EpC… ¡Ya!

21-07-07.
Lo digo en moderno, como hacen los izquierdistas unidos y los defensores de la tolerancia y el botellón, en las manifestaciones callejeras: «EpC… ¡Ya!». Sí señor. Estoy de acuerdo con los socialistas en que buena falta nos hace eso de educar a la ciudadanía. Que Dios me perdone, pero no entiendo por qué se oponen a esta iniciativa tantos objetores y presuntos votantes del PP. Tendrían que ser, precisamente ellos, los que se preocuparan de que este proyecto saliera adelante y se aplicara de inmediato. Posiblemente, podrían remediarse así las consecuencias del desbarajuste educativo reinante y ordenar de una vez por todas tanto desatino.

Y creo yo que tendría que ser inexcusablemente la oposición la que impulsara la medida, por tres razones principales. Una, porque la formación es buena para la democracia y para España. Dos, porque si han de aplicarse medidas eficaces, cuanto antes mejor. No puede ser ‑y sin embargo lo es‑ que países como Camerún, Uganda, Zambia y Mongolia nos den ciento y raya en Matemáticas y Ciencias, por ejemplo. (Leed el artículo de Rodríguez Tébar en el Rincón del Café del 22‑05‑07). Y tres, porque ante este tipo de cosas, oponerse y objetar tiene el mismo futuro y las mismas posibilidades de éxito que recurrir las multas por exceso de velocidad. Ninguno.
Por lo tanto, creo que conviene que Gobierno y Oposición se pongan de acuerdo y convoquen con urgencia una manifestación conjunta y multitudinaria en defensa de la Educación para la Ciudadanía. No entraré en detalles. Sólo unas pinceladas, fruto exclusivo de la imaginación, por si pudieran ser de utilidad a los unos o a los otros.
A la marcha deberían asistir inexcusablemente todos los elementos implicados, además de los afines. La gran pancarta de cabecera la portarían ministros, alcaldes, concejales y el resto de autoridades. Inmediatamente después, el aire se llenaría de luz y color con el bullicio y la alegría de los representantes de la escuela pública, enarbolando sus banderas y gritando consignas ideadas por los padres, madres, alumnos, alumnas, profesores, profesoras, trabajadores, trabajadoras, administrativos y administrativas de los centros. Los ejes ideológicos, objeto de reivindicación serían: “El valor y la importancia del progresismo, la ecología, el diálogo, el talante y la tolerancia en la sociedad”.
A prudencial distancia, seguirían los “pijitos y pijitas”, de las escuelas concertadas, con sus uniformes de estilo anglosajón ‑doña Carmen Calvo diría de estilo anglicano‑, acompañados de frailes y monjitas, religiosos y religiosas, a las órdenes de la magistral batuta del padre Cirilo, salesiano palentino. A coro, niños y niñas elevarían al cielo los cánticos que habían ensayado durante las tres últimas semanas.
«Qué buenos son los gobiernos socialistas.
Qué buenos son, que nos dan la subvención».
«Que sí, que sí, que sí, viva el talante y la ecología.
Que sí, que sí, que sí, para la ciudadanía».
«Qué buenos son los ministros y ministras.
Qué buenos son, impartiendo formación».
Como las manifestaciones las carga el diablo, el padre Cirilo, contagiado del espíritu alegre y festivo de la jornada, podría perder los papeles y ponerse a saltar como un poseso ante una novicia jovencita, al grito de:
«Que bote, que bote, que bote sor María.
Que bote, que bote, por la ciudadanía».
Y la hermanita, bajando los ojos, y disimulando el tenue y apenas perceptible arrebol de sus mejillas, susurraría levemente, con gran emoción:
‑Ay, qué cosas tiene usted, padre Cirilo.
Los directores de centros privados, o sea, los que no tienen subvención, o sea, a los que van los hijos de los “progres” para aprender inglés, asistirían pero de paisano. Sin pancartas ni consignas, sólo para hacer relaciones públicas y saludar a la clientela.
‑Qué tal, señor alcalde, hace “tiempo mucho” que no le veo por el colegio.
‑La política, que es agotadora, míster Grossman.
‑Por Carlitos, esté tranquilo. Ya sabe. Sobresaliente garantizado.
‑Lo tendré en cuenta. ¡Ah! Ya puede solicitar la licencia para ampliar el centro.
Thank you, alcalde. Un “magnífico manifestación”.
‑El pueblo, que nunca tiene bastante y cada día nos exige más dedicación.
Casi al final de la “manifa”, el mogollón “progre” con sus coletas, pearcings, tatuajes y enseñas “okupas”, “gays” y republicanas, además de alguna autonómica. Ni una sola bandera española. Todos repitiendo las consignas clásicas: «No a la war». «Nosotras parimos, nosotras decidimos». «Asesinos, nunca mais»; y alguna nueva que los creativos idearían especialmente para el evento, como por ejemplo: «Más formación y menos corrupción»; «Formación, día a día, para la ciudadanía».
Cerrando el acto, los representantes de la oposición en el lugar que se reservaba antiguamente al cura párroco y a la Guardia Civil, en las procesiones de Semana Santa. O sea, al final. Todos con trajes grises, camisas sin corbata, caras de cabreo y general aburrimiento, sosteniendo una pancarta rotulada en azul sobre fondo blanco, con el siguiente texto: «Sin instrucción, no hay educación».
Una provocación y un insulto, evidente a todas luces, que, al día siguiente, los periódicos y cadenas de televisión no podrían silenciar. Las crónicas más amables dirían algo así: «Cuesta creer que, ante un acontecimiento histórico de la magnitud del que se vivió en el día de ayer, la oposición evidencie su falta de compromiso con la sociedad y continúe empeñada en crispar a la ciudadanía, resucitando viejos fantasmas del pasado. ¿Cómo puede hablarse hoy de instrucción? ¿Ya hemos olvidado las tremendas lacras que la disciplina, el estudio, el esfuerzo y el sacrificio acarrearon a nuestra juventud durante el franquismo?». Y a continuación, la pregunta obligada: «¿Hasta cuándo el estado laico contribuirá con su dinero a mantener las órdenes religiosas?». «De bochornoso podríamos calificar el acoso al que un cura, al parecer palentino, sometió a una joven novicia durante el recorrido de la manifestación». Fecha y firma.
Y se quedarían tan anchos; y muchos ignorantes seguirían convencidos de cuánta razón tienen los que piensan que, con esta oposición, no se puede ir a ningún sitio.
A pesar de todo, insisto en que me parece muy bien la iniciativa del partido socialista y pienso sinceramente que hace falta que la EpC se imparta en los colegios cuanto antes. No olvidemos que en el pasado, la oposición a la dictadura surgió entre aquella juventud idealista, con inteligencia y formación suficientes para no tragarse los rollitos de primavera que los profesores de FEN intentaban colocarles, aliñados con salsa patriotera, en platos vacíos de contenido. Dicen los que saben, que la historia se suele repetir. No hemos de temer que nadie pueda engañar a las generaciones actuales, porque nadie consiguió engañar a las anteriores.
En España hay muchas personas honradas e inteligentes seriamente preocupadas por la unidad nacional. Buenas personas a las que no les parece bueno para la democracia ni para España la enemistad con Estados Unidos, a causa de aquella desafortunada travesura de “Bambi”, que permaneció sentado al paso de la bandera norteamericana. Hay personas honradas a las que no les gusta que el gobierno se asocie con partidos independentistas, renunciando a la propia ideología, con la única intención de eliminar a la oposición y mantenerse en el poder. Hay muchas personas que no ven con buenos ojos que se desafíe el mensaje evangélico: “Non prevalerunt”, en ese ilógico enfrentamiento entre Gobierno e Iglesia. Hay muchas personas que preferirían un gobierno menos optimista y autocomplaciente, que no achacara a la oposición la causa de todos los males que asolan a este país. Muchas personas honradas e inteligentes que no están de acuerdo con los “secreteos” entre el gobierno y esos muchachos del norte. Los problemas de un país no se resuelven poniendo bombas que maten a los demás. Creo yo que de ese asunto no hay mucho más que hablar. Eso lo sabe todo el mundo, y también lo sabe su jefe Jozú Ternera, que por el nombre debe ser andaluz.
Hay muchas buenas personas que desean vivir en un país fuerte y unido, sin odios ni rencores, sin privilegios, ni egoísmos. Un país en el que las comunidades más desarrolladas potencien el progreso de las demás, sin desprecios ni humillaciones. Y hay muchas personas buenas e inteligentes que creen que esto no se podrá conseguir sin una formación seria y responsable de nuestra juventud. Ese es el reto. Al final, hasta el más tonto se acaba dando cuenta de que para educar y gobernar no basta con sonreír a la cámara y decir frases sin sentido. Eso sólo sirve para presentarse a un concurso de miss.
Barcelona, 16 de julio de 2007.
Festividad de la Virgen del Carmen,
patrona de los hombres del mar
y de la Puerta de Segura, en la provincia de Jaén.
Muchas felicidades.

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