No sería posible

Parece evidente que los compañeros que pensaron en una página electrónica como elemento integrador de la Asociación, acertaron de pleno. Así lo demuestra la multitud de firmas, casi un centenar, algunas de auténtico lujo, que dan lugar a más de los cuatrocientos artículos aparecidos desde su puesta en marcha; unos rebosantes de entusiasmo, otros excelentes en forma y contenido.

Si examinamos los escritos con atención advertimos bloques temáticos claramente definidos. Al principio, la mayoría de los escritos hacía referencia a los años de convivencia en el internado, recuerdos, anécdotas y momentos importantes en la vida de los participantes. A destacar la implicación de alumnos que no terminaron sus estudios en las Escuelas y que, con su adhesión, son un ejemplo de generosidad gratificante y aleccionadora. La Pedagogía y las Ciencias de la Educación adquieren desde el inicio un protagonismo relevante. Constituye un privilegio contar con verdaderas autoridades en la materia. Resultante del gusto por la estética y la palabra, y el brillo especial de plumas que nos honran, pronto encontraron un espacio preeminente la música y la poesía. Cuarenta artículos se reúnen en el apartado de Variedades, siendo uno de los de mayor éxito. Destacar el interés del Criticón, Acontecimientos, Base Cultural de Datos y Publicaciones Educativas de altísimo nivel científico y académico. Añadir, finalmente, que el Rincón del Café se ha erigido en la “Estrella Mediática” por la excelente acogida que se le ha dispensado y la masiva participación de los asociados.
Tras esta larga introducción, podemos asegurar que un fenómeno semejante no sería posible si, en cada uno de nosotros, no existiera vivo, después de tanto tiempo, un afecto y reconocimiento indudables hacia las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia. Tras cuarenta años, conservamos intacto el orgullo de haber formado parte de aquella juventud, condenada y sin futuro, capaz de soñar y ganarse, con esfuerzo extraordinario, un porvenir pleno de honor y dignidad. Hoy, mantenemos con satisfacción el sello de identidad, que nos hizo pensar que éramos diferentes. Nos emocionamos recordando los ideales que nos animaban a superar dificultades, a llegar más lejos, a dar y ofrecer más, a ser mejores.
Soportar tantas dificultades, no fue fácil. Exigía un temple, una madera y una capacidad de sacrificio fuera de lo común. Andalucía necesitaba maestros con fuertes convicciones, enamorados de la clase social de la que procedían, dispuestos a dedicar su vida a su pueblo y a su gente. Maestros con pensamiento firme, con energía y empuje, capaces de enfrentarse a aquel presente injusto y encender pasiones en el corazón de los muchachos que la sociedad les iba a encomendar. Ese era el ideal.
No puede decirse que aquellos años fueran tranquilos: sufrir no bastaba, resistir no era suficiente, había que ganar. Todo o nada, ese era el envite. Pienso que, sin las profundas convicciones religiosas en que fuimos educados, la sólida fe que profesábamos y la dedicación absoluta, tanto de nuestros inspectores como de los padres espirituales, no hubiera sido posible el éxito final.
Hoy continuamos siendo una generación viva y enamorada de aquel proyecto y de aquel tiempo. Cada alumno que escribe unas palabras en la página web está elogiando, la excelencia de los Jesús Burgos, Isaac Melgosa, Lisardo Torres, Juan Pasquau, Fernando Cueto, Sebastián González, monsieur Stephan de Vos, del padre José Gómez, de Jesús Mendoza, del Padre Villoslada y de tantos educadores excepcionales a los que tuvimos el privilegio de estimar y conocer. Cada participación es un testimonio de que seguimos vivos, de que nos gusta ser lo que siempre fuimos, gente de la Safa. Cada anécdota, cada aportación, cada poesía, ayuda a mantener vivo entre nosotros el espíritu en que fuimos educados. Y mañana, posiblemente muchos compañeros que leen nuestros escritos y recuerdan aquel tiempo, con el mismo cariño con que nosotros lo recordamos, se sientan animados e ilusionados y hasta quizás se decidan a aportar nuevas y mejores ideas para conseguir que el grupo sea cada día más sólido y más fuerte. De ahí nuestra responsabilidad y la importancia de la Asociación.
“La vida no es lo que uno vivió, sino lo que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”, Gabriel García Márquez.
16-09-05.
(52 lecturas).

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