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¡Hasta siempre, queridos compañeros y amigos...!

04-07-07.
En este feliz día en que todos nosotros tomamos las vacaciones veraniegas y estamos tan contentos y alegres, es preciso hacer honor al proverbio es de ser bien nacidos el ser agradecidos para despedir a estos “jóvenes jubilados” que en clave pentafónica hoy están aquí, junto con sus familiares y amigos, para que les recordemos lo entrañables colaboradores y sólidos bastiones que han sido de nuestro colegio Sebastián de Córdoba, tan bien sustentado por todos ellos. A partir de hoy lo serán en el recuerdo de sus buenas acciones realizadas…
Es de obligado cumplimiento apelar a los lazos de compañerismo, forjados a lo largo de tantos años por estos cinco “titanes de La Explanada”, hoy Sebastián de Córdoba, que han llevado con muy buen talante su labor docente y de servicios en este colegio, y han cobijado en sus aulas a múltiples vástagos, llevando siempre como banderín de enganche el buen hacer en todas sus labores cotidianas…
Los cinco van a entrar a otra “galaxia” donde ya no cuenta tanto el tiempo del reloj sino el de los recuerdos más entrañables, donde la pátina del tiempo va a ir borrando todo lo negativo que haya ocurrido y trocándolo en libación positiva del recuerdo, donde lo vivido será la mejor presea para el presente y el futuro glorioso que aún les espera…
Es bueno recordar aquí y ahora el buen ambiente que había antaño y que con el tiempo se ha ido perdiendo. ¡Cómo añoramos aquellos tiempos de conformación de nuestro colegio…!
Vosotros habéis aprendido que la felicidad consiste en hacer pequeñas cosas más que realizar grandes proyectos.
 
AURORA ESCALZO MARTÍNEZ
Terminó sus estudios de maestra en el 66. Siempre fue compañera inseparable de Loli Orzáez, también un “peso pesado de este colegio”, con quien estuvo toda su vida estudiantil desde que entraron de parvulitas. Estudió Magisterio en “Las Carmelitas” y por libre con la familia Carbajo, especialmente con Julián, gracias a que los padres de ambas se pusieron de acuerdo para que estudiasen esa carrera sin preguntarles a ellas. ¡Enseguida se puede hacer ahora eso…!
Cuando terminó el Plan Antiguo de Magisterio, del 50, como su progenitor estaba muy vinculado al padre Villoslada, fundador de las Escuelas Safa, pues había trabajado con él, le comentó que “la nena” había terminado Magisterio y se la llevó a una Escuela Hogar en La Zubia (Granada), cuando todavía era un pueblecito en el campo donde se ordeñaban las cabras en plena calle y al momento. Allí estuvo dos años y esperó el nuevo plan de Oposiciones, el Plan 70, con la nueva Ley de Educación de Villar Palasí. Después volvió a “Las Carmelitas” por un año, siendo tutora de segundo de EGB. Luego aprobó las oposiciones en el curso 70-71 y la destinaron a La Milagrosa, durante un curso, donde también fue tutora de segundo de EGB. Después se fue a la Escuela Hogar de La Yedra durante siete años con M.ª Paz Sánchez. Su destino oficial lo tuvo en Baeza ‑durante una semana‑ mientras llegó su nombramiento oficial en la Escuela Hogar de La Yedra. Como hasta que no llevaba dos años no le daban la propiedad definitiva, al curso siguiente la enviaron un mes a Mogón, hasta que tomó posesión definitiva en la Escuela Hogar de La Yedra, con una unitaria de primero a cuarto de EGB.
Debido a que en el 79 hubo muchas vacantes en Úbeda, aconsejada por su buenos amigos Loli Orzáez y Adrián, le dan obligada Infantil en La Explanada; por eso no tuvo que pasar por La Guita, sección educativa de iniciación de nuestro singular colegio, mientras sí lo hicieron muchos compañeros históricos. Llegó asustada a nuestro centro porque nunca había tenido párvulos; mas tuvo la gran suerte de encontrarse con Santi, decana y aventajada parvulista, que le dio la mano y la apoyó en todo. Todo lo que aprendió fue de ella. Después se especializó en un curso de la UNED en Jaén.
