La judería de Úbeda durante los siglos XIII y XIV, 05

Por Jesús López Román.

Profesor titular de Universidad.

Hemos afirmado que las juderías se solían establecer en lugares fortificados para proteger a sus moradores de posibles ataques o agresiones por parte de la población cristiana. Por otro lado, de la documentación existente se desprenden dos cuestiones importantes: en primer lugar, la judería estaba cerca del adarve (murallas en general); y, en segundo lugar, a la puerta de la misma se hallaban unas casas pertenecientes al cabildo de la colegiata de Santa María.

El muro, que cerraba el Alcázar por su lado Norte, arrancaba en lo que fue Casa Rectoral de la iglesia de Santa María. El primer tramo de dicho muro aún se conserva y sobre él se apoyan las bóvedas del claustro gótico que conduce al interior de la iglesia.

El resto de la muralla continuaba en dirección Oeste-Este. Como puede apreciarse, se prolongaba atravesando el espacio abierto existente frente al Emparedamiento de Sancho Íñiguez (actual edificio de los Juzgados) y continuaba por la línea divisoria entre la comisaría de policía y el palacio del marqués de Mancera.

Su trayectoria no puede observarse, en la actualidad, porque transcurría por detrás de las casas ubicadas frente al palacio del Deán Ortega (Parador Nacional de Turismo) hasta la calle Almenas. Desde aquí proseguía por la calle Alta de El Salvador hasta confluir con la muralla exterior de la ciudad.

La existencia de este muro Norte, según lo hemos descrito, es aceptada por todos los estudiosos del recinto amurallado de Úbeda.

La judería estuvo protegida, por su lado Norte, mediante el muro que acabamos de describir; éste era el adarve al que hace referencia la copia depositada en el Archivo Histórico Municipal (carpeta 4, nº 2).

En el lado Este del perímetro de la misma debieron existir varias torres que tendrían como misión defender una puerta de acceso al barrio conocido como el Alcázar. «Dicha puerta se encontraba en el lugar en el que posteriormente se abrió la c/ Almenas». (Salvatierra y García, 2001, pág. 79). El nombre de esta vía sugiere, de forma nítida, que tal lugar estuvo intensamente fortificado.

De lo expuesto, se deduce que sería muy difícil asaltarla por sus flancos Norte y Este; de este modo, se protegía adecuadamente a los hebreos y a sus bienes que eran considerados parte del tesoro del rey.

El lado Sur se encontraría delimitado por el espacio que, actualmente, se conoce como calle Alcázar. Su nivel de protección era mucho menor que los dos anteriores.

En su cara Oeste, estaría situada la puerta de la judería, cerca de la cual se ubicaban las casas del cabildo de Santa María a las que alude el documento mencionado.

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