Opinión

El punto de vista y la perspectiva personal sobre diversos temas.

El País

Por Juan Antonio Fernández Arévalo.

Ningún demócrata, con una cierta edad, podría negar que el diario “El País” ha sido un símbolo -no el único, por supuesto-, pero sí uno de los más potentes de un país nuevo y moderno, que tuvo sus comienzos con la muerte del dictador. El tránsito de un régimen autoritario, con tics fascistas, hacia otro de carácter plenamente democrático, tuvo como notario periodístico a este diario, dirigido por Juan Luis Cebrián, que se había formado en la prensa del Movimiento y que había contado con la protección de Jesús de Polanco y la confianza de muchas personalidades de diversa ideología política, desde la derecha a la izquierda. Su ubicación en el centro izquierda, liberal y progresista, conectaba con amplias capas de la población joven y culta de aquellos momentos.

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La sentencia sobre el 9N

Por Salvador González González.

El TSJC ha dictado sentencia, por la convocatoria del pseudo-referéndum del 9N en Cataluña. Aunque parezca, para muchos, demasiado exigua o leve, por considerarla que se ha dictado “a la baja”, por el contrario, otros la consideran una aberración, porque dicen que un tema político y, por ende, un problema que tendría que tener una solución política, se ha judicializado y se condena, según dicen, por fomentar la participación democrática de los ciudadanos por convocarlos a las urnas. Por tanto, es una “vergüenza” que se condene por poner urnas participativas ciudadanas. Desde luego, no falta razón que, a un problema originado por políticos y secuencias de actuaciones políticas, lo obvio y razonable es que lo solucione la política; pero eso no debe ser obstáculo para que las leyes se cumplan y se respeten; y, sobre todo, que para resolver un problema se cree otro mayor tal cual pudiera ser dar concesiones que creen discriminaciones respecto a los demás.

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Pícaros, fantasmas y caraduras

Por Dionisio Rodríguez Mejías.

El mundo está lleno de mangantes, dispuestos a engañarnos con sus enredos. A algunos los perdonamos con facilidad; pero hay otros, a los que nos cuesta disculpar. La primera en engañarnos es nuestra madre, cuando nos cambia la teta por el chupete, lo que no deja de ser una faena, aunque muy fácil de perdonar. La sociedad también exculpa al pícaro y al golfillo que, a base de audacia y tunantería, se aprovechan de los ambiciosos, para ganarse la vida. Nos reíamos con Tony Leblanc y Gracita Morales, cuando practicaban el timo de la estampita y convertían en cómplices a víctimas que, movidas por la avaricia, trataban de engañar al que tomaban por disminuido.

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El dolo

Por Salvador González González.

“El tempranillo”, “Pasos largos”, “Tragabuche” o “Luis Candelas” son unos angelitos en comparación con los “mangantes o chorizos” actuales, condenados en los tribunales.

En el derecho penal, la clave de aspecto delictivo de las acciones está en el dolo, entendido como conocimiento y voluntad de realizar el objetivo de un delito. Lo integran dos elementos que lo sustenta, a saber: a) el elemento cognitivo y b) el elemento volitivo. En a), el sujeto debe saber qué es lo que hace y conocer los elementos del hecho tipificado como delito; por ejemplo, en el hurto, porque sustraen cosas ajenas sin el consentimiento de su dueño. En b), quiere realizarlo con todas sus consecuencias.

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Botella, el concejal falto de oportunidad y sentido estético

Por Salvador González González.

Para seguir con lo expuesto por el compañero Dionisio, sobre que el Barça “es más que un club”, y su genial comparación con los estertores de las tribus soberanistas y la situación de la sociedad catalana, que la compara metafóricamente con el club de fútbol del Barça -por cierto, con superación de la eliminatoria de Champions-, a la heroica, al más estilo “furia española” (por más que le pese a algunos), hasta en esta remontada se ve la impronta genuina hispana; aunque no ha faltado tiempo para intentar otros llevar “el agua a su molino”: Puigmont.

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