En el 79/80 se inauguró el pabellón donde hoy está ubicada la Escuela Infantil y tuvo un curso de cuatro años con 42 chiquillos ‑que se dice pronto, ahora que nos quejamos de la excesiva ratio…‑. ¡Tiempos aquellos…! Entonces se pasaban muy mal los primeros días, pero pronto los niños se iban acostumbrando y amoldando a ella, pues todo les hacía ilusión: plastilina, juegos, puzles, etc.; mientras que ahora a muchos de ellos hay que quitarles los vicios cogidos en las guarderías… No había tanto material, pero es que hoy en día los infantiles que vienen por primera vez al cole casi todo lo han experimentado... Por aquel entonces se hacían los dibujos a mano o con fotocopia vietnamita ‑¡cuántas exclusivas de cinco a seis los avalan…!‑, pues pedirle a Paco Latorre que le hiciera una fotocopia podría suponer que se la mandase una vez pasado el tiempo real en que se daba esa materia; por eso preferían hacerlo a mano o con la vietnamita, que también era muy engorrosa por la necesidad de lavar y frotar una vez hecho un original.
Santi era la especialista en Infantil, pues hizo oposiciones para ello y desde que llegó se entregó al colegio y dio a los compañeros todo lo que sabía. Es lo que se debe hacer: ir transmitiendo de generación en generación la sabiduría y experiencia que se alberga… Lo que en realidad ha hecho Aurora también con todos los que hemos pasado por Infantil, entre los que me incluyo…
Decana de Infantil, parvulista nata, aunque a estas alturas esté un poco colmada de infantes... Fiel compañera que tan bien me acogió cuando yo aterricé en este colegio con treinta párvulos de cinco años y tanto me enseñó en su práctica cotidiana, con su “libreta resumen” de la programación diaria que tan buenos resultados le dio siempre a ella y también a mí… Joven sexagenaria, rubia platino que va a saber disfrutar del tiempo libre, excursionando con Ramón Fuentes, su amante marido, que la estaba esperando con los brazos abiertos, y sus hijos, para disfrutar y dilatar este tiempo núbil que le aguarda… Organizadora perpetua de la Fiesta de Navidad, con patentes cualidades teatrales y organizativas para con los pequeños del cole…
—Aurora, ¿cómo nos vamos a apañar de aquí en adelante sin tu preclara presencia…?
Muy entrañables y emotivas fueron las palabras que en el acto de graduación de tercero de infantil se dijeron por parte de alumnos y compañeras que supieron valorar su decanato en esta etapa, su sabiduría natural de la profesión que ha dejado huella imborrable y coronándola con esa dedicatoria sincera que le viene como anillo al dedo: la canción “Chiquitita”, del grupo Abba, que guardará como regalo musical e imperecedero en el hondón de su alma y en lugar preferente de su memoria, al recordar cuánto bien ha hecho y cuánto se le ha querido ‑y se le quiere‑ en todos lo ámbitos educativos de éste, su cole de toda la vida… Ha sido y siempre lo será una linda, rubia y rutilante estrella de nuestro íntimo firmamento educativo que nunca debemos olvidar…
 
ASUNCIÓN RULL GÓNGORA
Cariñosa y entrañable ante su primera impresión de mujer bravía con voz tonante… Maestra de la vieja escuela que ha sabido ir adaptándose a las distintas y variadas reformas educativas que le han pillado, quedándose con lo principal: el discente y el acto didáctico, desechando florituras innecesarias.
Maestra cabal que no sabe callar cuando la injusticia o el mal aparecen. Sabe ser amiga y compañera incondicional que por su condición de “católica practicante” desea transparentar y expresar. Es tan joven que todavía se pone colorada cuando se tocan temas eróticos o picantes ‑sobre todo cuando don Antonio Santos cuenta sus característicos chistes verdes…‑, a los que todos, y ella en particular, no quiere eludir… De la vieja guardia pretoriana de La Guita, fiel fundadora y con mando ‑y servicio desinteresado‑ en plaza. Allí, hasta sus antiguos alumnos recuerdan que cuando se ponía una falda especial era la hora de ensayar las fiestas de fin de curso…
Hoy le viene su jubilación como anillo al dedo… Solamente le han faltado once días para tener 42 años de servicio. ¡¡Casi “ná…”!!
