V Encuentro AA AA Safa en Úbeda, 1

Por Fernando Sánchez Resa.

Un año más, Francisco Bordés Ruiz (FBR, en adelante), y su círculo íntimo de colaboradores, han obrado el milagro de llevar a buen puerto la siempre complicada y procelosa celebración de un nuevo encuentro de antiguos alumnos safistas de Úbeda, sin distinción de raza (apaches-rostros pálidos; listos y algo menos…); estamento educativo (profesionales: oficialía y/o maestría; magisterio; primaria; secundaria; bachillerato…); época de escolarización (antigua, media, moderna o contemporánea); edad del antiguo alumno…, aunando esfuerzos 

para que esta ingente amalgama de personas que han pasado por sus patios, talleres y aulas se sienta como en casa y rememoren los tiempos vividos en esta gran tahona educativa, libando lo mejor que recibieron, sin menospreciar ni olvidar el esfuerzo personal, colectivo e institucional del tiempo en que a cada cual le tocó vivir, en esta institución educativa que fundase el padre Villoslada para las clases sociales menos favorecidas y que recibiera el nombre de Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia, siendo el buque insignia del resto de escuelas de los jesuitas de nuestra comunidad andaluza durante mucho tiempo, y que ha evolucionado y se ha constituido en lo que hoy es…

No pude asistir a los actos programados para el viernes-tarde (2 de junio), pues otras ocupaciones, apalabradas con antelación, me lo impidieron. Supongo que saldría extraordinaria la presentación del libro “Recuerdos y Vivencias” de la promoción del 64-66, en el Aula Magna, efectuada por Alfonso Ros López; y en donde 21 invitados escriben sus recuerdos y vivencias, prologados por el maestro de ceremonias e insigne periodista Manuel Martínez Molina (MMM, en adelante), un portento de persona que sabe elevar a lo más alto cualquier investigación que hace sobre determinados personajes o cualquier acto que presente, cual Rey Midas que troca en oro puro todo cuanto toca o investiga…

El sábado, 3 de junio, tampoco pude asistir a la Eucaristía que, según me contaron, fue vivenciada intensamente por cada uno de los muchos asistentes de una forma personal e intransferible; agradeciendo a Dios (como creyentes) y a la Safa y organizadores este nuevo encuentro del antiguo alumno (como personas bien nacidas), habiendo encontrando el motivo ideal para rememorar tiempos pasados en los que la juventud, la bisoñez y la esperanza marcaban la brújula de sus anhelos y sueños, ya que en aquella época, de hace cinco décadas, la misa diaria (en el internado) era obligatoria, por lo que unos salieron amándola para siempre; y otros, arrastrando irremisiblemente su sentimiento antagónico.

Llegué sobre las 10:30 h, durante el maremágnum de la disolución de la foto de grupo, cuando distintos subgrupos luchaban por coger la perspectiva más apropiada, pretendiendo tener sombra y elegir el ángulo más bonito y apropiado de este elegante patio safista‑ubetense, poblado de construcciones neoclásicas, y con varios fotógrafos/entrevistadores, entre los que destacaban, con luz propia: Eduardo Jiménez Torres, empedernido cronista televisivo de todo lo ubetense y safista, por antonomasia, con sus aguerridas y particularísimas entrevistas a pie de patio, año tras año; y por su altura física, humana y profesional, Pepe Aranda, que después continuaría, en el salón de actos, con su excelsa labor de grabación y puesta a punto, a golpe de un clic, de toda la información de este singular encuentro 2017, en su RECREO (http://amigossafa.es/), para regocijo y regodeo de todo amante safista.

Allí, el corto tiempo de espera se convirtió en desenfadada charla con visos de hilaridad y profundidad, a partes iguales, resaltando como huella indeleble y de por vida, el marchamo safista, cual bautismo de los cristianos; y que, en el posterior Acto Institucional del salón de actos, a las 11:00 h, iba a reaparecer, una y otra vez, en las palabras de los ponentes y del público asistente, con variado denuedo.

Entré en el salón de actos y me puse en primera fila, con el fin de fotografiar mejor la mesa presidencial, su presentador y el personal interviniente, así como de tomar nota de lo más interesante. Al final, he escogido las espléndidas fotos de Pepe Aranda, a quien agradezco su deferencia, pues las de mi móvil no igualan su valía.

Con el irrepetible presentador y moderador MMM (Profesionales 66), el acto se hizo atrayente e interesante en todo momento, saludando a los presentes y teniendo en cuenta a los ausentes o fallecidos, especialmente cuando su sola presencia, su agudo verbo, sus trabajados currículos y presentaciones de todos los invitados al acto…, no hicieron más que corroborar que se había acertado en la persona que debía conducir este acto. De ahí, que haya repetido consecutivamente este año. No creo que nadie tenga el valor de sustituirlo o desbancarlo, pues su empaque en escena es inigualable…

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