Un poco más allá, en la otra orilla

Hassan es enjuto de cuerpo, de cara afilada, ojos penetrantes y un derroche de dulzura y amabilidad. Su abuela murió en la guerra del Rif, dejando una docena de hijos y un marido obligado a buscar otra esposa que le ayudase a sobrevivir en aquel cruel mundo de dificultades añadidas que la dominación española dejó tras su paso por el norte de Marruecos.
Hassan, ingeniero y licenciado en relaciones internacionales, era nuestro guía. La comisión del Ateneo de Málaga visitaba Nador en un primer encuentro con las autoridades de la ciudad para desarrollar el programa cultural INYERREG III–A, igual que habíamos hecho anteriormente en Tetuán. Dos días intensos para descubrir los valores que nos unen y estudiar las posibilidades de cooperación cultural que abran nuevas vías de acercamiento.

La noche del viernes fue especialmente interesante. El alcalde de Nador nos invitó a conocer la ceremonia religiosa que había organizado en el cuarto aniversario de la muerte de su padre.
Tras una suculenta cena en su casa, con una hospitalidad sin límites, observamos desde la terraza cómo unos cuatrocientos hombres seguían al unísono la sadaka, un recital conducido por tolbas, especie de cofradía religiosa que enseña el sufismo (mística) con prácticas diferentes a otras organizaciones religiosas, pero respetando los mismos principios del Corán.
El ritual estaba lleno de belleza. Los constantes movimientos dirigidos por la voz de un talb, conducía al éxtasis a los participantes que, absortos, continuaban moviéndose y recitando versículos hasta el amanecer.
Hassan nos explicaba que al mismo tiempo que se practica la sadaka como conmemoración de la muerte de un ser querido, hay que hacer caridad invitando a los más pobres a una comida y a presenciar la ceremonia. Éste no era el caso del Ateneo de Málaga. Nuestra invitación tenía carácter hospitalario y finalidad de acercamiento al conocimiento de su cultura.
Al día siguiente, previa entrevista con nuestro Cónsul para determinar los intereses culturales de los habitantes de Nador, el Ateneo ofreció una conferencia sobre el origen del flamenco. El cantaor Pincho de Alcalá, acompañado por la guitarra de Celia Morales, intercalaba diferentes palos del cante jondo, convirtiendo el espectáculo en una lección ilustrada, conducida por la experta palabra de Paco López.
El cante por bamberas, seguidillas, fandangos, alegrías, malagueñas… consiguió provocar entre los asistentes ese “poder misterioso que todo el mundo puede sentir y nadie explicar” tan bien definido por Ghoete como «duende». La voz rajada de Pincho, las elegantes manos de Celia, el embrujo del entorno, la juventud de los espectadores acompasando su cuerpo al ritmo de la guitarra… Hassan parecía descomponerse en pedacitos. Su cuerpo estaba hecho para el ritmo, para vivir intensamente cada momento que le ofrece la vida. ¡Y el duende es esencialmente eso, un embrujo inexplicable que hace fluir la sangre con una energía misteriosa!
Después del espectáculo fuimos invitados y conducidos al lugar de celebración de la boda de un concejal: una gigantesca y elegante jaima, preparada para los tres días de fiesta nupcial. Al recibimiento musical siguió el lavatorio de manos y el recorrido sobre alfombra roja, ante las miradas de una multitud de invitados.
Una orquesta de pasacalles y otras dos, alternando el escenario, amenizaban la noche. Nuestros artistas flamencos también aportaron parte de su repertorio ante los seiscientos hombres que llenaban el inmenso, suntuoso y alfombrado lugar.
 
Hassan no dejaba de explicar cuantos detalles pudieran interesarnos de sus tradiciones y forma de vida. Supe que la poligamia había desaparecido en el 99% de la población. El Corán dice que puedes casarte hasta con cuatro mujeres si las puedes mantener, pero sin olvidar el sentido de la justicia; es decir, dando a todas la misma dulzura, cariño, sexo… Como eso es muy difícil ‑decía Hassan‑, mejor conformarse con una.
Dos días en Nador fueron suficientes para definir las pautas de actuación en el futuro. Los hermanos de la otra orilla esperan mucho de nosotros. Lo que nos une a las dos civilizaciones puede ser puente de actuación desde el punto de vista cultural. En realidad sólo nos separan unas millas de mar y unos años de historia.
De regreso, en el pequeño y ruidoso avión de Melilla a Málaga, recordé los versos de Gerásimo Arjona, poeta y vocal de nuestro Ateneo, que tuve el placer de recitar en la presentación de nuestro espectáculo flamenco:
Ponme tu velo
que yo lo levantaré
para que se fundan
diáfanas de la mano
nuestras miradas.
Nador es un amplio conjunto de viviendas que quieren ser ciudad. La falta de espacios y experiencia en la organización de actos culturales es un inconveniente difícil de superar; pero la presencia del Ateneo de Málaga es el principio de un largo camino de diálogo a través de la música, el teatro, el arte, la literatura… que nos enriquecerá a los habitantes de las dos orillas. La nobleza y la austeridad del legendario pueblo rifeño, contribuirá, igualmente, a un futuro de tolerancia, respeto a la diferencia, solidaridad y paz.

 

 

Así nos sentiremos más ciudadanos del mundo y la alfombra roja, símbolo de la hospitalidad, se convertirá en camino de unión de nuestras culturas.

 

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Publicado en: 2004-08-06 (66 Lecturas).

 

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