Número 4. Febrero de 1961

TANTEOS

Las cigüeñas son el regalo familiar de febrero
Traen sueños e historias
 
Fue un día, cansado de soportar
la monorrítmica danza de las horas.
Desde el cielo
un Dios azul de barbazas canosas atusa la tierra.
Y una Virgen, muy linda, de papel y de azúcar,
lleva a Jesús en sus brazos de nieve.
Sale del templo.
Allí quedan el gemido prisionero de las tórtolas
y la ofrenda de un Hijo.
Las cigüeñas,
garabatos de nácar florecidos en las torres,
contemplan enigmáticas a la célica pareja.
María, el verso de Dios,
no se sacia de mirar a Jesús.
Le han dicho que ha de ser
la luz que alumbre a todas las gentes,
rayo y flagelo de confusión para el impío.
Él partirá su corazón de Madre
como el río parte con sus ondas la sonrisa del lucero.
Ya se aleja con amarga sonrisa…
Ahí quedan envidiosas las cigüeñas de una mujer
que parece puerilmente tejida de papel y azúcar.
Rafael Blanco Peñalver.
4.º Curso.
 
EDITORIAL
Las palabras vuelan prendidas en el viento, las teorías nos abandonan, sólo los hechos nos defienden. Ellos son nuestra mejor ejecutoria y el dedo opresor sobre los labios enemigos.
En la liquidación suprema de los tiempos —sin objeto ya la propaganda— sólo los hechos y la rectitud que les haya animado tendrán un precio subido. Por esto mismo, y dado lo aleatorio de la apreciación humana —filias, fobias, mimetismo, oportunismo—, trabajar, y trabajar bien, frente a Dios, es lo único serio… Las balanzas de Dios están hechas para pesar esfuerzos e intenciones; las de los hombres pesan las cortezas del proceder.
A las juventudes, lo primero que llega es el formalismo y la aparatosidad. Acostumbrarnos desde siempre a trabajar, sin redoble ni estandartes; sin aspirar, siquiera, a la justa condecoración de un trabajo apreciado, es vacunarse contra la epidemia letal del desaliento.
Es de Pemán: “Los españoles que tenemos un dos de mayo, debemos aspirar a tener un tres, un cuatro y un cinco de mayo”. ¡Bello el minuto heroico, la suprema elegancia de un segundo! Más difícil amoldarse a sacar chispas doradas al yunque de las horas vulgares… Más fácil morir de una vez que dejarse hacer picadillo, minuto a minuto, sin abandonar las trincheras designadas. ¿Dimitir? Puede ser gallardo. Y cómodo. Pero cuando dimitir es una forma de desertar, ¿es acaso eficaz y valiente? ¿No es bizarro seguir sobre las armas dignos y serenos, hasta la hora del relevo?
trabajar, huyendo la luminotecnia de lo extraordinario, haciendo todo lo ordinario extraordinariamente, es la consigna de tanteos.
Más héroes en la oración de todas las cosas y de todos los instantes, trabajando gloriosamente en su vulgar parcela. Y así, hasta el treinta y uno de mayo, de agosto, de todos los meses…
La Dirección.
[Jesús María Burgos Giraldo]
 
