¡Cole sin garantías: no, gracias!

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Por Fernando Sánchez Resa.

Ya nos lo decían (y bien que lo comprobamos) en la mili: «Al peor soldado, hazlo sargento». En la compañía no se movía nadie con tal de no salir en la foto. Bromas y puntualizaciones aparte, lo que la pandemia nos está mostrando y enseñando cada día que pasa es proverbial: que con estos diecisiete reinos de taifas hispánicos y sin estética ni ética adecuadas no se puede vivir ni mantener en pie nuestro país y planeta; pero muchos políticos -en general- y bastantes ciudadanos -en particular-, no acaban de enterarse de qué va el asunto. No hay nueva normalidad sino antigua anormalidad -diría yo-, tanto en el comportamiento político como el social y personal, salvo honrosas excepciones; que las hay…

Si nuestros políticos no llevan los deberes hechos para septiembre y los ciudadanos de a pie caminamos por libre, va a ser difícil -si no imposible- poder empezar el curso escolar con garantías de que no sean infectados los profesores, el personal de servicios, los discentes, los padres e incluso los abuelos que llevamos a nuestros nietos al cole. Es un contra dios comenzarlo sin haber ampliado espacios y reducido ratios (número de alumnos por clase) a menos de 15 alumnos por aula, entre otras medidas aconsejadas por los expertos sanitarios… ¿Ustedes se figuran el batiburrillo que se va a liar en septiembre, con cada comunidad autónoma haciendo la guerra a la pandemia por su cuenta, teniendo distintos horarios de entrada y salida a clase, de recreos y servicios de comedor, aula matinal o actividades extraescolares…? Vamos, que se va a liar un pandemónium de muy señor mío; por eso, mi consejo personal -para quien quiera escucharlo- es que, mientras los colegios e institutos no estén en condiciones, no se debe empezar el curso escolar; tampoco sería conveniente hacerlo ametrallando online a alumnos y padres o madres, de manera indiscriminada por tal de quedar bien, como si un parvulito, escolar de primaria o secundaria y/o alumno de instituto o de formación profesional, fuese un universitario en miniatura al que hay que ahogar con vídeos y labores múltiples online, por decreto ley del consejero de educación de turno de la comunidad autónoma que le haya tocado en buena o mala suerte. Hasta ahí podríamos llegar. ¿No sería mejor y más práctico destinar más recursos y dinero para presupuestos educativos y menos para asesores u otras fugas económicas ocultas o espúreas?, digo yo…

Es vergonzoso ver cómo el político de turno, que tiene mando democrático en plaza, ve las cosas de manera tan diferente al que está en la oposición y -ni unos ni otros- saben ni quieren ponerse de acuerdo por bien de sus representados, los pobres ciudadanos de a pie. Y lo peor es que, si ambos políticos se intercambian de roles cada cierto período de tiempo y cuando el opositor pasa a ser jefe, con mando en plaza también, se le olvida todos sus buenos propósitos y la mano del poder le hace hacer y decir cosas contrarias a las que afirmaba y pedía estando en la oposición. Qué más da que manden unos u otros, según sus determinados colores políticos preferidos, si -al final- los ciudadanos nos encontramos desamparados ante tanta dejanza, inexperiencia y atropello. A ver si las lecciones, que nos está brindando gratuitamente la pandemia de la Covid-19, sirven para algo e insuflan humildad, empatía y resiliencia -de la buena- a los políticos que nos gobiernan o son oposición y así España cambie para bien de una vez por todas.

Mientras eso ocurre, vuelvo a expresar mi sincera opinión: que -por favor- no empiece el cole en septiembre, pues sin garantías reales, toda la población vamos a ir al garete y nos contagiaremos irremisiblemente…

Sevilla, 16 de agosto de 2020.

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