¡Dos años, tres Nochebuenas…!

Por Fernando Sánchez Resa.

Parece que fue ayer, Abel, cuando llegaste a nuestro mundo, todo tierno y desvalido. Estabas junto a tu madre, bien arropadito, y las lágrimas me brotaron espontáneas al ver que una nueva criaturita había llegado a nuestra familia y que tu abuela Luisa y tus bisabuelos José, Paquita y Fernando no podrían acariciarte, besarte y hacerte arrumacos, como les hubiera gustado…

Desde entonces, han transcurrido dos años de una intensidad y rapidez impresionantes. Has ido cambiando física e intelectualmente y aprendiéndolo, con largueza, todo del mundo que te rodea. Especialmente de tu madre, que te ha amamantado y alimentado sanamente, con tanto cariño y dedicación, durante todo este tiempo. Los demás, hemos sido meros acompañantes y testigos de tu conquista diaria, comprobando cómo sacas lo mejor de cada uno de nosotros cuando estamos junto a ti, convirtiéndonos -por momentos- en los niños que fuimos y que ya nunca volveremos a ser.

 

Han sido dos años de miel, con sus noches y sus días encadenados; y tú, Abel, siempre agarradito al pecho y al cariño de tu madre para tomar alimento material y sustento espiritual que te ha hecho grande, alegre y fuerte en un santiamén.

Poco antes de tu segundo aniversario (17-12-2017) has comenzado a ir a tu guardería, en la que vas aprendiendo y asumiendo la presencia de otros niños y compañeros que te están enseñando a salir de tu egocentrismo: jugar al escondite, tirarte al suelo para hacerte el muerto o ser un tronco rodante, pegarte a la pared y ser estatua o árbol inamovible por momentos frágiles…

Tus intereses glósicos (por la lengua y los varios idiomas con los que te hablamos; y que te enamoran) van acrecentándose, y ya repites miméticamente, a tu manera, todo cuanto oyes, inventando -con tu media lengua de trapo- nuevos vocablos o locuciones multiuso, que tanta gracia nos hacen, consiguiendo que te propinemos múltiples achuchones, chillidos, caricias, besos y abrazos.

Abel, ¡sigues trayendo tanta alegría y contento a nuestra familia!, aunque haya algunas noches toledanas que quisieran ser borradas del mapa de la memoria familiar…

Han sido dos años de miel, con tres Nochebuenas felices, en las que tu presencia nos ha transfigurado; y más este año que, mientras nosotros cantábamos villancicos populares, tú ibas llevando el ritmo perfecto con tu cucharita en el plato, llenándonos de gozo indescriptible al ver tu bonita cara de contento.

 

Seguimos pidiéndole a Dios y a la vida que prosiga proporcionándote mucha salud y alegría para ir escalando los diversos “ochomiles” que toda existencia humana tiene; y que nosotros (tus padres, abuelos, tíos y demás familia), podamos ser testigos, durante muchos años, de tu intensa actividad lúdica y conquistadora, siempre victoriosa…

Sevilla, 28 de diciembre de 2017.

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