JUVENTUD
La juventud no es un período, un trozo determinado en el hilo de la vida. Es una disposición del espíritu; un bello fruto de la voluntad. Brota de la profunda emotividad y trae las aguas medicinales del coraje contra la timidez; ama la aventura y el riesgo por sobre la comodidad y el lujo blandengue.
Las hojas del calendario no acumulan la vejez. Las arrugas del rostro no entierran la juventud. Uno se torna viejo cuando deserta del ideal. Los años encogen el rostro; la renuncia a los ideales arruga el alma. Las flores de la juventud son arrasadas, sin frutecer, por las preocupaciones materiales, las dudas, el desaliento y la desesperación; ellas tiran de la frente hacia el suelo y tornan el polvo al corazón, aun antes de morir.
Joven es el que se asombra y admira; quien pregunta como el niño insaciable; el que provoca y desafía el porvenir y aprieta, con avidez, a la vida las ubres de la Alegría, del Amor y del Bien. Serás tan joven como tu fe, tan viejo como tu duda. La medida de tu juventud la tienes en la confianza en ti mismo.
Permanecerán jóvenes solamente los que conservaren el corazón abierto como la rosa de los vientos a todo lo grande, a todo lo bello, a todo lo bueno; receptivo a los mensajes de la Naturaleza, del Arte, del Amor y del Infinito. Si un día te mordiese el corazón el pesimismo, pide a Dios que se apiade de tu alma de anciano.
Traducción libre y glosa del G. Mc Arthur por Xavier Erice Rodríguez.
3.er Curso.
Deporte y academia
Dos palabras distintas; dos caminos con la misma meta: formación. Ambas son una parte de la base en que apoyamos nuestra vida colegial. Por la gimnasia, deporte y atletismo, al desarrollo físico, a la reciedumbre del cuerpo y del espíritu. Al día le faltan horas y a nosotros [?] para jugar más, para “performarnos” con la entrega. El deporte, la cultura física es martillo y lima; fragua el cuerpo y pule es espíritu. Donde hay deporte serio, hay salud, hay confianza en uno mismo, hay arrojo, hay virilidad…
Este es el fin más hondo de nuestra liga. Sigue su marcha en arco de entusiasmo. Ligeros accidentes: al brasileño Tirado no le sienta bien el juego español; por esto se teme una retirada, de causas bien distintas a la que hizo pocos días hace, en compañía de Contreras… El gran delantero Márquez reafirma su personalidad deportiva consiguiendo él solo batir al imbatido equipo de Moreno López.
El juego de cesto, también en nuestro programa, tiene un cometido: agilidad, destreza, rapidez de reflejos. Pero nada apasiona como el balonvolea.
Así sembramos nuestros recreos de alegría y así desbordamos un poco de nuestra sangrante juventud.
academias: Y si al día le faltan horas, a la semana le faltan días para desplegar más actividades. La vida del Colegio es apretada; necesitaríamos una semana de nueve días…Tal vez estemos tocados con fiebre de formación. Tras el estudio de las materias base, obligatorias, la actividad libre. Diariamente, un grupo de muchachos, corta una hora a la noche para las Academias: Francés, Inglés, Declamación, Dibujo, Pintura, Periodismo… Son de libre elección, y todos pertenecemos a alguna. No tienen más objetivo que cultivar y descubrir cualidades extraescolares. Últimamente, tratando de secundar la afición que por las Ciencias Naturales ha inyectado don Jesús Moraleda a los de Cuarto, se habla de una nueva academia. Fin: coleccionar y clasificar la fauna y flora ubetenses. ¡Ah! y enseguida, ejercicios de disección. Todos hemos aplaudido la idea.
La afición taurina reclama una peña de afiliados prácticos. Don Jesús y Gómez Bueno, “Paulito”, podrían dirigirla…
Y así, entre deportes y letras, humoradas, sueños y pequeñas realidades iniciales, cubrimos provechosamente la jornada de nuestra juventud, apuntando al cielo.
Jesús María Bermúdez Gómez.
5.º Curso.
 
