“Úbeda a plumilla”

Por Fernando Sánchez Resa.

Rebuscando en mi poblado (y siempre añorado) fondo de biblioteca, ya que el coronavirus nos ha proporcionado tanto tiempo útil, me encuentro con una joya pictórica que el Museo Arqueológico de Úbeda (siempre tan magnánimo en donar cultura y sabiduría a raudales), nos regaló allá por el año 2007 (desde el 21 de septiembre al 21 de octubre), a los visitantes que tuvimos a bien acercarnos por su sede (sita en una sorprendente casa mudéjar rescatada, en pleno corazón del entramado callejero ubetense antiguo), una amable y valiosa carpeta-gavilla en la que vienen contenidas, cual preseas artísticas preciadas y cazadas al vuelo del ambiente ubedí, diez maravillosas y sugestivas obras a plumilla del artista J. Carmelo; algunas de ellas vivo reflejo de entrañables escenas costumbristas ubetenses o monumentales.

Y como el tiempo es ese devorador implacable de todo lo fungibley no fungible, me he propuesto rescatarlas del olvido momentáneo, en el que se encontraban, para traerlas a nuestra-vuestra memoria colectiva, en pago a lo mucho y bien que este museo ubetense nos ha legado siempre. ¡Espero que las disfruten, pues las adjunto todas!

 Aprovecho, a su vez, la ocasión para copiar literalmente (no podría hacerlo yo mejor) el texto que el propio Museo Arqueológico tiene en su página web, sobre su historia y espacio expositivo, para mejor conocimiento del lector, esperando que se decida a hacerle una pausada y entretenida visita, para disfrutar y degustar -serenamente- sus múltiples y valiosas obras expuestas.

El Museo de Úbeda se creó como Sección del Museo de Jaén según un decreto de 1972 (964/1972 de 16 de marzo) con el fin de reunir, conservar y exponer en él cuantas obras de interés artístico, arqueológico e histórico sirvan de elemento educativo y sean exponentes de la historia y la cultura de aquella localidad.

Como sede del museo se eligió una casa mudéjar, descubierta durante unas obras en 1964. Se realizaron obras de restauración, acomodándola para Museo Arqueológico. Fue inaugurado como tal el 18 de enero de 1973, siendo su fundador y primer director don Rafael Vañó Silvestre, quien además cedió su colección particular. No obstante, los fondos, de carácter arqueológico, procedían en su mayor parte del Museo de Jaén.

Esta casa se sitúa en la antigua colación de San Pablo, donde se conserva fosilizada la traza mudéjar de la ciudad. Es un entramado de calles estrechas, con adarves y angostos callejones, distribuidos en manzanas irregulares, donde hallamos un gran número de edificios bajomedievales, no sólo palacios, sino también sencillas viviendas.

La casa sede del Museo Arqueológico es un interesante ejemplo de arquitectura doméstica mudéjar, de entre los siglos XIV y XV. Se organiza en torno a un patio central, con cuatro galerías abiertas a las que dan las distintas dependencias. El acceso actual se realiza a través de un porche con una arquería que, en origen, fue la galería que daba paso a un corral o jardín, en el que con posterioridad se construyó la vivienda contigua. La arquería está compuesta por cuatro arcos túmidos con despiece de dovelas, en las que aún pueden verse las antiguas marcas de los canteros, sustentados por pilares ochavados con basas decoradas con bolas y capiteles poliédricos con decoración vegetal que recuerda la forma de ataurique.

El patio adintelado en torno al cual se distribuyen las distintas salas y dependencias, está también sustentado por este tipo de columnas, aunque el capitel es diferente, pues se trata de bloques cuadrados decorados con escudos.

La casa, convertida en casa de vecinos, se remodeló para museo, conservando la estructura en torno a un patio, pero utilizando también elementos arquitectónicos procedentes de otras casas de Úbeda como la portada de entrada.

El espacio expositivo ha de adaptarse a las características del edificio, sede del Museo, y se extiende tanto a las tres salas como al porche de entrada, patio, entrepatio y galería alta.

No quería acabar este artículo sin agradecer sincera y efusivamente la extensa y prolífica labor realizada por sus dos últimos directores, que han puesto al Museo Arqueológico en lo más alto del ranking andaluz: José Luis Latorre Bonachera y María del Mar Capel García; sin olvidar, por supuesto, a su fundador(Rafael Vañó Silvestre). Vaya -desde aquí- mi más vivo agradecimiento, como ubetense de a pie y amante de todo lo que se vive o cuece por aquella bendita tierra a la que tanto quiero y añoro; y un fuerte abrazo, aunque sea virtual (por lo de la COVID-19), a José Luis, que anda disfrutando de su jubilación dorada; y a María del Mar, por estar de vuelta en su nativa tierra almeriense.

Sevilla, 8 de junio de 2020. 

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