Pícaros, fantasmas y caraduras

Por Dionisio Rodríguez Mejías.

El mundo está lleno de mangantes, dispuestos a engañarnos con sus enredos. A algunos los perdonamos con facilidad; pero hay otros, a los que nos cuesta disculpar. La primera en engañarnos es nuestra madre, cuando nos cambia la teta por el chupete, lo que no deja de ser una faena, aunque muy fácil de perdonar. La sociedad también exculpa al pícaro y al golfillo que, a base de audacia y tunantería, se aprovechan de los ambiciosos, para ganarse la vida. Nos reíamos con Tony Leblanc y Gracita Morales, cuando practicaban el timo de la estampita y convertían en cómplices a víctimas que, movidas por la avaricia, trataban de engañar al que tomaban por disminuido.

Ahora me empiezan a preocupar, pero al principio me hacía gracia aquella pareja de pícaros que, de la noche a la mañana, irrumpió en la política española. Uno, con gafas y cara de simplón, le acababa de meter un gol a la universidad de Granada para soplarle el importe de una beca. El otro, con su camisa de mercadillo y la coleta sujeta por una goma de pollo, le vendía toneladas de humo a un dictadorzuelo caribeño, a cambio de unos milloncejos. Los pícaros le caen bien a todo el mundo, a pesar de sus granujerías -decía don Gregorio Marañón-.

Hace bastante tiempo, vino a verme un muchacho joven, perito de Telefónica y recién casado. Necesitaba un pluriempleo para los fines de semana y lo incorporé a mi equipo, porque dijo que su padre era guardia civil, y había andado por Úbeda en sus años mozos. El chico, despierto y avispado, no tardó en cerrar algunas operaciones; hizo algún chanchullo más de la cuenta, y yo, en interés suyo y de la empresa, hice la vista gorda. Que Dios me perdone. Desapareció sin despedirse, y no volví a saber nada de él hasta que, hace unos meses, vi su nombre y sus dos apellidos en la lista de los imputados por “las tarjetas black”. ¡Vaya sorpresa! Le acusan de gastar cerca de 250.000 euros en golf, viajes, joyas y corridas de toros, a cargo de la tarjeta visa de Caja de Madrid, y se hace pasar por Ingeniero de Telecomunicaciones. Hay pícaros que se transforman en fantasmas y, luego, en caraduras y sinvergüenzas.

Pero los peores son los horteras y los fantasmas que, teniendo todos los privilegios posibles en la vida, roban a manos llenas lo que no necesitan por el placer de robar. Cada día entran y salen de los juzgados algunos de estos elementos. Cuesta entender que al dueño de Gescartera le incautaran 200 pares de gafas de sol, de una marca italiana, junto a otros selectos caprichos; y que un asesor del área de Urbanismo de Marbella guardara, en su bodega, 350 botellas de vino a 2.000 euros cada una. ¿Quién necesita 200 pares de gafas de sol y 350 botellas de Petrus? Un fantasma, o un hortera. Nadie más.

Y ahora viene, a cuento, un breve comentario sobre la “Banda del Palau”. El presidente, Félix Millet, nació en el seno de una de las familias de más rancio abolengo de Cataluña y presidió durante veinte años la institución. Lo tenía todo, hasta el respeto y la admiración del pueblo catalán; algo que, por estas tierras, no tiene precio. Cuando casó a su hija Clara, todos creían que había pagado, de su bolsillo, los gastos del enlace; pero no fue así. El dinero salió de las cuentas de la entidad que presidía. Y, no contento con esa “travesura”, tuvo el descaro de pedirle, al consuegro, la mitad de unos gastos que no pagó. Es decir, cuarenta mil euros, largos, según la prensa. He ahí un ejemplo de sinvergüenza y cara dura.

Pero lo mejor es que, el importe de la boda de su otra hija -Laila- salió del mismo sitio. Cuando el juez -en plan amiguete y con fina ironía- le preguntó que si el Palau le había pagado la boda de “la nena”, él respondió muy serio: «De las dos nenas, señoría».

No sé qué opinará Salvador González, vecino de página y experto en leyes, de estos asuntos; pero yo creo que, a estos ladrones de guante blanco, además de la pena preceptiva, deberían sancionarlos con otra pena adicional; no solo por ladrones, sino por horteras, fantasmas y caraduras.

Postdata

Cuando acabo de escribir esta historieta, el Barça ha marcado el gol que elimina al PSG. ¡Esto es la locura! Aplausos, gritos y coches atronando las calles, con el ruido de sus bocinas. Hoy es un día grande para el FC Barcelona. Ellos están locos de alegría y, a los demás, nos dejarán tranquilos, hasta el próximo sorteo de la “Champions League”. Ese día, volverán las quejas y el victimismo, porque al Madrid siempre le toca el equipo más fácil por “las bolas calientes” y las trapisondas que, según ellos, inventa Florentino. ¡Cómo son! Y, sin embargo, la mayoría me cae bastante bien.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Información adicional