Su vida profesional empezó en el año 1965, en el mes de septiembre. Su primer destino fue, durante cinco años, la Campaña de Alfabetización en Huelma, pueblo en el que se había criado al alimón con el suyo propio, Cambil, y donde había sido siempre maestra su abuela y lo era entonces su tía. El último curso lo pasó entre Huelma, Cambil, Jaén y, ya en el mes de junio, en Úbeda dando clase en los cursos del PPO.
En el curso 70-71 comenzó su andadura como propietaria definitiva en Úbeda, en el Colegio General Franco, en la sección de San Miguel. Allí estuvo hasta 1985, año en que se unificó el colegio en la sección de La Explanada. Ha sido la persona que más ha estado en este colegio: 37 años.
Es maestra por tradición familiar, no por vocación; aunque luego ha disfrutado mucho de su profesión cual si hubiese sido una decisión vocacional, en especial este último curso con los discentes tan cariñosos que le ha tocado comandar, pues yo fui testigo de cómo, el último día de escuela, todos sus alumnos, en especial esas niñas cariñosas y supertrabajadoras que tenía, inundaron de cariño y lágrimas sinceras su clase y su rostro, porque sabían que se marchaba para siempre y el curso que viene no iba a estar con ellas. Al tener pintadas las caras por la fiesta de DIVEROCIO le transmitieron a la cara de ella esas pinturas y esas sinceras sensaciones que sólo una niña de esa edad, sin ninguna afectación impostada, sabe ofrecer como mejor regalo y coronación a su dilatada y fructífera vida profesional. Así, se ha llevado un recuerdo entrañable e imborrable que le servirá de venero continuo en su, espero, larga vida de joven jubilada…
 
ALONSO CANO AMADOR
Safista en sus orígenes de formación y primeros años de magisterio, reciclado como tantos a la pública. Diez años de maestro en la Safa de Osuna y Écija (Sevilla), donde guarda grandes amigos, así lo avalan. Hombre de izquierdas, trabajador en el CEP durante ocho años, con sus conocimientos musicales y sus múltiples viajes al extranjero para perfeccionar el inglés que bien domina… que quiso dejarlo para volver a su amado colegio de La Explanada, donde ha pasado los mejores años de su vida profesional en la brega diaria con sus anchos e innovadores horizontes pedagógicos. Prefirió, inteligentemente, ser únicamente especialista de Primaria y no de inglés, y escogió volver a su escuela, al cálido encuentro ‑en la abrigada y sempiterna aula‑, en lugar de quedarse al socaire de un cuerpo administrativo de renombre y en el limbo pedagógico irreal eligiendo hacer Colegio, que tanta falta hace…
Hombre agnóstico y de fuertes convicciones pedagógicas que siempre le han hecho buscar lo nuevo, lo auténtico, pasando de reformas innecesarias o improcedentes. Hasta el último momento, puntual en su horario de trabajo, en sus entradas y salidas del aula. Siempre pendiente de su alumnado, con su reformadora forma de concebir la enseñanza… No demasiado bien visto por su concepto avanzado de la modernidad vital y escolar o pedagógica. Deportista tiempo ha y algo más, amante del teatro, de la música ‑¡cuánto viajó y disfrutó con el grupo musical Ajabeba que llegó hasta Marruecos, de ahí su amor por esa tierra…!‑, de la farándula y del tasqueo, especialmente en tiempos más mozos. Ahí está su currículo vital personal… Carnavalero, transgresor, siempre rompedor… Alonso lo lleva todo en la cabeza… Sabe tomar su tiempo ocioso de una manera calculada…
El año que viene echaremos de menos tus bendiciones mañaneras: ¡¡Buenos días, hermanos y hermanas…!!, y tus tarareos cuando venías alegre al tajo tratando de dar impulso a la autoestima colectiva para que el mal rollo no cogiésemos y el bueno no decayese…
Sabe música y toca la guitarra. Ha intervenido en muchísimos actos culturales y finales de curso del colegio en su época inicial y dorada. Se le quedó pequeño su lugar de nacimiento (Sabiote), y ha sido traductor simultáneo del sistema musical Kodally, ha hecho multitud de viajes y excursiones con sus alumnos, los últimos a Sabiote y Baeza. Incluso fue concejal en el ayuntamiento de Úbeda, estando siempre dispuesto a defender al compañero preso de la injusticia… En su juventud y madurez formó parte de grupos de trabajo en el colegio con la supervisión del inspector don Jesús Pérez.