El bosque animado
Bajo el título hay escrito “Novela”. Y con razón. A primera vista podría parecer este libro un sartal de “estancias” sin unión. Sin embargo, tienen unidad. La unidad de la vida en la “fraga” palpita en todos los personajes. Allá va un modesto esbozo de crítica sobre esta novela, magnífica novela de Wenceslao Fernández Flórez.
El humorismo llena el libro, no el humor. Humor no es igual que humorismo. El humor hace brotar inmediatamente la carcajada; es la sal gorda de lo cómico. El humorismo aflora en los labios una sonrisa, sonrisa amarga extraída al “poso cómico de la tristeza”, de las cosas serias.
En esta novela, el humorismo cobra aún más hondura por el tono escéptico que lo acompaña. En cada línea tenemos ejemplos. “No tenía horno porque tampoco tenía pan que cocer”. O todo el capítulo de la muerte de Pilara. Humorismo escéptico; es la postura natural ante la vida, de un carácter retraído, poco social, como parece traducirse el de Fernández Flórez en sus escritos.
“Todo hombre poco sociable ama a la Naturaleza”. La razón: al cansarse o huir de los hombres, el corazón se adhiere a la Naturaleza, siempre fiel y acogedora.
Wenceslao Fernández Flórez nos demuestra esta dualidad en los personajes de sus obras. Los humanos son casi todos desechos de la injusticia social o tarados física o psíquicamente: Pilara, Marica da Fama, Geraldo. Trata con cariño a estos y fustiga, irónico, sarcástico a los que les oprimen o a quienes triunfan.
Este escepticismo culmina en Fendetestas. En este personaje (caricaturizado), propone la misma tesis que en el Malvado Carabel: se nace bueno o malo, como se nace moreno o rubio. La bondad o la maldad es efecto de cierta proporción glandular…
Por contraste lógico, todos los personajes irracionales, animales y aun árboles, están pintados con cálido entusiasmo, con ternura algunos.
Aquí viene un acierto muy destacado del libro: el profundo análisis de la “psicología” animal y aun vegetal. Nos pinta al topo conservador y patriarcal; romántico y aventurero al gato; deportista a la trucha.
Leyendo estas semblanzas animales se recuerdan los libros de Rudyard Kipling.
Describe en acción, por el diálogo entre los mismos animales, v. gr., el cuento de Navidad. Fernández Flórez es de Galicia, Y su estilo descriptivo, en cuanto al paisaje, es una exposición acabada de fotocromos de lugares, estaciones y costumbrismos galaicos. Conoce el corazón aldeano con precisión. Tiene sensibilidad y colorismo en la elección de epítetos y en la factura de metáforas. Presenta las descripciones a veces con imágenes casi fílmicas.
Antonio Espigares Gómez.
5.º Curso.
 
Tópicos
Como una luz inmensa que alumbra suavemente,
como un manso diluvio de autoras placenteras,
como algo que se siente maravillosamente,
sin que pueda explicarse con palabras,
viene la Primavera.
Lo grande y lo pequeño, lo divino y lo humano,
lo vulgar y lo excelso, el dolor de cabeza y la cuenta corriente,
el texto sin jugo y el profesor bilioso,
el piar de los pájaros y el croar de las ranas,
el amor y la queja, el libro de oraciones y la cal de los muros,
todo aquello que vive muy cerca de nosotros o en los lejos del aire,
diríase fundido en un abrazo
de subterránea emoción
que es nostalgia y mensaje, proclamación augusta de gentil Primavera.
…         …            …
Una clara alegría,
alegría de rosas con resol de trasmundos,
de mariposas inquietas y pasiones en vilo,
inunda esta semilla de sangre palpitante,
este pájaro dulce del corazón del hombre.
Como una luz inmensa que alumbra suavemente;
como una luz del cielo viene la Primavera…
X. G.
[Desconozco el nombre que se corresponde con estas iniciales].
 
¡ENHORABUENA!
Don Benjamín González Dopazo,
hombre de cara grave y corazón sencillo, vivió entre nosotros…
Nosotros escuchamos día tras día la risa serena de su corazón herido.
Llegamos a amarle.
Hoy, camino del matrimonio,
desde tanteos,
le felicitamos con el blanco pañuelo de nuestra sonrisa agradecida.
A Dios,
nuestros votos por él y por su futura esposa.
La 2.ª División.
 
Cine
 
“…el cine viene a ser como una nueva forma de expresión poética, capaz de enternecer todos los corazones de la tierra”. René Clair.

