Carca

«—A ver zi te callaz, cochino carca —le dijo el sargento.
—Si yo no digo nada —replicó Bautista.
Zi te ziguez riendo azí te voy a clavá como a un zapo». Pío Baroja, Zalacaín el aventurero, “Libro segundo”, cap. XIII.
La palabra carca proviene del gallegoportugués carcunda, palabra con que se designaba a los absolutistas en las luchas políticas portuguesas de principios del siglo XIX. En España, se usa como sinónimo de carlista en la última de las tres guerras que sostuvieron don Carlos María Isidro de Borbón (llamado Carlos V por sus partidarios), hermano de Fernando VII, y sus descendientes varones de la misma rama, para ocupar el trono de España, frente a la dinastía reinante, a partir de Isabel II.

Precisamente el texto es un ejemplo perfecto de la sinonimia carca y carlista. Pero este detalle no me interesa tanto como el desajuste del sargento, que acusa de absolutista cochino a su oponente y él mismo se atreve a ofenderlo de la forma más soez y directa. “Estoy dispuesto a tomarme la justicia por mi mano”, viene a decirle.
Todos los absolutismos son indeseables. Pero hay uno que es especialmente peligroso: el absolutismo del que cree que no lo es y, por ello, actúa sin control, justificado por sus palabras. Sus hechos vienen a quitarle la razón. ¿O es que es liberal quien mata a una persona como si fuera un sapo?
Hoy, en el País Vasco hay mucha actitud intransigente, porque los que antes eran comprensivos y educados se han refugiado en la fuerza de su razón. Recuerdo mi estancia durante un curso en aquellas tierras de Urretxu-Zumárraga. Conocí a sus gentes, a sus jóvenes, a sus mayores: todos amables, todos generosos; salvo la inevitable excepción.
De cualquier manera, lo que más eché en falta entre aquellos buenos amigos fue su incapacidad de expresión. Eran muy reservados. Para llegar a un entendimiento tenían que conocerte perfectamente, y aún así.
Salvo los asesinos empecinados, ellos eran respetuosos. No se habían convertido en carlistas. Ni en isabelinos. Ser de una facción, o de una ideología, es perder la visión general, porque te conviertes en monolito, en monumento de piedra de una sola pieza. Entonces, algunos ya eran carcas, bien desde una perspectiva, bien desde su contraria. Hoy ha aumentado su número. ¿Se aproxima la muerte? ¿Huye la vida?
05-01-04.
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