Somos metáforas (Las cuatro edades)

05-03-2008.
Ojos nuevos asombrados descubriendo vidas y sueños reales y disfrutando sin tiempos ni relojes y jugando inocentes a mayores y soñadores y vividores sin ansias de cuentos como pompas de jabón que salen y suben y bajan y se rompen y vuelta a empezar sin cesar.

Ingenieros de juegos y fantasías con charcos reales y limpios y sucios para alegría del alma aunque ya limitados por imposiciones mayores.
Agua sana cristalina y poesía continua y semilla en promesa y flor silvestre y sonrisa abierta y clara.
Briosos corceles desbocados pompas de humo a las cinco de la noche ovíparos promiscuos coches siniestros infinitos caseros alargadores de tiempos con ansias de tener ansias pilotos de aventuras suicidas cantautores trovadores soñadores hogueras torrentes forjadores de ilusiones vivas quimeras fijas bosques frondosos amaneceres despertares primeros encuentros primeras cerezas primeros sorbos primeros brotes primeros versos primeras lágrimas efímeras fugaces las mejores más más oh ya quién ve do van…
Agendas repletas dependientes del reloj y de la frenética actividad de los móviles esclavos.
Ecologistas de papel y falsas palabras. Manipuladores automáticos y programadores cibernéticos e inventadores del problema con soluciones de peaje.
Alargadores de etapas con ridículos tintes y ropas jóvenes, esteticistas de pieles humanas y arrugas avarientas para no entrar en la inevitable siguiente estancia.
Escaparates comerciantes engañadores, rompedores de sueños, negociadores de artificios. Almacenistas de despensas especuladoras. Contadores nocturnos de monedas y beneficios, de balances e inventarios.
Vasos vacíos en el árido desierto sin alma y sin sentidos.
Pero también robles seguros, casas acogedoras, poder y vida para la vida. Pensadores de proyectos. Legisladores universales.
Disfrutad y compartid que el amor es el único motor válido.
Trastos viejos a las puertas del colegio recogiendo pompas…
Pensiones ambulatorias con pastillas azules y rojas…
Memorias históricas pasadas… testigos contadores al sol…
Descorchadores de días antes de amanecer… ansias de vida y de muerte…
—¿Adónde iba yo…? ¿Dónde habré puesto…?
Pero también bastón y mirada atrás y espejo… restauradores de sueños de hojaldre sin dientes… balsa salvadora… reconfortante oasis… refugio incondicional… albergue seguro… chimenea acogedora… madre, siempre madre…
Rezos sin premuras por si un acaso…
Deltas fértiles de aguas tranquilas que desembocan en la mar…
Somos un pasar sin vuelta,
metáforas, sueños…
somos pompas de jabón.
Y yo sigo con mi pequeña barca de río y sin remos,
pero ya no busco un puerto,
ni siquiera el mar.
Acompaño niños, poemas vivos,
a la orilla
y les veo marchar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *