Anécdotas profesionales

Las que nos refieren nuestros compañeros, vividas personalmente en su ambiente estudiantil o educativo.

Repasando mi vida de maestro

Por Fernando Sánchez Resa.

¿Quién me iba a decir a mí (mientras me encontraba en la escuela de antaño) que cuando fuese mayor sería maestro? Me hago hoy esta pregunta porque, cuando yo estudiaba primaria y bachillerato, ni por asomo se me ocurrió nunca pensarlo; pero mira por dónde, cuando termino el bachillerato, compruebo que hay una escuela de magisterio en mi ciudad de nacimiento (Úbeda); y que, además, como mis padres son pobres y tengo un hermano menor que viene por detrás, no puedo permitirme el lujo de ir a Granada a estudiar Historia del Arte (a pesar de ser becario), que era lo que más me atraía por aquel entonces…

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Experiencias educativas con opiniones sobre el fracaso y abandono escolar

Por Salvador González González.

Algún ex compañero de SAFA me ha pedido que toque algunos temas, entre ellos este que sirve de título a esta opinión personal, que obviamente no es más que eso, una opinión. Creo, no obstante, que hoy, jubilado, con 42 años de servicio como trabajador de la enseñanza o maestro, que es como me gusta que me nombren, puedo contar que he pasado por dar clases en el País Vasco, en los años duros de la emigración; allí saqué las oposiciones, tuve ofertas de la SAFA, para dar clases en algunos de su centros; pero me incorporé a la enseñanza pública y estuve en múltiples lugares y circunstancias, como indico a continuación.

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Subida al valle de Nuria

11-06-2011.

Al monitor le hubiera gustado encontrar las palabras apropiadas para expresarles su agradecimiento y su respeto. Le hubiera gustado decirles algo importante, pero se quedó mudo, sin saber qué decir. Pensaba que cualquier cosa, que le viniera a la imaginación, sería inoportuna y volverían las risas. Ana Llorens, la profesora, y Oriol Escudé, el director de la escuela, parecían hechos de una madera especial. Iban de aquí para allá, sacudiéndose la nieve del anorak, golpeando el suelo con las botas, organizando a los muchachos, ayudándoles a subir el equipo y contagiando entusiasmo y vitalidad. Colocaban sacos, mochilas, bastones y esquíes, en el tren cremallera, único medio de transporte para acceder al valle. En pocos minutos, estuvieron instalados, los pequeños en el primer vagón y los mayores en el segundo y el tercero.

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Contratiempo

26-06-2011.

Al cruzar la delgada garganta que penetra en el valle; a las puertas de la inmensa explanada, cuna y regazo de nieves y ventiscas; cuando la luz de la mañana permitía contemplar la inmensa cima del Puigmal, donde el águila dorada se eleva con orgullo; a la vista de la soberbia atalaya del Coll de Finestrelles, en donde sueñan amorosas fantasías las crías del oso pardo; cuando empezaban a distinguirse las empinadas moles del Pic de Segre, morada del rebeco, del noble ciervo y el corzo triscador; cuando, varado en medio de la nieve, se adivinaba el contorno secular del santuario convertido en hotel; cuando se aproximaba a su destino, tras haber remontado despeñaderos, laderas y taludes; cuando sólo faltaban unos metros para llegar al pequeño túnel de madera, que comunica la estación con el hotel, tras un leve jadeo, triste y doloroso, el tren chasqueó con fuerza, intentó reanudar el viaje y, presa del cansancio, exhausto y agotado, se paró.

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El monitor de esquí

22-05-2011.

Llegó a Barcelona con veinte años recién cumplidos. Había pasado la mayor parte de su vida en un internado al que lo llevaron poco después de cumplir los siete. Recorrió Cataluña, desde los Pirineos hasta el delta de Ebro, aceptando cualquier ocupación que le permitiera ganarse un duro, la mayoría de veces, honradamente. Lamentablemente, a pesar de que ponía el alma en los trabajos, no siempre estuvo a la altura. Para qué nos vamos a engañar.

I - La maleta

Ahí está pensó el monitor, cuando el lujoso automóvil se detuvo ante la puerta de la pensión—.

Aún era de noche. El chófer salió del coche y llamó al timbre.

Bajo enseguida —le avisó por el telefonillo—.

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