Últimamente era una estampa típica verlo vigilando los recreos con su sombrero de ala ancha para defenderse del dañino sol…
Librepensador que mira más al presente que al futuro o al pasado: no guarda nada, tira todos los papeles… siempre está pensando en lo que va a venir, no en lo que ya ha ocurrido, lo cual es una gran ventaja o un gran inconveniente… según se mire…
¡¡Deseo que disfrutes ‑con tu familia‑ este tiempo ganado que se te avecina, para que los inviernos te sean más llevaderos en otras tierras del sur más cálidas…!!
 
LUIS GARCÍA PÉREZ
Como maestro, lleva impresa en su vida la vocación docente, trasmitida por su padre, don Tomás, profesional docente, de gran talla como quedó demostrado a lo largo de su vida de maestro y director.
Nació en Villardompardo, pueblo de la campiña. Desde pequeño vivió junto a sus padres, en la aldea de Corporales de Barjas, en la comarca de El Bierzo, allá por los años difíciles de 1948.
Estudió enseñanza primaria en Jimena, Higuera de Arjona y Fuerte del Rey, dos cursos de bachiller en el Instituto de Santa Catalina de Jaén, cinco de humanidades en el Seminario y obtuvo su formación como maestro en la Escuela de Magisterio de Jaén en los años finales de la década de los 60. Cuando aprobó oposiciones, regentó sólo una escuela en San Andrés de Jaén, durante un mes. Experiencia muy beneficiosa. Sus primeros pasos en la enseñanza no fueron directamente a la docencia sino a la parte administrativa, al lado de algunos inspectores. Así fue conociendo a través de escritos y mediante visitas a colegios el campo docente, al que dedicaría el resto de su vida profesional.
Su primer destino definitivo, después de cumplir el servicio militar, fue como profesor de analfabetismo en el poblado de Veracruz, recién casado con su amada esposa doña Pepi, y ejerciendo ambos, en dicho poblado, el curso 1973. La escuela era graduada y supuso para él una nueva experiencia, muy enriquecedora. A los dos años de estar allí, fue nombrado director. Puso en funcionamiento el Coto Escolar, el comedor y una guardería de temporada en la recolección de la aceituna; se arregló un local agrícola para usos múltiples; solicitó e implantó un transporte escolar a Santo Tomé con alumnos de Segunda Etapa de EGB.
Su labor docente, junto a su esposa, que sufría las consecuencias de su ausencia, no se reducía sólo a las horas lectivas, sino que se alargaban hasta las diez y las once de la noche, realizando actividades con los niños y jóvenes en el Hogar Juvenil y en los deportes. Era maestro casi las veinticuatro horas del día. Vivía allí y sus apenas trescientos habitantes lo solicitaban a cualquier hora de día o de noche para hacer las más inverosímiles tareas: contratos de arrendamiento agrícola, impartir paz y justicia entre desavenencias sociales, asistencias sanitarias a domicilios y un largo etcétera. Todas sus actividades, tanto docentes como no docentes, sirvieron de caldo de cultivo para ayudar y promocionar a estas personas tan necesitadas de cultura. Fueron siete años de labor muy fructífera y satisfactoria.
El concurso general de traslados les hizo llegar a su esposa y a Luis a esta bella ciudad de Úbeda en el año 1980. Aquí se ha desarrollado su docencia restante ‑ininterrumpidamente‑ durante 27 años, que han sido como el crisol de su vida en la enseñanza, llenando todo su ser.
Su primer destino fue en la sección de La Guita, donde enseñaba todas las materias, cuando aún no existía la figura del profesor especialista. Cinco años después, su labor continuó en el colegio actual, Sebastián de Córdoba, impartiendo sus clases y haciendo las veces de especialista de Educación Física, entrenando por las tardes a los niños del colegio y compitiendo los fines de semana, con el único fin de hacer y mejorar el colegio.
Su última etapa ha sido como el “broche de oro” de su trabajo docente en este magnífico colegio del que se siente contento y satisfecho.
