«La vida en un columpio»

Referencias de la obra escrita por Jesús María Burgos Giraldo.

"Serve nequam", y 2

13-04-2010.
Como no podía ser menos, también el fin del año 2000 le trajo a Burguillos gratos regalos. En cuanto se identificó por teléfono, le recordó cómo era en el curso 1961-62. Grato. Zumbón, zanquilargo y alegre. Dionisio R. Mejías seguía amarrado a la Safa. Le enviaba un ejemplar de sus Memorias y retratos de la Safa. Un libro ágil, simpático. Por él desfilaban jesuitas y profesores de aquellos tiempos. Le agradeció que no lo hubiese incluido en el santoral.

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"Serve nequam", 1

28-03-2010.
¡Cómo le roía a Burguillos ese negativismo! Lo plasmó en una oración. Porque más le despedazaba que cualquier otra ruindad de su vida moral. Este no repartirse, esta falta de entrega, lo consideraba como una deslealtad con la vida, un grave pecado vital contra ella y contra aquellos a los que se debió y tanto amó.

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Adiós desde los cerros, y 4

05-08-2010.
Le desazona y aflige que este silencio, que esta noche oscura sin fin le envuelva en tragedia y decepción. Las mayores de su vida… Que le hacen morir de sólo pensar que su destino y el de todos los humanos pueda ser el abismo, la nada. Soledad divina y humana. Que no es bueno ni bello morir desencantado de haber vivido… por falta de fe.

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A modo de epílogo

28-08-2010.
Debiera, como narrador de estas páginas, cerrarlas con algo parecido a una explicación, o justificación de mi papel de narrador. Es cierto que hilvanar estos recuerdos, en ratos calmos de su mal, ha sido para mi personaje una distracción. Me han llevado a vivificar, poner al día acontecimientos y personas muy significativas para él. Que le pareció, a veces, que algunas estaban esperando mi palabra para resucitar en su vida. Anécdotas, reflexiones, visitas, cartas, fotos, llamadas… Es verdad que estos reencuentros recargaban su pena. Pero yo sé que su alegría y su gozo están más hondos.

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Adiós desde los cerros, 3

10-07-2010.
Hoy, cuando ya a lo único que puede aspirar es a una muerte repentina, que le libre de ser un dolor infinito o un vegetal que ingiere y ensucia… Y que movido por una grúa, apena y asquea a cuantos le sufren, no sabe si esta interinidad, esta oquedad de vida, de ser, es un don o un vivir muriendo gota a gota, sin consuelo ni esperanza.

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