Parte de nuestra historia

El autor recuerda momentos intensos e interesantes de su infancia y juventud.

La formación de los maestros a debate, y 2

Por Salvador González González.

Visto brevemente el recorrido por los mejores y algunas características en ellos, vamos a seguir con el supuesto debate, imponiéndose una pregunta obligada: ¿Cómo se forma un profesor‑maestro en nuestro país? Y, sobre todo, ¿cómo podemos y debemos mejorar la formación y, sobre todo, la autoestima de esos maestros hacia el futuro?

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La formación de los maestros a debate, 1

Por Salvador González González.

En Madrid, el 38% de los opositores, en una de las últimas oposiciones, solo fueron capaces de situar Ávila y Pamplona en el mapa, el 93% no supo convertir 2,30 kg en gramos, y algunos de estos opositores escribieron que la gallina es un mamífero… Datos que revelaron un nivel cultural general muy bajo en personas que aspiraban a enseñar a niños de 6 a 12 años; esto, sumado al daño y desprestigio que han sufrido los profesores ‑maestros en activo‑, me motiva para traer a debate la formación de la que fue nuestra profesión durante tantos años.

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Viajantes, 03

Por Jesús Ferrer Criado.

Era evidente que el alcohol nos había afectado a los dos, pero mi silencio encubría mejor mi estado. Él se bebió su vaso casi al tirón y se puso otro. Viendo que yo remoloneaba con el mío, se levantó y trajo de la cocina un plato de cacahuetes salados.

—Pica de esto, que te gustará; pero no dejes que se derrita el hielo.

Me ofreció el enésimo cigarrillo de la noche y se lanzó a hablar casi como si estuviera solo.

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Viajantes, y 04

Por Jesús Ferrer Criado.

Yo lo escuchaba atento y alarmado por sus palabras, pero no me atrevía a intervenir. Era evidente que la culpa no era toda de la chica, sino más bien de él; pero, tal como estábamos, lo prudente era callarse. Él continuó:

—Me obsesioné. Me pasaba el día y la noche maquinando la forma de matarla. Tuve planes completos para deshacerme de ella, impunemente pensaba yo. Yo, que ya había abandonado Málaga, volvía apenas podía, la espiaba, la seguía y perfeccionaba el plan. Saqué permiso de armas y me compré una escopeta. Estuve mucho tiempo dándole vueltas a mi crimen, con coartada y todo, por si alguien sospechaba. No es que me importara que me cogieran, pero quería vivir lo bastante para reírme en su entierro; para escupir en su tumba. Meses me tiré obsesionado con acabar con ella y, cuando ya estaba todo planeado y decidido ‑¡lo que son las cosas!‑, alguien hizo el trabajo por mí.

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Viajantes, 02

Por Jesús Ferrer Criado.

Cuando le dije que era maestro, que acababa de dar mi primer año de clase y que después de un largo internado me apetecía muchísimo salir y ver con mis ojos lo que decían los libros y el NODO, el hombre sonrió como si conociera mi historia.

—Yo fui, un tiempo, profesor de instituto en Málaga, pero lo dejé. La enseñanza puede ser un paraíso o un infierno. La palabra “Claustro de Profesores” ya te lo avisa. Un sitio cerrado, una olla a presión.

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