Lorenzo, el poeta de El Brosque

06-06-07.
Permitidme continuar esta serie poética sobre Lorenzo. Estoy seguro de que se emociona cuando Sharon Smith le muestra en su ordenador lo que publicamos sobre él en esta página web. Sharon vive en un viejo molino, estudio de su marido, el pintor José Hernández, a unos kilómetros de Villanueva del Rosario. Un día escribiré sobre su literatura. Merece la pena conocer cómo escribe esta molinera norteamericana que ha encontrado la paz y la inspiración en la malagueña sierra de Camarolos. Cerca vive Lorenzo, el poeta del silencio, en un lugar llamado El Brosque. Ya relaté en la anterior colaboración que mis alumnos de 6.º de Primaria están preparando con Gloria, profesora de Lengua, un recital de sus poesías para el día 7 de junio. Esta mañana, cuando abrimos los ordenadores de aula y vieron la foto de Lorenzo con Sharon y Gerásimo, disfrutaron comprobando la trascendencia de su trabajo.

Hoy os regalo otro de sus poemas junto a una foto de la sierra de Camarolos y otra con varios niños de mi clase, mientras leen el artículo anterior.
Diego Rodríguez Vargas.
 
MI PADRE FUE SEGADOR
 
Mi padre fue segador,
mi padre fue aceitunero;
del trigo fue escardador,
todo lo hacía con amor:
mi padre fue jornalero.
 
Mi padre dejó en la tierra
todo el sudor de su vida;
trabajó de sol a sol
sin horario de reloj,
solo se le acababa el día.
 
Mi padre crió a sus hijos
con el sudor de su frente.
Yo nunca podré olvidar
aquel cariño a mi madre,
aquel cariño de siempre.
 
Aunque ha pasado el tiempo,
para mí está presente;
me parece oír su voz,
que me llama con amor,
para decir: «Niño, vente».
 
Está madurando el trigo,
se están limpiando las eras,
mi padre coge la hoz
con *deiles y *señieras.
 
Después de subir la lucha,
sentado está en la gavilla;
se está quitando el sombrero,
se va limpiando el sudor,
para comenzar de nuevo.
 
Está liando un cigarro,
sólo da unas caladas;
se pone a segar de nuevo
con su camisa empapada.
 
Mi padre ya no está aquí;
mi padre está allí en el cielo,
en el jardín del Señor;
se está limpiando el sudor:
sigue siendo jornalero.
 
Mi padre fue segador,
mi padre fue aceitunero,
mi padre, trabajador;
mi padre, honrado y bueno.
 
Hoy, la espiga de los trigos,
recordando su sudor,
está llorando, conmigo,
a aquel tan gran segador.

 

 

Lorenzo Molina Gutiérrez.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *