya. ¡Tuya es la gloria!
 
Nos queda tu fervor, tu corta historia,
tu herencia, tu dolor de día a día,
tu risa, tu calor… tu frente fría.
 
Perdónanos allá, te lo pedimos.
Por todo el bien que hiciste, te quisimos
tus hijos, tu mujer, tus nietos. Todos.
 
90
 
Alcalá la Real
 
Poema reformado. La versión original adolecía de prosaísmo y por eso lo he modificado.
 
Lo digo porque, al estar publicado en Coloquios, puede conocerlo mucha gente. Para que se sepa.
 
Un pueblo, un castillo, un cielo intenso
se acaricia en la noche: campo y sierra
de tu cuerpo caliente. Huele a tierra,
sólo a tierra y a olvido. Sólo a incienso.
 
Cuando mezo tu cuna-nana, pienso,
que eres tú quien me pide paz y guerra.
Y no eres tú, es mi voz la que te encierra
en las sombras amargas del comienzo.
 
Tu ilusión de vaivén mira tu suelo
con sus manos abiertas, de mil dedos,
regatea limosnas, pide vuelo
 
y recibe sudor, silencios quedos,
renaceres sin vida. Agua mojada.
¿Hasta cuándo, Alcalá, estarás callada?

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