 
Y yo, sin rebozo, le doy mi tímido voto. El cine es arte y, como tal, lleva mensajes al espíritu y vida al corazón.
Es triste el caso de muchos cotidianos cinevidentes. Sólo buscan la superficialidad de lo espectacular de la cinta y no les importa calar en su meollo. Nosotros comenzamos ahora a comprender el séptimo arte. Vamos a las salas con inseguro aire de críticos. Por lo menos no nos entregamos sin dar batalla. Y algo aprendemos. Por eso, con la petulancia de los años, queremos criticar películas y artistas.
Hoy voy a enjuiciar —sin dogmatismos— a dos artistas consagrados. Dos gigantes de la risa; personajes imperecederos que siempre agitaron las salas con sus cintas frenéticamente hila­rantes. Los dos hacen humor, así, en abstracto. Pero, si afinamos un poco, advertimos la diferencia de efectos que producen el “gag” de Cantinflas y el de Charlot. El hombre, ante cualquier desgracia, cualquier adversidad, reacciona seriamente o con humor. Cantinflas y Charlot reaccionan humorísticamente. Pero uno con la gracia del buen humor, haciéndonos reír a carcajadas; y el otro, con un fino humorismo, delicado humor, que hace sonreír a la tristeza. Ellos dos son los encargados de llevar esta reacción a la pantalla. Y lo consiguen.
Cantinflas llena las salas y hace llorar de risa a los espectadores. Toda la película es un “gag” indefinido. Parte de un equívoco, un motivo absurdo, a veces incongruente; se enmaraña con grotescas peripecias y termina con la consabida bufonada, delirio del espectador. Todo el “Cantinflas” contribuye a promover la risa. Su facha, su ralo bigote sobre labio de liebre, sus muletillas, su extraña mímica, la deformación que hace de las palabras… Todo el montaje, la trama, la idea, todo contribuye a lo mismo, haciendo películas de pura evasión. Cantinflas es un vivo que de todo se sirve para su provecho; un provecho, a veces, basto e indecoroso. Hace reír sin pensar y lo consigue con medios burdos, ambiguos… Su ligereza de temas mata en sus cintas los tímidos brotes de ternura o humorismo. Se aparta de un humor más profundo para hacernos reír con el que vaga desenfadado por la superficie de las situaciones.
Sin embargo, Cantinflas ha sabido echar una gota de felicidad en muchas vidas preocupadas. Ha hecho reír, y eso merece más que el hacer llorar.
Charlot es un personaje que se nos cuela sin sentirlo en el corazón. Su ridícula figura, sus andares, su cara asombrada, su alma de niño nos hacen reír y llorar a la vez, muy adentro de nosotros.
Un Charlot pobre que da sin miedo su pobreza. Un Charlot triste que se finge alegre para alegrar al triste. Un Charlot, también, que nos hace reír a carcajadas; carcajadas sonoras, pero con su quiebro de amargura. Así es Charles Chaplin, así es su arte y así es su Charlot.
Charlot se remonta más que Cantinflas: su técnica y su arte sobrevuelan los dominios del genio. El director, productor e intérprete se reúnen en él. Cine antológico, cine clásico el suyo. Sus cintas son celuloide rancio con vida siempre nueva y fecunda.
Charlot es el bohemio desafortunado, aferrado a su ideal de libertad; la pobreza, la miseria es su obsesión. Charlot nos gusta en cine viejo y montaje estático. Sin palabras congeniamos con él. Su “gag” es múltiple y siempre intencionado, simbólico, caricaturesco… Sus personajes, nunca de relleno, encierran siempre un símbolo. Su obra es melancólica, desamparada. Y en su desamparo, Chaplin busca un remedio humano, olvidándose del Todopoderoso. Este es el único fallo serio en él. Por lo demás, pocos años pasarán y veremos a Chaplin y su Charlot en los textos cinematográficos como el Homero del cine.
Esta es mi pequeña crítica de hoy. Así veo yo a los grandes del humor. Los dos me han dado horas felices. A los dos admiro. Pero la sensibilidad y el arte de Charlot me arrastran. Yo, lector amigo, voto por él. ¿Y tú?
José María Berzosa Sánchez.
5.º Curso.

13-02-03.
(135 lecturas).

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