Cuando salí de la Safa...

«Nadie pasa ocho años de su vida, por placer, en un internado. No vivíamos mal, aunque los curas tenían sus cosillas. Lo que nadie esperaba es que lo peor vendría después» (Dionisio Rodríguez).

Cuando salí de la Safa, 5

17-08-2011.
Corrí muy serios peligros

El día estaba nublado y amenazaba lluvia. Cogí el paraguas. Montse me esperaba en la parada. Estaba inquieta. No tenía buena cara. Me dijo que no había podido dormir y que había roto con su novio.

¿Has roto con tu novio? ¿Por qué? pregunté, haciéndome el preocupado—.

Dice que tenéis que hablar. Le conté “lo nuestro” y se puso como una fiera.

¿Qué es “lo nuestro”…? ¿De qué tenemos que hablar…?

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Cuando salí de la Safa, 4

10-08-2011.

Río sin retorno

No hay ninguna ‑entre todas las tonterías que los hombres somos capaces de llevar a cabo para ligar‑ que entrañe mayor riesgo ni tenga consecuencia más incierta que un sencillo saludo, consistente en decir:

¡Qué guapa estás esta mañana!

Uno lo dice sin darle importancia, más que nada por ser amable y, en ocasiones, por practicar la virtud de la caridad.

¿Qué problema iba a haber? Si era una compañera de academia, siete años mayor que yo, y además tenía novio… ¡Pues lo hubo!

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Cuando salí de la Safa, 2

25-07-2011.

Cargado de vocación

¡Qué día tan bonito! ¿Os acordáis? Después de ocho años, a base de garbanzos y lentejas, llegaba al fin la hora del adiós. ¡Ya éramos maestros! Se humedecen los ojos al recordarlo. «La educación es la más noble profesión del hombre en la Tierra, después del sacerdocio», había dicho el padre Navarrete en infinidad de ocasiones.

—Padre, no puede imaginarse cómo siento en el pecho la llamada.

—¿Qué llamada?
—Pues cuál va a ser: la de mi vocación.
—¡Ah!

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Cuando salí de la Safa, 3

01-08-2011.

Mi primer día como profesor

No quería llegar tarde. En el colegio, si te dormías, no pasaba nada: te ponían un siete en conducta, que estaba muy mal, pero de ahí no pasaba. Al leer tus notas, el padre Sánchez te metía un rapapolvo y luego seguía el hombre con su cantinela: «Religión, siete con “chinco”; Matemáticas, “chinco”; Gramática, “chinco” con “chinco”…». Y así, hasta el último de la lista, Manuel Verdera.

Me levanté a las seis de la mañana. Pensaba que, si me dormía, encontraría a los alumnos rezados y sentados, atendiendo a la explicación del Binomio de Newton por el señor bajito. Eso me preocupaba. ¿Y si me entregaba la tiza y me decía que siguiera yo? Porque el Binomio de Newton no me lo sabía muy bien. Tenía que darle otro par de repasos.

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Cuando salí de la Safa, 1

14-07-2011.

Tuve que buscar trabajo

Cuando terminábamos la carrera, nos quedaba pendiente la asignatura más difícil, la materia de la que nadie se preocupaba, una disciplina para la que no estábamos, en absoluto, preparados: buscar trabajo. En la Safa de aquel tiempo, había dos formas de conseguir plaza de maestro: si eras un alumno adicto y ejemplar te colocaban en Linares, Osuna u otro centro de Las Escuelas…; pero, si eras del montón y rebelde ‑como yo, que había aprobado a trancas y barrancas‑, tenías que buscarte la vida por tu cuenta. Era el justo castigo por pasar ocho años haciéndole quites a la expulsión y viviendo como la cigarra del cuento.

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