El poeta de los sentimientos

10-06-07.
Hubo lágrimas de emoción. Lorenzo no se imaginaba cómo unos niños de doce años transmitirían los sentimientos que evocan sus poesías. Precisamente con esa edad pudo asistir veinte días a la escuela rural de su pueblo. Sólo veinte días. La guerra le impidió aprender a leer y a escribir, cuando apenas había aprendido a coger el lápiz.
Una hora de recital con música y juego dramático fue nuestro homenaje a este poeta de ochenta y cuatro años, hombre bueno y sencillo, que nos regaló su compañía junto a otros escritores, pedagogos y artistas plásticos que quisieron acompañarle.
Como colofón a esta serie de poesías del silencio de la sierra de Comarolos, os invito a leer algunas de las publicadas en el libro Quise contarte.
Diego Rodríguez Vargas.
 

YO CONTIGO SERÉ TIERRA
 
Cuando te acaricio, tierra,
cuando estoy junto a ti,
yo contigo seré tierra,
tierra para no morir. 
Porque tú, tierra, no mueres;
tú siempre estarás viva:
tanto por ti han luchado,
por la paz y por no a la guerra. 
Tanto sudor derramado
de aquellos que trabajaron
y sus huesos en ti dejaron
para ser contigo tierra. 
Tierra que crías olivos,
tierra que crías trigales,
tierra polvo en el camino,
tierra de los matorrales. 
Tierra de los cementerios,
llenos de tumbas heladas,
tú estarás siempre viva,
aunque estés siempre callada. 
Tierra que te besa el sol
y te acaricia la luna,
la noche te da su amor
y las estrellas te alumbran. 
Tierra a la que tanto quiero,
seré polvo en el camino;
en ti dejo mi sudor.
Mis huesos serán tierra
para estar siempre contigo.

 
EL TIEMPO QUEDA PARADO
 
Tus besos son, para mí,
amor, sentimiento y vida;
y cuando estás a mi lado,
el tiempo queda parado,

mientras tus ojos me miran.

 

 
El TIEMPO LO BORRA TODO
 
El tiempo lo borra todo:
borra arroyos y caminos.
No quiero que de mí borre
ni tu sonrisa y tu nombre,
ni el tiempo en que vivimos.

 
ANOCHE SOÑÉ CONTIGO
 
Anoche soñé contigo:
soñé que no te veía.
Yo quiero estar despierto,

para verte a ti dormida. 

 

EL ARCO DE COLOR
 
La flor blanca en el almendro
y el lirio morado en flor,
el sol salido y lloviendo
y yo por tu amor muriendo
bajo el arco de color.

 
EN PRIMAVERA
 
Cuando florece el almendro
y están verdes las praderas,
son muy dulces mis ensueños. 
Cuando yo sueño contigo,
me despierto y me desvelo:
quiero quedarme dormido
y poder soñar de nuevo.
 
 
MI CASA ES COMO UNA CÁRCEL
 
Mi casa es como una cárcel,
donde siempre estoy metido:
no le he hecho daño a nadie
ni nadie tiene motivos. 
Yo solo me he condenado,
no sé por lo que habrá sido;
serán recuerdos pasados
y aquí los paso conmigo.
Yo no tengo guardianes,
ni jueces que me defiendan.
Yo mismo abro ventanas,
yo mismo cierro las puertas. 
Y aquí solo estaré
hasta que llegue ese día,
en que estaré perdonado,
para estar siempre a tu lado.

 
SIN TACONES
 
Una mujer sin tacones,
ni volantes en el vestido,
parece que no es mujer,
ni contenta a su marido.

 
LA VARA DE MANDO
 
Yo, sin mando y sin vara;
yo sé callar y escuchar,

y tú ni escuchas ni callas. 

 

QUISIERA SER PARA TI
 
Quisiera ser para ti
todo aquello que deseas;
yo le pido a Dios por ti,
aunque tú en Dios no creas.

 
DÍAS CONTADOS
 
Tengo los días contados
y no los puedo contar;
tengo los ojos cerrados
y no veo el más allá.
 
 
BAILANDO
 
Alrededor de la luna
estuve anoche bailando:
las estrellas, una a una,
me fueron felicitando.
 
 
BAJO LA HIGUERA
 
Debajo de una higuera
mis penas quise contarle
y, en plena primavera,
aquella verde higuera,
de pena, empezó a secarse.
 
 
CANDIL
 
Un candil con poco aceite
y con muy poca «torcía»,
por mucho que tú le atices
no se verá, ni narices,
hasta que sea de día.

 
EN CUCLILLAS
 
He visto a un viejo en cuclillas
y una cosa le colgaba:
la punta de la correa;
en la mano, un casco teja:
no sé lo que se limpiaba.
 
Lorenzo Molina Gutiérrez.

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