Entrevista a don Isaac Melgosa, director del coro

27-06-2006.
Memoria de una época, p. 115.

La Schola Cantórum de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia de Úbeda tiene un indudable prestigio. Es de las cosas de la Institución que trascienden. "El coro de los jesuitas", como suele llamársele, es número obligado en todos los acontecimientos artístico-culturales de Úbeda.

Reciente está el pregón de la Semana Santa pronunciado por el Magistral de la Catedral de Cádiz, don Jerónimo Bernabéu Oset. En el acto celebrado con tal motivo, en el Ideal Cinema, tuvo una lucida actuación el coro. Y a lo largo de toda la Cuaresma, en las fiestas de las cofradías, cada domingo, las voces conjuntadas de este grupo de alumnos han contribuido al matiz de fina espiritualidad de estas celebraciones.

El "coro de los jesuitas" es una institución, pues, dentro de la Institución. Y claro está que buscando posibles razones de su importancia, uno topa, enseguida, con don Isaac.

Don Isaac Melgosa es el director del coro. Es el fundador del coro.
Ese entusiasmo que pone Isaac en su labor profesional ‑frío entusiasmo eficaz‑ está patente también en su trabajo de director artístico. Hemos hablado con don Isaac.
¿Desde cuándo el coro?
Nació con la Escuela de Magisterio. Surgió con pretensiones muy modestas. Al principio no se pensaba en coro mixto; sólo canciones a dos o tres voces iguales. Entonces nuestros alumnos eran reducidísimos y ninguno usaba corbata.
¿Cuándo se estableció el coro mixto?
Cuando la Escuela de Magisterio fundada en Villanueva se estableció en Úbeda. Empezamos la interpretación de canciones de Irruarizaga, Benedicto, Haller, Perosi. Corriendo el tiempo, nuestro grupo fue perfeccionándose en voces graves, pues los blancos son los mismos, con más o menos suerte, en el timbre de las cuerdas y en los solistas.
¿Qué importancia formativa atribuye al coro de las Escuelas?
El fin del coro en la Escuela de Magisterio fue siempre el de coadyuvar a la formación integral de los alumnos. De otra parte es como el complemento de las clases de música, ya que el solfeo que los alumnos cursan en éstas adolece, por su índole, de frialdad. En el coro se llenan de sentimiento vivido en las enseñanzas musicales. Y, realmente, los alumnos que integran el coro, cuando ingresan en él ‑durante los primeros cursos‑ apenas si conocen el solfeo. Luego, al cambiar la voz por la edad, y estimando acaso deficientes sus conocimientos musicales, se afanan entusiásticamente en aprenderlo a conciencia. Sienten gusto por la música y ello les lleva a dominar en profundidad la teoría y técnica correspondientes.
¿Fines prácticos inmediatos?
Realzar las solemnidades litúrgicas en la Capilla de las Escuelas. Contribuir al esplendor y amenidad de las veladas que frecuentemente se organizan en la Institución, sin contar sus muchas actuaciones en fiestas religiosas o laicas dentro o fuera de Úbeda.
¿De qué manera se reclutan los miembros del coro?
Es sencillo. Los blancos acuden al coro en el tiempo del solfeo y allí aprenden la materialidad de las piezas a ejecutar en tiempo indefinido. Los graves ensayan sólo por cuerdas y únicamente actúan bajo el director en los ensayos generales, donde se perfilan y matizan las distintas composiciones. Estos ensayos de conjunto son siempre en tiempo de recreo y a ellos acuden todos los componentes estimulados por su afición, pues casi el único premio que reciben es la satisfacción del éxito en las interpretaciones. Ni aun suelen disfrutar del aplauso, pues casi todas las actuaciones del coro son en el templo.
¿Qué autores ejecutan, preferentemente?
Hoy se atreven con Vitoria, Prieto, Guerrero, Peros¡, Clave, Palestrina, Lasso…
Díganos nombres de alumnos aventajados a lo largo de la historia de esta agrupación.
A través de los años suenan los nombres de Calatayud, Platero, Prados, Blanco, Marín, Jiménez y Fernandillo, como tiples solistas. F. Martínez, Eloy, Bejarano, Poza Herrera, como tenores. Hermosilla, Molina, Montalvo, Pozas y Montoya, bajos…
Pero el tiempo se alarga y don Isaac es reclamado por un chaval; uno de los blancos sin duda. Es la una y diez. La hora de clase. Le aguardan cuarenta chicos. Están tarareando, mientras él entra, el amén del Credo de Peros¡…
Enhorabuena, don Isaac.
Y don Isaac, festivo, contesta:
Pues… amén.
(Periódico SAFA, n.° 5; abril, 1961).
 
Don Isaac dirigiendo el coro en 1963.
(Foto enviada por Manuel Ballesta Maqueda).
 
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Publicado en: 2005-04-18 (60 Lecturas).

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