Una “mijita” de gracia torera, 2

Por Dionisio Rodríguez Mejías.

II. SÁNCHEZ “ER NEGATIVO”.

Uno de los candidatos para sustituir a Javier Fernández es un pobre aficionado que, tras un par de tardes de triunfo facilón, salió a “gorrazos” de la plaza, y ahora recorre España pidiendo una segunda oportunidad.

«¡Dejadme solo!», dijo al subir al coche, con los trastos en la mano. No, si ya lo dejan, si hasta los banderilleros lo dejaron en cuadro. Va como El Cid, perdido por los anchos campos de Castilla, diciendo que “No es no”, y jurando, “De no quitarse la celada hasta ganar la Moncloa”. No lo reconocen ni quienes fueron sus más leales compañeros, y ni uno solo de los mozos de su cuadrilla se arriesga a acompañarle en su alocada gira por las plazas de España. En cambio, cuenta con el favor de lo más radical de la política y está en tratos con Oriol Junqueras, un “esquerro republicano” con trazas y cintura de picador.

En medio de la soledad en que lo han dejado, se arrepiente de no haberse echado a los caminos, en compañía de aquellos dos golfillos, que le ofrecieron su ayuda en una tasca de Vallecas, mientras se trajinaban a un “izquierdo unido” para venderle el jaco más feo, más viejo, y con más “mataduras” del ferial. Aquel día, los astros, los hados y los duendes del cante se alinearon en su contra para negarle el favor del respetable. ¡La que nos perdimos! Una fiesta que pudo acabar en noche de juerga, con ecos de malagueñas, soleares y seguiriyas gitanas, se trocó en noche de sangre y de faroles, de “puñalás” por la espalda, y brillo de navajas cabriteras.

¡Ay, Federico García Lorca! ¡Ay, don Antonio Machado! ¡Ay, los barones socialistas! Por su culpa, culpita, la noche se cerró en llantos de pena negra y perros que le ladran a la luna. Y, ahora, después de la “espantá”, nadie sabe quién podrá lidiar a ese toro “mala persona”, grande y corniveleto como el toro de Osborne.

Er chaval”, que echa de menos el calor del respetable, se presenta voluntario en cualquier becerrada pueblerina, y se pirra por escuchar los aplausos del público asistente; aunque, quienes llenen los “tendíos” no sean aficionados de verdad, de esos que sacan sus entradas para tener derecho a decidir quién debe salir por la puerta grande y a quién deben llevarse al cuartelillo “los civiles”. Se dice que se trata de alborotadores, seguidores de Rinconete y Cortadillo, que quieren acabar con nuestra democracia.

Sánchez “Er Negativo”, educado en la escuela del maestro Zapatero, es capaz de sonreír a todas horas, y ceder galantemente a todo lo que le pidan batasunos, rojos, verdes y separatistas de cualquier pelaje. Sueña con llegar a La Moncloa, cueste lo que cueste: aunque el partido quede para el arrastre, aunque todo se hunda de nuevo y aunque, a la Constitución, haya que hacerle el salto de la garrocha.

Pasen, pasen y vean: pretende suprimir nada menos que el artículo segundo de nuestra carta magna, donde queda consagrada la indisoluble unidad de la nación española, porque alguien le ha dicho que España es un “estado plurinacional”. ¡Olé, mi niño! Tiene la gracia y el salero del maestro Zapatero. Como dos gotas de agua. “Clavaíto”.

Cada día me resulta más difícil encontrar ese clavo ardiendo, al que agarrarme, para mantener la fe en el futuro. Urge encontrar un torero como Fernández, con garantías, que tome las riendas de la fiesta y vuelva a hacer vibrar a la afición. Corremos el peligro de que, un mal día, la codicia y los egoísmos que nacen al abrigo de la política puedan romper la unidad nacional. Ese aciago día -Dios no lo permita-, este país dejaría de llamarse España y la miseria, el egoísmo y la rapiña de unos indeseables habrían acabado con el objeto que pretenden gobernar.

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