Trabajador incansable. Todo terreno en la enseñanza, y en la vida, pues es “un manitas consumado” que bien sabe emplear su mente matemática en cualquier aparato para resolver su posible avería… Siempre sin prisa para charlar o resolver cualquier asunto… Ha ejercido de director cuando en este cargo había que hacérselo todo, pues entonces no había amables señoritas administrativas que ayudasen… Tuvo incluso que emigrar al Matemático Gallego Díaz, por un año, para no perder su plaza definitiva en este colegio de La Explanada. Siempre deportista y campechano, defensor a ultranza de sus convicciones católicas, que sabe llevar adelante sin que ningún obstáculo se le oponga…, ni nadie que lo convenza de lo contrario… Ha sabido aportar su honroso grano de arena profesional a este sufrido magisterio, que ya va quedando huérfano de antiguos maestros sustentadores de este vasto edificio colegial que todos nosotros habitamos, y que actualmente no tiene que exclamar Pasas más hambre que un maestro escuela, pero que, a veces, como se va poniendo el patio, especialmente en Secundaria, puede expresar para sus adentros o solamente dentro del reducido círculo de amigos o compañeros Pasas más miedo que un torero en la plaza…, pues la enseñanza se está alterando bastante entre el bulling, el matonismo de algunos alumnos, el mobing, el incomprensible apoyo de cierto sector de padres y madres que creen que su hijo siempre lleva razón y lo defiende a capa y espada, caiga quien caiga... Luis es un amante del deporte y de la Educación Física –Gimnasia, como se le llamaba antaño‑, que ofrecía a sus alumnos en aquellos tiempos de juventud en que ayudó a forjar lo que hoy es este colegio…
Luis, que tu parsimonia y tu temple sigan incólumes en el ancho horizonte que ya divisas. ¡¡Suerte y enhorabuena…!!
 
ANTONIO PÉREZ MOLINA
Estuvo trabajando y viajando durante muchos años por toda España, de la que tiene tan buenos recuerdos y a la que tanto ama; e incluso pudo salir ‑con su inseparable máquina, pues era maquinista de obras‑ al extranjero, mas no le interesó: su amor por su familia y por su pueblo de nacimiento le han condicionado siempre… Luego decidió sentar cabeza y hacer unas oposiciones a la Administración Local, sacando la plaza de limpiador-conserje en el colegio de La Explanada, que tanto ama y al que se ha dedicado todos estos años en cuerpo y alma, pues ha venido en vacaciones de Navidad, de Semana Santa y hasta durante el mes de verano de vacaciones ‑que le correspondía por derecho propio‑ a dar una vuelta a su colegio y regar los pinos y el seto, que gracias a él está hoy en día en pie. Era el que más sabía de todos los entresijos del colegio, pues los equipos directivos pasaban pero él permanecía en la brecha y enlazaba sus respectivas labores con ejemplar mimo...
Entró en nuestro colegio el 26 de enero de 1990 por lo que ha estado por tanto 15 años sirviéndolo. Estuvo de alumno en Safa con mi suegro don José Latorre Salmerón y aún se acuerda de cuando lo invitó para San José.
Primeramente trabajó en Tornillería Ubetense con un torno. Como le pusieron en el galvanizado y le sentó muy mal, se marchó de panadero. Iba para unos días y se quedó hasta que se fue a la mili…
Siempre ha tenido suerte, porque nunca se ha quedado parado gracias a que Antonio no ha sido delicado para el trabajo y lo ha ido buscando denodadamente.
Hizo la mili en Sevilla en el Cuartel de Artillería que estaba en La Maestranza, frente a la Torre del Oro, durante 13 meses y 13 días, por lo que podremos comprobar que no es supersticioso.
Antes de irse a la mili ya conoció a su amada Mari, un 4 de abril: era la primavera que la sangre altera… Se puso novio por los toros. Mientras él iba a ensayar con la carreterilla, ella aprendía a coser… y nació el más límpido amor entre ellos… Ambos me cuentan historias graciosas de su noviazgo a la vieja usanza. Han tenido tres hijos como tres soles, el último por equivocación, pero que es el que más están disfrutando...
Una vez vino de la mili se colocó en “Pilotes Franki”, empresa belga, donde estuvo hasta el 82. Fue maquinista para obras de cimentación ‑que también le sirvió para amar su futura profesión en nuestro cole‑ pues le dio mundología y sabiduría en el trato con la gente…
Luego empezó a vender huevos, porque cogió una depresión de ver que no tenía trabajo. El haber probado estar en casa le marcó para siempre, pues no quiso marcharse fuera de la Úbeda de su alma… Ha hecho muchos kilómetros en carretera, más que Fernando Alonso, nuestro campeón automovilístico.
Al fin opositó al Ayuntamiento de Úbeda, estudiando hasta las tres de la mañana, aunque llegado el segundo examen no quería presentarse, mas fue animado por toda su familia y amigos a que lo hiciera… Y luego al acabar el proceso, salió Villacañas diciendo ¿Quién es Antonio Pérez?... ¡¡Cuántas vueltas le ha dado a los derechos y deberes de los funcionarios!!
Aunque los funcionarios del Ayuntamiento se jubilan a los 65 años, él se nos va antes porque no quiere perder ni un minuto de su vida en seguir viviendo con su amada Mari y su completa familia. Ya es incluso abuelo...
No obstante, sé que le gustaría disfrutar aún más de la familia y me ha contado los buenos ratos pasados, la camaradería ‑tiene muy buenos amigos, Manolo, de Fontanería López, como destacado‑ y ese “bien vivir” que hoy en día se va perdiendo paulatinamente…
Su familia íntima siempre ha estado unida en la enfermedad, en lo bueno y en lo malo. Han tenido golpes muy fuertes: lo de su segundo hijo y las dos subidas de tensión que Antonio ha superado… Pero gracias a su fortaleza, al incondicional apoyo familiar y a sus dos amores ubetenses: La Caída, en Semana Santa, y en especial, su Virgen de Guadalupe a la que es tan devoto, teniendo con ella una fe y un consuelo muy grandes; todo lo va superando…
 
Vais a entrar en un mundo sin igual, como el cielo de los cristianos, donde todo el tiempo es vuestro, aunque los hombres seáis colocados automáticamente en la bolsa y las mujeres sigáis ejerciendo las tareas del hogar, donde no hay jubilación posible…, dispondréis de todo el tiempo del mundo para hacer vuestra santa voluntad, siempre con el permiso del consorte, hijos y nietos, pues todos tenéis una gran familia a la que os debéis. Ya sabéis que es el bien más grande que vosotros mismos os habéis proporcionado…
Ésta, vuestra segunda familia de compañeros y amigos que tantas horas y momentos ha compartido, buenos y menos buenos…, quiere mostraros su agradecimiento por la seguridad del deber cumplido; por eso hoy os augura que todo el bien que habéis hecho se os multiplicará como el milagro de los panes y los peces del evangelio: recibiréis el ciento por uno…
Sois cuatro maestros históricos y un conserje-limpiador irrepetibles, que habéis ayudado a construir esta inmensa nave de La Explanada, trayendo a vuestros hijos a la madre escuela de la que vosotros formabais parte y buscando en el trabajo diario la amistad más sincera. ¡¡Buen ejemplo nos habéis marcado con vuestro largo y bien hacer…!!
No sé si los que aún quedamos en el tajo educativo veremos el agradecimiento del alumnado como actualmente se hace en Finlandia, donde al acabar cada jornada los alumnos chocan la mano a su maestro dándole las gracias por lo aprendido en ese día… Pero nosotros, todos los aquí presentes, queremos deciros, a coro y sinceramente, GRACIAS por el servicio hecho a la comunidad educativa, por la contribución imprescindible y necesaria aportada por cada uno de vosotros para constituir lo que hoy es nuestro centro educativo que salió de la nada y se ha constituido en sólido edificio gracias a vuestra contribución de tantos años. Gracias por ser como sois y de habernos brindado todos los momentos que conforman el universo de amistad y compañerismo, que es la mejor presea que podéis ‑y podemos‑ disponer para encarar el futuro, que ya hoy es presente…
Ya en nuestro cole no se oirán vuestros pasos, vuestras especiales voces, vuestro estar sonoro y cotidiano, vuestro buen hacer pedagógico… Os echaremos de menos, pues hemos podido comprobar que habéis llevado a cabo el proverbio chino: “si haces planes para un año, siembra arroz; si lo haces para dos lustros planta árboles; pero si lo haces para toda una vida, educa a una persona”. Y la lapidaria frase de Cicerón: “SI QUIERES APRENDER, ENSEÑA”.
Úbeda, 29 de junio de 2007.

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